Revista Electrónica " Ciencias Holguín"
     

Trimestre julio-septiembre

Año XIX,  No. I,  Mes enero 2013
ISSN 1027-2127
TITULO: El patrimonio cultural de la inmigración haitiana en Holguín desde una interpretación turística
TITLE: The cultural heritage of Haitian immigration in Holguin from a tourist perspective
AUTORES:

Julia Noris-Frene.jnoris@ict.uho.edu.cu

Oscar Barzaga-Sablón.obarzaga@facing.uho.edu.cu

Nolberto Cruz-Aguilera

Institución de los Autores Universidad de Holguín "Oscar Lucero Moya". Holguín
PAIS:

Cuba

RESUMEN
El artículo argumenta una propuesta de producto turístico a partir de los valores patrimoniales aportados por la inmigración haitiana a la identidad holguinera. El texto es el resultado de una investigación etnográfica y axiológica de la Universidad de Holguín que se apoyó en la realización del proyecto Comunidad de Inmigrantes y Descendientes del Municipio Urbano Noris, cuyas actividades han alcanzado un nivel internacional por la diversidad de propuestas culturales que desarrolla durante todo el año. De la misma forma se plantea la necesidad de integrar la investigación científica de los remanentes etnoculturales de la cultura popular tradicional con la diversificación de las propuestas para los planes turísticos futuros.  
PALABRAS CLAVES: PATRIMONIO; CULTURA HAITIANA; CARTA DE ENAME; INTERPRETACIÓN.

ABSTRACT
This article deals with a tourist product proposal taking into account the values provided by Haitian immigration to Holguin Province identity. This text is the result of an ethnographic and axiological investigation developed by Holguin University and supported by the community of immigrants from Urbano Noris Municipality. Their activities have earned an international reputation due to their systematicity and cultural diversity. The authors claim for the need to integrate the scientific investigation of traditional cultural traits with the diversification of proposals for future touristic plans.
KEYWORDS: HERITAGE; HAITIAN CULTURE; ENAME´s LETTER; INTERPRETATION.

INTRODUCCION
Las estrategias de desarrollo turístico en Cuba han hecho hincapié, durante muchos años, en el aseguramiento de una oferta turística cuyo núcleo ha sido las bellezas naturales del archipiélago cubano. Las playas y el sol de Cuba son las mejores ofertas de esta empresa para el turismo internacional; además de este se ofertan, insistentemente, propuestas relacionadas con el patrimonio cultural de la nación cubana.

Así mismo, forman parte de los paquetes turísticos de Cuba las visitas a manifestaciones culturales relacionadas con los cultos sincréticos de origen africano, entre otras; sin embargo, estas últimas constituyen las propuestas turísticas de menos acceso. En esta realidad interviene una multiplicidad de factores, el más importante de ellos es la necesidad de hacer coincidir la actividad científica de los valores naturales con la investigación de los valores históricos y socioculturales de un territorio dado, en estrecha interrelación con el estudio de los aspectos económicos que pueden sustentar el producto turístico identificado.

El análisis científico de esta realidad ha demostrado que existe un desequilibrio entre las investigaciones científicas y su impacto en el turismo y entre la explotación de los valores naturales y la de los valores socioculturales de la región que pueden constituir propuestas turísticas sustentables. De la misma forma, no existe una correspondencia entre las investigaciones de la antropología cultural que profundizan en el componente etnocultural de la región holguinera y las estrategias de desarrollo turístico del territorio. Estas limitaciones de orden epistemológico definen nuevas problemáticas científicas relacionadas con el patrimonio cultural de la provincia Holguín visto desde una perspectiva etnológica y los proyectos turísticos futuros. En particular, la investigación se centró en los valores culturales de la inmigración haitiana y su impacto en la identidad cultural de esta provincia.

Durante el desarrollo de esta investigación se profundizó en el estudio de los factores históricos, económicos, sociales y culturales que generaron la inmigración haitiana hacia Cuba en las primeras décadas del siglo XX y luego se procedió al análisis con las autoridades del turismo en la provincia sobre la pertinencia de desarrollar estrategias turísticas sustentadas en los valores de la cultura popular tradicional de origen haitiano como expresión de nuestro patrimonio local.

