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Trimestre octubre-diciembre

Año XVIII,  No. IV,  Mes octubre 2012
ISSN 1027-2127
TITULO: Aproximación Teórica a la identidad cultural
TITLE: Theoretical approach to cultural identity
AUTORES:

Iliana Fernández Peña.ilianitaf@ucm.hlg.sld.cu

Idania Fernández Peña. idania@.cristal.hlg.sld.cu

Institución de los autores Universidad de Ciencias Médicas "Mariana Grajales Coello". Holguín
PAIS:

Cuba

RESUMEN
Se abordaron algunas reflexiones en relación con la identidad cultural y cómo esta es asumida como proceso comunicacional entre culturas, a través de la cual se manifiestan rasgos propios, específicos, que caracterizan a un grupo, región, comunidad, pueblo, nación, a partir de los elementos identificadores y diferenciadores y en la que tiene lugar diferentes niveles de realización.
PALABRAS CLAVES: IDENTIDAD CULTURAL; ELEMENTOS IDENTITARIOS.

ABSTRACT
Reflections were addressed in relation to cultural identity and how it is assumed as a communication process between cultures, through which traits are manifested, specific, characteristic of a group, region, community, village, nation, based on the differentiating and the identifying elements in which different levels of performance take place.
KEY WORDS: CULTURAL IDENTITY; IDENTITY ELEMENTS.

INTRODUCCIÓN
La problemática de la identidad se hace consciente como a finales de 1960 y se afianza en la ensayística literaria- de forma particular en la crítica – en los años 70 y 80 como respuesta a la tendencia de la homogeneización de los patrones culturales impulsada por las transnacionales.1

Específicamente, en nuestro país, el tema de la identidad tiene una importancia estratégica, debido a la trágica realidad que se nos presenta a partir de la década del 90. Situación que conduce a la realización de transformaciones internas, pero manteniendo los principios éticos de soberanía, independencia y justicia social, cualidades y valores que caracterizaron a nuestros patriotas, forjadores de la identidad cubana.

Por lo que es un imperativo la importancia de fomentar en nuestros niños y jóvenes, el amor a su terruño, a sus valores culturales, a su entorno, para salvar la nación, mantenerla libre y soberana a pesar de los riesgos que el momento actual nos depara.
De ahí la necesidad de que las naciones defiendan y apliquen los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas de, “autodeterminación de los estados y de plenitud de soberanía nacional, el respeto irrestricto a la identidad cultural de cada pueblo y la más amplia libertad de intercambio y comercio”.2

En este sentido la política cultural cubana se ha proyectado siempre con una actitud beligerante ante las situaciones difíciles que ha vivido el país a través de su historia y hoy cuenta con un ejército que guía la cultura cubana, compuesta por escritores, artistas, científicos, maestros, promotores y demás trabajadores intelectuales que se han propuesto enfrentar todos los desafíos con los que el mundo globalizado nos amenaza, para asegurar a nuestro pueblo la conservación de la memoria histórica, los referentes históricos, la sobrevivencia en el decursar del tiempo. Es por ello que este artículo tiene como objetivo: Analizar algunas concepciones teóricas sobre identidad cultural.

MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación en su desarrollo ha privilegiado, por la propia naturaleza del objeto, el enfoque cualitativo, contenidos en la interpretación de las fuentes. Se ha apoyado además, en el enfoque histórico –concreto, propio de la dialéctica marxista, valioso para la recuperación de la historia del objeto y la aprehensión de las problemáticas actuales, evidenciadas en el proceso investigativo.
Análisis y crítica de fuentes: como principal vía para la valorización de las fuentes, se tomaron como procedimientos esenciales los métodos del pensamiento lógico: el análisis y la síntesis, la inducción - deducción y lo histórico y lo lógico. Se empleó además dentro de este nivel el método hermenéutico. Ambos propician la conformación del marco teórico de la investigación y la búsqueda e interpretación de la diversidad de criterios que se emiten en torno al tema objeto de estudio, para llegar a conclusiones al respecto.