MATERIALES Y METODOS
Esta investigación se realizó teniendo en cuenta los presupuestos epistemológicos del paradigma cualitativo que permitió realizar el estudio en el contexto natural escogido (la Comunidad de Inmigrantes y Descendientes de Haitianos del pueblo de San Germán en el municipio "Urbano Noris" de la provincia Holguín, Cuba) lo que aseguró la interpretación de los procesos etnoculturales de acuerdo con el significado que tiene para los informantes. La investigación cualitativa permitió construir el conocimiento en el mismo proceso investigativo, estuvo orientada al estudio de la subjetividad del objeto de estudio declarado y el investigador constituyó el instrumento fundamental del estudio, por lo que para la construcción del texto científico fueron importantes las  vivencias, concepciones y preparación teórico-metodológico de la autora de la tesis sobre el tema.

El trabajo de campo se inició con la identificación de la población de inmigrantes y descendientes de haitianos, para lo cual  se realizó:

  • La revisión de los documentos del Registro Civil del municipio Urbano Noris con el objetivo de identificar la población de  inmigrantes haitianos que había solicitado la ciudadanía cubana.
  • El levantamiento de inmigrantes y descendientes por zonas de CDR en el asentamiento urbano del municipio.

 
Con una muestra representativa de esta población se organizó la Comunidad de Inmigrantes y Descendientes de Haitianos del Municipio Urbano Noris. En la selección se utilizó el muestreo teórico lo cual facilitó la identificación de las categorías de informantes siguientes:

Porteros: Rafael  Joseph Riné (practicante de vodú haitiano), Orlando Joseph Riné descendientes de primera generación de inmigrantes haitianos, Ramón Rivero Grabiel, (Presidente de la Comunidad de Inmigrantes y Descendientes de Haitianos del Municipio Urbano Noris), María Esther Rivero Grabiel (Vicepresidenta),  Matilde Pie (sacerdotisa de vodú, cantante prima del grupo folklórico Boukman Van Inocent).
Informantes claves: Rafael Joseph Pérez (Organizador General del Evento de la Cultura Haitiana Bois Caimán), Eva Luisa, Carmela Vital, Natalia Martínez y Mery Calis. 
Líderes formales de la comunidad: Josefa Martínez, María y Mayra Martínez, Julio y Milagros Félix y Alberto Blanco.
Otros informantes no descendientes: José Luis Ballesteros, Luis Casas, Elcira Basilia Pérez,  Mario Isaías Zaldívar Quintana y Luis Pérez Otero.
 
Para el estudio del objeto de la investigación se utilizaron  como métodos teóricos  la abstracción científica (sus procedimientos: análisis- síntesis, inducción- deducción) y el método  histórico-lógico para caracterizar el objeto de investigación, argumentar los fundamentos epistemológicos relacionados con el concepto cultura popular, así como para la construcción de las conclusiones del texto científico.

Así mismo se utilizaron en el desarrollo de la investigación métodos del nivel empírico como son el  análisis  de las fuentes (primarias: fotografías,  grabaciones,  cartas y secundarias: literatura científica);  la entrevista en profundidad a porteros e informantes claves, y el método de historia de vida a los sacerdotes del vodú haitiano que forman parte de la Comunidad de Inmigrantes y Descendientes de Haitianos y la observación participante en las ceremonias de vodú haitiano y de otras prácticas culturales de esta comunidad. Por último, se utilizó el método hermenéutico que facilitó la interpretación de las relaciones intertextuales establecidas entre los elementos que forman parte del discurso cultural de la comunidad seleccionada.

RESULTADOS DEL TRABAJO
El patrimonio cultural desde la perspectiva turística
En las actuales condiciones de desarrollo en Cuba y, teniendo en cuenta la situación de crisis económica nacional e internacional, urge la creación de nuevas alternativas turísticas relacionadas con el patrimonio cultural de la nación cubana. George Henri Rivière, desde una perspectiva histórica define patrimonio como:

“[…] todos aquellos bienes materiales e inmateriales  sobre los que, como en un espejo, la población se contempla para conocerse, donde busca la explicación del territorio en el cual se halla enraizada, y en el que se sucedieron los pueblos que la precedieron. Un espejo que la población ofrece a sus huéspedes para hacerse entender, en el respeto de su trabajo, de sus formas de comportamiento y de su intimidad."(1).

Es preciso reconocer que el patrimonio y el turismo cultural se sientan sobre la base de la historia económica y social de los pueblos y, por consiguiente, las estrategias de desarrollo turístico nacional e internacional deben asegurar una infraestructura apoyada en una investigación que profundice en los valores naturales, así como en los procesos, acontecimientos y prácticas socioculturales conservadas por las comunidades que integran cada localidad.  La identificación e interpretación del patrimonio es, por tanto, un recurso eficaz para convertir el contexto histórico cultural en un producto turístico. Entiéndase este último como:

“[…] una categoría económica vinculada a la producción y los servicios. Está integrado por los recursos naturales, culturales, históricos y sociales así como por elementos infraestructurales tales como hoteles, restaurantes, cabaret, parques, etc. En resumen es consecuencia del proceso de comercialización de los bienes vinculados a una infraestructura apropiada a partir del deseo del turista de consumirlo". (Escalona, 2004, 9).

 La concepción de Escalona Betancourt integra dos factores esenciales: la competitividad del producto turístico apoyado en los componentes tangibles e intangibles y la rentabilidad inherente a todo negocio (necesidades naturales, socioculturales, infraestructura y equipamiento), es decir que sea sostenible a largo plazo, pero la comercialización de un producto turístico rentable debe prever la  interpretación del patrimonio. Esta se entiendecomo “[…] aquella explicación o presentación pública, cuidadosamente planeada que aborda el completo significado de un lugar con patrimonio cultural, tanto tangible como intangible." (ICOMOS: 2006, 6). Por tanto, el objetivo de la Carta de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico- Artísticos), llamada Ename, es destacar la función esencial de la interpretación en el marco de la conservación del patrimonio.

La efectividad de la interpretación, entonces, estará dirigida a lograr el mejoramiento de la conservación del patrimonio y en esta intención influye determinantemente, que el lenguaje sea comprensible, interesante, entretenido, comunique a partir de una oración temática el valor turístico de la oferta; pero  para ello es preciso revelar en el discurso interpretativo la verdad oculta en el patrimonio.

El turismo cubano actual cuenta con un reconocido prestigio internacional debido a que las propuestas de este se han diseñado a partir de dimensiones e indicadores de sustentabilidad que aseguran la estabilidad de los productos organizados y ejecutados por las empresas creadas para ello. No obstante aún se manifiesta un insuficiente análisis de las manifestaciones del patrimonio cultural cubano que pueden generar nuevas rutas y productos turísticos sustentables. La selección de ello, desde una perspectiva cultural, debe partir estratégicamente de un conjunto de elementos cuyas bases epistemológicas forman parte de la historiografía, la antropología y la sociología de la cultura. Esta selección debe incluir:  

  1. El análisis de los procesos económicos y sociales que se desarrollaron en la región,
  2. los valores etno-culturales aportados por grupos migratorios al patrimonio local,
  • las características psico-sociales de la comunidad y
  • las ventajas y riesgos en el plano cultural.

Teniendo en cuenta el carácter multidisciplinar con que deben ser abordados estos aspectos, sólo se profundizará en el análisis de los procesos económicos y sociales que se desarrollaron en la región  y  los aportes culturales  de la localidad al patrimonio cultural de la región.

Procesos económicos y sociales que se desarrollaron en la región oriental durante la etapa de la República en Cuba

Con el primer año del siglo XX se inicia una etapa en la historia de Cuba que marcó un cambio sustantivo en el desarrollo de las relaciones de producción capitalistas que se venían gestando desde el siglo XIX. Empresas capitalistas occidentales y estadounidenses insertaron sus negocios en Cuba, seguros de que era un espacio ideal para la acumulación de su capital financiero. Sin embargo, en las postrimerías del siglo y con la intervención del poder militar e industrial norteamericano, se establece en el país un período de ocupación militar que aseguró el empoderamiento del capital norteamericano por encima del resto de las empresas de propietarios alemanes, españoles e ingleses, entre otros.  Oriente tenía en este período un índice demográfico muy bajo que impedía el desarrollo industrial por la inexistencia de una fuerza laboral suficiente y capacitada para encaminar el desarrollo, aunque fuera en condiciones de las relaciones capitalistas. 