RESULTADOS DEL TRABAJO
Acerca de la identidad, su definición, su situación en el mundo ante la globalización neoliberal, son múltiples los investigadores que la han tratado, dentro de los que pueden citarse: Enrique Ubieta (1993), Carolina de la Torre (1995), Ambrosio Fornet (1995), Maritza García y Cristina Baeza (1996), Víctor Casaus (1996), Mario Bello y Milagro Flores (1997), Carlos Córdova (1999), Heinz Dieterich (2000), Rigoberto Pupo (2005), entre otros. Por lo que ha sido necesario acudir a algunas reflexiones y analizarla como:

• Un proceso que tiene lugar en distintos planos contextuales (desde un grupo primario hasta una región supranacional).

• Un proceso sociopsicológico de comunicación cultural (relación que se establece con otras entidades culturales, sobre la base de su dialéctica fenoménica).

• Interculturalidad.

• La que caracterizará la manera de ser de la relación entre entidades culturales puestos en contacto, según sean las formas de organización social que imperen.

• La que da significación al derecho de existencia, coexistencia y desarrollo de distintas formas de cultura. 3

El notable pensador Heinz Dieterich, apunta hacia un aspecto de crucial importancia para la comprensión de la identidad como sistema autorregulado, precisado de equilibrar dos funciones contradictorias y a la vez indispensables: la conservadora, que significa la defensa de la idiosincrasia del sistema frente a la agresión del entorno, y la adaptativa que implica la evolución del sistema de acuerdo con los cambios operados en el medio circundante.

Ello le permite advertir dos peligros potencialmente amenazantes sobre la identidad: si se automatiza la primera, el sistema perece por conservadurismo; si se automatiza la segunda, se disuelve en el entorno: sobrevive por adaptación, pero pierde su identidad como ente propio deja de ser sujeto, pierde su razón de ser.

Como se aprecia se debe hallar el justo equilibrio, es decir, evolucionar sin ceder en los valores y principios fundamentales de nuestros pueblos. Cuando un pueblo carece de memoria, de referentes históricos, no puede ocupar el lugar que le pertenece, ni garantizar su sobrevivencia en el decursar del tiempo.

Un criterio que está en consonancia con este, es ofrecido por la investigadora Carolina de la Torre al abordar que “(…) un pueblo tiene identidad cuando sus individuos comparten representaciones en torno a las tradiciones, historia, raíces comunes, formas de vida, motivaciones, creencias, valores, costumbres, actitudes y rasgos. Junto a ello deben tener conciencia de ser un pueblo con características diferentes a las de otros pueblos, y la consideración de los componentes afectivos y de actitudes, lo que quiere decir sentimientos de pertenencia, compromiso y participación en las prácticas sociales y culturales propias”.4

Rolando Zamora en "Notas para un estudio de identidad cultural cubana", expone una serie de proposiciones que constituyen ideas básicas para comprender la profundidad que encierra el proceso identitario. Estas pueden resumirse en las siguientes prescripciones:

• Se hace necesario el énfasis en que lo idéntico, en lo que respecta a la identidad cultural, existe solo en relación con el devenir histórico y los cambios que el mismo acarrea, lo que denota la no existencia de una identidad permanente o estable como producto terminado de un proceso previo.

• La asunción de la identidad como proceso comunicacional entre culturas, representadas por sus respectivos sujetos, advierte el carácter socio psicológico de este concepto.

• La definición conceptual y fenoménica de la identidad cultural debe expresar la continuidad de la historia como reflejo de su devenir.

• Establecer distinciones entre dos procesos oposicionales: identificación y diferenciación, cuyas intervenciones inciden en la formación y consolidación de las identidades.

• Diferenciar la identidad cultura popular de la identidad establecida por las clases y grupos dominantes.

• Asumir la existencia de la diversidad dentro de una misma identidad.

• En el análisis de la identidad cultural en Cuba es totalmente viable la introducción del concepto de transculturación, esbozado por el sabio cubano Don Fernando Ortiz.