Es Estados Unidos quien logra imponer al naciente estado republicano cubano, tras una intervención en la guerra por la independencia y un Período de Ocupación Militar, un gobierno y varios tratados que aseguraron el dominio económico de la isla, unido a un  proceso de inversión del capital industrial y financiero dirigido, fundamentalmente, a la producción de azúcar. 750 millones de dólares, que representaban el 55% del monto total de la inversión de 1924 a 1925, se invirtieron en la industria azucarera  y el resto en el pago de la construcción de  los ferrocarriles, la deuda y los servicios públicos, los inmuebles, la producción de tabaco, las manufacturas, la minería, el comercio, los bancos y las terminales marítimas. 

No obstante, en el territorio nacional existían empresas capitalistas provenientes de las naciones occidentales mencionadas anteriormente. San Germán, pueblo surgido en 1901 en la región centro sur de la actual provincia Holguín, era en ese período un espacio boscoso que formaba parte de la antigua hacienda comunera Sabanilla del Contramaestre. La primera actividad económica fue instalada por el empresario alemán Germán Michelson en 1901, quien se hallaba radicado en la zona del Cristo en Santiago de Cuba y fue un aserrío para la explotación maderera.

La segunda actividad económica desarrollada en este pueblo fue la producción azucarera. Los datos extraídos de la tesis del Dr. en Ciencias  Rafael Ángel Cárdenas demuestran que en la segunda década de la República en San Germán, la industria azucarera era propiedad de empresarios de origen español y norteamericano. El primero en fundarse fue el central Rey que comenzó a moler en 1916. Este era propiedad de la Compañía Azucarera Central Rey, pertenecía a un consorcio  España-Cuba, tenía 13 colonos en 1920 y sus haciendas se localizaban en los latifundios y colonias de San Francisco, Guanaiba, Sabanilla del Contramaestre y Cacocum. La capacidad superficial de sus latifundios era de 216,3 caballerías.

El segundo ingenio en fundarse fue el central Canarias en 1917. La compañía propietaria era la Compañía Azucarera Central Canarias que en sus inicios era de una familia de las islas españolas de esa región que se asentó en este pueblo. Después de la crisis generada por la disminución de los precios del azúcar al terminar la 1ª Guerra Mundial, esta empresa  pasó a manos de la Fidelity Sugar de capital estadounidense. Tenía, en el año 1920, 18 colonos y una capacidad superficial de 428 caballerías. Sus haciendas se localizaban en los  latifundios y colonias de Sabanilla del Contramaestre, Guanaiba, San Francisco, La Canoa, Los Indios y Júcaro. (Cárdenas, 2011).

El paso de los centrales a propiedad de los consorcios norteamericanos generó una inversión mayor en la capacidad industrial de los ingenios y, al mismo tiempo una mayor producción. Por esa razón, se encargaron “[…] de fundar comunidades y pueblos, sobre todo en los primeros años del siglo XX. The Cuba Review consignaba en 1919 la existencia de 65 centrales azucareros en manos de propietarios norteamericanos en Cuba; de ellos 3 en Pinar del Río, 5 en La Habana, 13 en Matanzas, 15 en Santa Clara, 9 en Camaguey y 20 en Oriente". (Vega: 2004, 56- 57).

Como se puede observar el número de centrales construidos por compañías norteamericanas es considerable en toda Cuba, y si hacemos un análisis de la región holguinera se puede demostrar que varias compañías norteamericanas fundan los centrales azucareros,  Boston en 1901 (la United Fruit Co.), Preston en 1906 (United Fruit Company), Cupey en  1915 (The Cupey Sugar Co.) y Marcané en 1915 (United Fruit Company). Mientras que los centrales fundados como Tacajó, en 1916, Canarias en 1917 Báguanos y Cacocum en 1918), así como Rey  y Maceo en 1922 por compañías de propietarios domésticos hipotecan sus propiedades a compañías norteamericanas en 1923 durante la crisis mundial generada por la reducción de los precios del azúcar  al terminar la 1ª Guerra Mundial.

La inversión del capital norteamericano trajo consigo un cambio cultural en todos los sentidos: en la arquitectura urbana y rural y en la implantación de un modo de vida cuyo paradigma era la cultura norteamericana.  En el caso de las localidades donde se hallaba un central azucarero cuya propiedad era de origen norteamericano, se construyeron bateyes que reproducían el estilo arquitectónico de las casas estadounidense. “[…]En San Germán la Fidelity Sugar Co., se encargó de construir una magnífica zona residencial o barrio de la compañía, uno de los conjuntos arquitectónicos en madera mejor conservados de la región". (Vega: 1991, 45).