• La identidad ha de ser explicada a partir de sus manifestaciones en la cotidianidad poblacional, donde puede interpretarse como una variable explicada o dependiente, cambiantes en sus expresiones concretas: lenguaje, instituciones sociales, idiosincrasia, cultura popular, relaciones familiares, arte y literatura, etc. Ellas están en función de un conjunto de variables independientes, entre las cuales resultan sumamente interesantes: el tiempo o momento histórico, espacio geográfico, estructura socioclasista, etnicidad, migraciones, género y generaciones humanas.

Desde esta óptica, el fenómeno de la identidad, al establecerse socialmente, se manifiesta en una dinámica funcional cuya expresión implica la posibilidad de ser modificada, dirigida o reorientada.

La identidad permite que el hombre como individuo o como integrante de un grupo tenga conciencia de ser él en forma relativamente coherente y continua a través de los cambios, es la continuidad de él mismo, que a su vez puede mantener un cierto nivel de integridad que lo ayuda a diferenciarse de otros.

En el plano individual se aprecia como autorreconocimiento, afirmación y defensa del yo, que le permite trascender a los otros en una continua dialéctica entre lo individual, lo social y viceversa, donde se desarrollan sentimientos hacia los otros, los cuales alcanzan como primicia el amor a la tierra donde se nace, a la familia, al colectivo estudiantil, laboral, a la comunidad.

Cuando se habla de la identidad de algo se hace referencia a procesos que nos permiten suponer que en un momento y contexto determinado, esa identidad es ella misma y no es otra, y es lo que hace posible la identificación de objetos, de una persona, de un grupo, de una cultura con respecto a otra.
Coincidiendo con este aspecto la doctora Carolina de la Torre expresa, “que a los efectos de la identidad sin conciencia se es prácticamente una cosa”. 7 Cuando un grupo humano no tiene conciencia de mismidad es muy difícil hablar de una fuerte identidad porque subjetivamente no se piensa.

Por otra parte el sociólogo Heinz Dieterich, refiere que los seres humanos independientemente de los grupos sociales a que pertenezcan tienen su propia identidad que los ayuda a conducirse en su cotidianidad, pues “no existe sujeto individual o colectivo sea persona, clase social, pueblo o nación que no tenga identidad propia, debido a que esta es la visión del mundo(…) que le es necesario para conducirse en su quehacer. Es la brújula que lo guía a través de los constantes cambios de la realidad en que vive”. 5

Es significativa la importancia que tiene la identidad como sentimiento de pertenencia y elemento regulador del comportamiento, en la medida en que motivaciones, sentimientos, valores, prejuicios y actitudes, más o menos continuos, se deben expresar en actuaciones congruentes con ellos.
es ofrecido por la investigadora Isabel Monal, cuando expresa que “la idea de identidad y pertenencia lleva implícito también la idea del otro y de la diferencia con ese otro, porque identidad y pertenencia significan no solo considerarse formando parte de un ente, sino también diferenciarse de los otros, del otro; de otro que se encuentra fuera y que nos puede ser ajeno”.6

Como se aprecia, estas definiciones consideran la diferencia, tanto con respecto a los otros, como con respecto a uno mismo a lo largo del tiempo y que la identidad es continuidad porque se forma en la vida de las personas. Siempre hay cosas que se continúan y cosas nuevas porque todas las identidades son identidades culturales, pues se forman además, en contextos culturales, discursivos, en contextos de intercambios con otras personas. “Todas las identidades son culturales y todas están siempre en perpetuo movimiento, cambio, en perpetua transculturación”. 7

Los autores consultados, en sentido general, coinciden en expresar que la identidad:

• Es considerada como un proceso dialéctico, complejo, contradictorio y consciente, pues no puede verse como algo que se da de una vez y para siempre.

• Se forma a partir de los elementos identificadores y los diferenciadores.

• Se analiza a partir de diferentes niveles: cultural, social, regional, nacional, local, grupal, de género, individual.

• Se vivencia en un tiempo y un espacio y al ser un fenómeno histórico, puede perderse.

• En una gran medida, la identidad que comparten los individuos se recibe, se transforma, se enriquece, se recrea y hasta se abandona o se pierde. Esto obedece a diferentes influencias de la cultura sobre los sujetos.