Es evidente que los valores demográficos de la región oriental y en particular del nuevo asentamiento de San Germán en el municipio Urbano Noris exigieron una nueva fuerza de trabajo endógena y exógena que sólo era posible resolverla a través de nuevas leyes migratorias. El presidente Estrada Palma en 1906 dictó una ley de inmigración a través de la cual se favorecía la entrada al país de familias que quisieran dedicarse a labores agrícolas (fundamentalmente a la producción de azúcar). Este tipo de inmigración era en su mayoría, de familias españolas, y aunque se ubicó en tierras de las plantaciones, no se adaptó a las condiciones de la misma y se desvió hacia labores terciarias.

El 20 de agosto de 1912 el presidente José Mariano Gómez promulgó el Reglamento para la Ejecución de la Ley de Inmigración, Colonización y Trabajo. Este decreto autorizó a algunas empresas y productores particulares para insertar en Cuba a los "colonos inmigrantes", con lo que favoreció a los hacendados y colonos ricos cubanos y a las empresas norteamericanas, dedicados a la producción azucarera. En 1913 el presidente de la República José M. Gómez autoriza a la empresa Nipe Bay Company a trasladar a la zona mil antillanos para trabajar en las faenas agrícolas del central Preston y  el 3 de agosto de 1917 el presidente Mario García Menocal dicta una nueva Ley de Inmigración a través de la cual quedaba “[…] autorizada, hasta dos años después de terminado el estado de guerra […] toda inmigración de braceros o trabajadores, siempre que alguien le garantice debidamente  que no habrán de convertirse en una carga pública; no serán “[…] una amenaza para la sanidad nacional, y serán reembarcados en su caso (Menocal: 1976, 422).  Los datos de esta oleada migratoria arrojan una cifra de 74 561 inmigrantes españoles (42, 8%),  27 543 inmigrantes haitianos (15, 8%), 14 421 inmigrantes procedentes de las Antillas Inglesas (8, 3%), 11 834 inmigrantes chinos (6, 8%), 6 503 inmigrantes norteamericanos (3,7%), que arribaron a Cuba legalmente. estas cifras no incluyen, por supuesto, la entrada a Cuba de inmigrantes ilegales sobre todo procedentes de República Dominicana y Haití, así como los que venían de diversas naciones de Europa, Asia y otros países latinoamericanos en menor número. Este proceso se completó en los centrales azucareros que eran propiedad de compañías norteamericanas con la construcción de instalaciones habitacionales, religiosas, educacionales, recreativas, viales,  de salud, de comunicaciones, transporte y comerciales, financiadas por estas empresas, unidas a los barrios creados por emigrantes de otras regiones de Cuba e  inmigrantes libaneses, españoles, chinos y de otros países de Europa y Asia.

"El hábitat de la plantación azucarera norteamericana en Cuba se acogió a las modalidades del bungalow o del chalet, de modo que se concibió a partir de patrones importados, aunque no se desestimó la toma de algunos modelos constructivos de la tradición nacional y local.
En esas comunidades, los norteamericanos integraban el grupo social dominante, dirigían los principales eslabones de la producción, desde la administración del central hasta la jefatura de los de los departamentos más importantes, a la vez que formaban una pequeña colonia de poblamiento integrado por núcleos familiares […]”. (Vega, 2004, 63- 64).

El estudio de la arquitectura de estos asentamientos azucareros ya fueran urbanos o rurales demuestra que esta se hallaba en correspondencia con el poder socioeconómico de las diferentes clases y grupos sociales que formaban parte de la sociedad neocolonial de entonces. Por esa razón, era posible advetir en los barrios una especies de "[…] barracón cuartería que se localizaba preferentemente en los suburbios urbanos de estas comunidades caracterizadas por la compartimentación  celular de una nave central de ladrillo o madera y teja o zinc […]” (Vega: 1991, 107). En los asentamientos rurales las compañías crearon de la misma forma estos barracones, donde vivían cortadores de caña durante la zafra azucarera inmigrantes de República Dominicana, Haití y de otras países. Por esa razón, es posible advertir como rasgo sociocultural que distingue a estos asentamientos la diversidad de etnias en un espacio visiblemente pequeño. Esta diversidad étnica en los asentamientos azucareros nos permite definir el rasgo multicultural de los mismos.

"De ahí que el paso del enfoque multicultural, que es meramente descriptivo, al enfoque normativo […]”, nos lleve al concepto de interculturalidad, término que pone el énfasis no ya en la yuxtaposición de distintas culturas, sino en su interrelación, en la existencia de fronteras culturales y subculturales dinámicas, en el traspaso cultural, el sincretismo, los préstamos y apropiaciones culturales, los juegos de poder, la transculturación y la aculturación." (Forno: 2008, 3).

Valores etno- culturales aportados por el grupo migratorio haitiano a la identidad local

El patrimonio cultural de la región holguinera se formó, en gran medida debido a la  multiplicidad de etnias que se asentaron en las primeras décadas del siglo XX. La interpretación de este patrimonio exige de un análisis cualitativo de los símbolos culturales aportados por los grupos étnicos representativos que participaron en el proceso de construcción de las identidades locales. Haití fue, a juicio de la autora, la nación que más inmigrantes aportó a la región objeto de estudio por lo que su cultura constituye una de las manifestaciones más evidente del patrimonio de las localidades donde se ubicaron. Por esa razón, el batey haitiano se convirtió en un contexto comunitario que facilitó la trasmisión de los valores culturales de los inmigrantes a las generaciones que le sucedieron. De esta forma las tradiciones alimenticias, musicales, danzarías, lingüísticas y religiosas fueron asimiladas por el etno cubano y constituyen hoy parte del patrimonio cultural del territorio.

En el complejo de la música y la danza aparecen ritmos como el gagá, el vodú, el congó, nagó, igbo, y mayun. Algunos de ellos  tienen un carácter profano y otros litúrgicos, es decir, se pueden apreciar tanto en ceremonias religiosas como en días de fiestas. Estos ritmos han ejercido su influencia en los géneros musicales cubanos de hoy entre ellos la comparsa. 

Una muestra significativa de recetas de la cocina tradicional haitiana forma parte del patrimonio cultural holguinero. Esta diversidad de platos está integrada por platos como el calalú, el yac, el tontón, el mai mulé, el dakey; dulces y panes como el bombó, el pe aicié, el boboc y bebidas alcohólicas como el liqué y el tifei. Algunos de ellos se conservan en las familias de descendientes de haitianos y otros como el dakey o domplín forman parte de la comida tradicional cubana.

Los ritos del vodú son tradiciones culturales de origen haitiano. Las ceremonias que se practican en los municipios de la región holguinera son el manyé mó o manyé plié, el manyé massá y el manyé lwa, términos provenientes de la voz francesa manger que significa comida. La primera de ellas es un rito dedicado a los espíritus familiares. Como el término indica en el desarrollo de esta se cocinan varios platos: fricasé de gallina con calalú (quimbombó), potaje con dakey, arroz blanco, pescado en enchilado, tontón, café amargo, y dulces haitianos y durante  su desarrollo pueden realizarse rezos por medio de oraciones. El manyé masá es una ceremonia religiosa dedicada a los marassa (jimaguas) en la cual se cocinan dos pollos: uno de ellos frito en aceite y el otro con una diversidad de viandas, frijoles, especias (excepto ajo). Esta mezcla se conoce con el nombre de yac yse sirve en hojas naturales de plátano, guineo o malanga, mientras se consume no se pueden masticar los huesos porque según la leyenda de los marasas estos forman parte de su esqueleto. El manyé lwa es una ceremonia dedicada a  los loas del vodú o santos.

Lo más atractivo de estas ceremonias desde el punto de vista turístico es el trance de los loas a través del cuerpo de sus practicantes. Durante este acto ritual se suceden hechos impresionantes como es el salto de Lenglesú encima de las brazas de carbón de leña y el manejo de  los cuchillos y machetes. Estas y otras manifestaciones convierten a la práctica religiosa del vodú en un espectáculo impresionante a los ojos del turista, mientras que para los descendientes estas ceremonias constituyen una expresión de limpieza y confirmación de la prosperidad futura.

Facilidades de atracción e interpretación de estos valores para los turistas

 La cultura de origen haitiano es una expresión de lo real maravilloso americano. Su riqueza se aprecia en la integración de los elementos aportados por los esclavos africanos, los colonialistas europeos y los saberes populares indoamericanos, plenos de brillo, colores y poderes mágicos ocultos todavía para la ciencia. Este es uno de sus atractivos, cuya impronta forma parte de la música, la danza, las comidas tradicionales, el refranero popular y la religión, perfectamente divulgados a través de espacios culturales dirigidos y organizados por las Comunidades de Descendientes de Haitianos y las  Direcciones Municipal y Provincial de Cultura que se desarrollan en los municipios de Cueto y San Germán.