• Es el resultado del autorreconocimiento, en el que un hombre como individuo social y como parte de su colectividad adquiere comprensión de su singularidad.

• Es un hecho cultural, ya que reúne en la misma todos los conocimientos, sentimientos, aspiraciones, intereses, lenguas, tradiciones, costumbres, modo de vivir, de pensar, de actuar, que el hombre ha plasmado en todo su andar por la humanidad.

• La identidad se refleja en las expresiones de la vida cotidiana de los hombres. La misma parte de elementos simples como ajuares domésticos, vestimentas, etc. Se expresa teóricamente en el pensamiento social y las creaciones artístico-literarias de una comunidad humana.

En el proceso de formación de la identidad, el papel fundamental lo desempeña el sujeto de la actividad, por ello en la medida que este se forme integralmente, será más capaz de afirmarla y defenderla.

La formación de las identidades tiene lugar en la actividad y la comunicación mediante interacciones culturales donde unas y otras se reciben, se transforman, se enriquecen y se recrean.

Lo expresado hasta aquí nos conduce a una representación de aquellos factores que intervienen en el proceso de formación de la identidad y cómo a través de las diferentes expresiones de la vida cotidiana se refleja la identidad, que constituyen identidades culturales.

¿Qué es entonces la identidad cultural?

La categoría identidad cultural es abordada por los siguientes autores: Maritza García Alonso y Cristina Baeza Martín (1996); Mario Bello y Milagro Flores (1997), María Árias y otros (1998), Carlos Córdova (1999), Amauris Laurencio (2002), Lecsy Tejeda (2003), Rigoberto Pupo (2005), y de forma general coinciden en analizarla como:

• Una totalidad, que compendia tanto el momento de mismidad, como el de otredad, y en sí misma presupone la diferencia.

• Un grupo humano que se autodefine, pero a la vez es necesario que sea reconocido por los demás.

• Un proceso de formación y transformación, abierto, inacabado.

• Un proceso de crecimiento personal, que va ampliándose hasta alcanzar connotación de identidad cultural cuando se manifiesta a través de un grupo social, cuando se toma conciencia de una manera de concebir el mundo, cuando ya se parte de un mundo y no solo de una persona en específico o de una familia o de un grupo social pequeño.

• La que caracteriza una determinada región o zona del mundo, con rasgos propios, comunes y específicos. Refleja además, las diferencias dinámicas de un pueblo respecto a otro. Cuando se hace referencia a aquellos hombres que son portadores de la identidad cultural se indica determinada estructura social que los aglutina y ordena en torno a un todo común que parte de pequeñas unidades o grupos sociales: la familia, la comunidad, la nación y todos los elementos de la estructura social

• Procesos identificatorios personales, grupales y sociales, y también como un lugar de síntesis estructural y funcional del quién soy. Y ese quién soy es individual, pero también grupal y nacional.

Como se apunta en las definiciones ofrecidas al analizar el tema de la identidad se debe entender que esta es una construcción social y no algo dado de una vez y para siempre. Una construcción que se elabora en el marco de relaciones interpersonales e intergrupales que dan pie a la categorización, por ejemplo decir latinoamericano es una categoría de identidad, así como decir cubano, holguinero, rumbero, roquero, etc. Las categorías de identidad no son solo las nacionales, pertenecer a un grupo cultural, a una raza, a una religión, a una etnia, siempre y cuando esto forme parte de los sentimientos de pertenencia de las personas, que estén bien interiorizados, eso tiene que ver con la categoría de identidad.

Es un hecho social inevitable, puesto que constituye una necesidad para los individuos y para el grupo nacional al afirmarse frente al otro. Al mismo tiempo le proporciona criterios de identificación.
Respecto a la identidad nacional se afirma que esta “integra en su expresión sintética la comunidad de aspectos socioculturales, étnico–lingüísticos, económicos, territoriales, (…), así como la conciencia histórica en que se piensa su ser esencial (…)”. 8

No hay identidad nacional sin identidad cultural 9 y aunque constituyen niveles diferentes existe una estrecha relación entre ellas. La identidad nacional es una de las formas en que se configura la identidad cultural. En el caso de nuestro país por existir una sola cultura, en una sola nación, coinciden la identidad cultural y la nacional.