Evento de  Tradiciones Haitianas en los  municipio Cueto y Urbano Noris

  • El día del creole: Se desarrolla una vez al año en el pueblo de San Germán, municipio Urbano Noris. A él asisten invitados de diversas provincias orientales. En este espacio se interpretan cantos del folklore haitiano, se narran historias, intercambian refranes y cuentos populares de esta nación caribeña.  
  1. Peña del Laurel: Encuentro de música y danza con el grupo folklórico Boukman Van Inocent en fechas relacionadas con la cultura haitiana y la cubana como son la Semana de la Cultura en el municipio Urbano Noris, dirigido por el promotor cultural Rafael Joseph Pérez, trabajador de la Dirección Municipal de Cultura. .
  • Exposiciones: Constituye un espacio dinámico en el que se muestran objetos, comidas tradicionales, y recetas de medicina tradicional confeccionada con plantas medicinales. Se realiza dos veces al año e incluye un intercambio de experiencias  entre los exponentes de la muestra y el público.
  • Encuentro de tradiciones haitianas. Se organiza cada dos años en el municipio Cueto y en él participan grupos portadores de las provincias de Santiago de Cuba, Camagüey, Las Tunas y Holguín.
  1. Evento Bois Caimán: Evento que integra: desfile de grupos portadores, taller teórico, ceremonias religiosas de vodú haitiano,  exposiciones y presentaciones de grupos en diversas comunidades del municipio.  

La diversidad de productos turísticos sustentables es una prioridad de la economía actual. Teniendo en cuenta esta necesidad, es posible en Cuba ampliar el espectro de ofertas turísticas a partir de un análisis científico coherente de la cultura. Por eso se recomienda en incorporar a los procesos sustantivos de las carreras de Licenciatura en Historia, Licenciatura en Sociología y Licenciatura en Estudios Socioculturales el análisis de los valores etnoculturales aportados por grupos migratorios que arribaron a Cuba en los inicios del siglo XX. Estos temas pueden ser objeto de estudio a través del programa de  la signatura Panorama de la Cultura Cubana de la carrera Licenciatura en Turismo.
 
CONCLUSIONES
El mundo fantástico de los sistemas mágicos religiosos de origen afrocubano y caribeño, constituye en la actualidad una  oferta de agradable valor turístico porque en sus prácticas están expresadas todas las claves sincréticas del mestizaje de la nación cubana. La interpretación del patrimonio en el cual están insertadas estas manifestaciones puede constituir, en un  futuro no inmediato, una propuesta turística de un alto valor cultural para el disfrute del turismo internacional y nacional. Para ello es preciso reconocer, en primer lugar, los contextos donde está ubicado el patrimonio que tiene estas características.

Se considera oportuno reflexionar en torno a la historia etnocultural, a la diversidad de valores tangibles e intangibles que se conservan en el mismo, a la interpretación de las claves significativas expresadas a través de los símbolos que conforman el sistema, elementos que permiten valorar la sustentabilidad del mismo y la responsabilidad de los miembros de la comunidad para conservar los valores culturales endógenos y la propuesta turística descrita. Los resultados de la investigación demostraron que las migraciones del siglo XX enriquecieron el proceso de transculturación de la nación cubana y el mestizaje característico de las tierras americanas, elemento sustantivo que identifica la expresión de lo real maravilloso americano, un producto que puede resultar altamente codiciado para el sector del turismo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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  4. -----------. Norteamericanos en Cuba. Estudio etnohistórico. La Habana. Fundación Fernando Ortiz, 2004. 305 p.

 

Síntesis Curricular de los Autores

Ms. C.Julia Noris-Frene, jnoris@ict.uho.edu.cu

Dr. C. Oscar Barzaga-Sablón obarzaga@facing.uho.edu.cu

Lic. Nolberto Cruz-Aguilera

Institución de los Autores: Universidad de Holguín "Oscar Lucero Moya". Avenida XX Aniversario.




Fecha de Recepción: 29/03/2011

Fecha de Aprobación: 01/02/2012

Fecha de Publicación: 17/01/2013

 

 
 

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