La categoría identidad nacional designa el sistema de rasgos comunes que definen un grupo social, comunidad o pueblo, devenido determinación fundamental de su ser esencial y fuente auténtica de creación social. Es una unidad que, fijando la comunidad, presupone la diversidad, la diferencia y sus vínculos recíprocos, como modo dinámico de constante enriquecimiento y proyección hacia la universalidad. 10

Desde el discurso identitario martiano se refleja la legitimidad que da a la nación la unión en sí de todos los elementos diversos que le son inherentes. En tal sentido afirma en 1875:”Toda nación debe tener un carácter propio y especial”.11

La identidad cultural nunca es pura, pues en ella está presente la heterogeneidad porque en todas las sociedades, aunque se propugne que la colectividad de origen ostenta una cultura única y bien establecida, existe una diversidad de grupos que manifiestan claras diferencias simbólicas y dentro de ese grupo hay también heterogeneidad.

En relación con la identidad cultural la UNESCO mantiene tres postulados: 12
• No hay dos culturas iguales, a lo sumo parecidas.
• Todo pueblo o grupo social tiene una cultura propia y por ende una identidad cultual.
• No hay culturas superiores, ni inferiores, solo distintas.

Sin desconocer el valor de estos y otros acercamientos al término identidad cultural, se asume como elemento cardinal en este trabajo, la concepción expresada por las investigadoras Maritza García Alonso y Cristina Baeza Martín, al considerar la identidad cultural de un grupo social determinado o de un sujeto de la cultura como “la producción de respuestas y valores que, como heredero y trasmisor, actor y autor de su cultura, este realiza en un contexto histórico dado como consecuencia del principio sociopsicológico de diferenciación– identificación en relación con otro (s) grupo (s) o sujeto (s) culturalmente definido (s)”. 13

Es importante que las políticas culturales se pronuncien a favor de la búsqueda de lo autóctono, pues, “Hasta de la comida es necesario hacer una trinchera para garantizar un mínimo espacio a la reproducción de una identidad propia”.17

En el proceso de formación de la identidad se debe considerar el importantísimo papel que desempeña la educación, pues ubica dentro del proceso docente educativo al sujeto histórico cultural, por lo que en manos de los educadores está la responsabilidad de emplear procedimientos pedagógicos para educar a cada generación en los valores que conforman la identidad que ha heredado, asumido y enriquecido.

CONCLUSIONES
La identidad cultural es asumida como proceso comunicacional entre culturas, a través de la cual se manifiestan rasgos propios, específicos, que caracterizan a un grupo, región, comunidad, pueblo, nación, a partir de los elementos identificadores y diferenciadores y en la que tiene lugar diferentes niveles de realización.

BIBLIOGRAFÍA
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Síntesis curricular de las Autoras

MSc Iliana Fernández-Peña, Tiene 23 años de experiencia como profesora en la Educación superior. MSc en Ciencias Sociales y Axiología, Metodóloga del Departamento de Investigaciones de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín Cuba. Ha dirigido investigaciones pedagógicas a nivel provincial, cuyos resultados han sido generalizados. Actualmente dirige un proyecto comunitario provincial, encauzado a la formación integral de los estudiantes de Ciencias Médicas desde los procesos sustantivos de la Educación Superior. Ha tutorado tesis en pregrado y de maestría. Forma parte del grupo de trabajo comunitario a nivel de gobierno municipal. Es educadora popular.

Dra. Idania Fernández-Peña, especialista en MGI, profesora adjunta de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín Cuba. Ha realizado investigaciones relacionadas con el adulto mayor. Ha participado en forum científicos. Trabajó como especialista en la Operación Milagro en la República de Venezuela.

Fecha de Recepción: 20 de octubre 2010

Fecha de Aprobación:
16 de febrero 2011

Fecha de Publicación:
15 de octubre 2012



 

 


 
 

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