Revista Electrónica " Ciencias Holguín"
     

Trimestre enero-marzo

Año XIX,  No. I,  Mes enero 2013
ISSN 1027-2127
TITULO:

Algunas consideraciones acerca de la negociación empresarial desde una perspectiva jurídica y psicológica

TITLE: Certain considerations about the entrepreneurial negotiations from a legal and psychological perspective
AUTORES:

Lisbeth Infante-Ruiz.linfante@fh.uho.edu.cu

Yohandra María Hernández-García. yhernandez@fh.uho.edu.cu

Aída Torralbas-Fernández.atorralbas@fh.uho.edu.cu


Institución de los Autores Universidad de Holguín "Oscar Lucero Moya"
PAIS:

Cuba

RESUMEN
Aborda algunas consideraciones acerca de la negociación empresarial desde una perspectiva jurídica y psicológica. De manera, que el tema que se presenta tiene gran actualidad e importancia pues es inconcebible la vida en la sociedad, sin la existencia de contratos, tanto es así que con estos se produce el intercambio de bienes y servicios.
Por lo que, nos propusimos: presentar algunas reglas que permitan la negociación empresarial desde el ámbito jurídico y psicológico, cuestión esta que se logró, tributando a las personas que dentro de una empresa se encargan de la contratación, tales como: asesores jurídicos, comerciales, entre otros.
PALABRAS CLAVES: NEGOCIACIÓN; EMPRESARIAL; CONTRATO; CIVIL; ECONÓMICA; JURÍDICO; PSICOLÓGICA; REGLAS.

ABSTRACT
The article deals with the entrepreneurial negotiations from a legal and
psychological perspective. This topic is quite relevant due to the permanent
use of contracts for service and assets’ exchange in daily life. Our main
concern is to present some rules that foster the entrepreneurial negotiations
from a legal and psychological perspective that contribute to the success of
the enterprise staff in charge of contractual negotiations such as legal
advisors, trade advisors, etc.

KEY WORDS: NEGOTIATION; ENTREPRENEURIAL; CONTRACT; CIVIL; ECONOMIC; LEGAL; PSYCHOLOGICAL; RULES.

INTRODUCCIÓN
A pesar de que se ha repetido hasta la saciedad, que: "el contrato es la veste jurídica del comercio de la vida", no pierde vigencia esta frase, pues en la actualidad se vive negociando y con esto, se produce el intercambio de bienes y servicios en la sociedad.
Razón por la cual es importante su estudio, aun cuando muchos han sido los autores que han escrito sobre los contratos, es menester dedicarle un tiempo a la etapa de formación o constitución de estos.

Para ello se decidió presenciar las negociaciones de determinadas empresas, en las que se constató que las personas encargadas de la negociación empresarial podrían ser: asesores jurídicos, comerciales, entre otros. De modo que con su actuar nos percatamos de que existen determinadas causas que limitan el buen desarrollo de las negociaciones, algunas de corte legislativo, institucional y otras derivadas de la personalidad de los contratantes.

Por tanto, nos propusimos como problema científico: ¿Cómo favorecer la negociación empresarial a partir de una perspectiva jurídica y psicológica? y para ello como objetivo general: presentar algunas reglas que permitan mejorar la negociación empresarial desde el ámbito jurídico y psicológico.

MATERIALES Y MÉTODOS

Los métodos que se utilizaron son los siguientes: Generales: Análisis-síntesis e Inducción-deducción. Asimismo, los Métodos Sociológicos- Empíricos: Observación y Revisión bibliográfica y los Métodos  Específicos de la Ciencia Jurídica: Histórico-Jurídico y Exegético-Jurídico.

I. ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA LA NEGOCIACIÓN EMPRESARIAL DESDE UNA PERSPECTIVA JURÍDICA Y PSICOLÓGICA
1.1 Desde el punto de vista jurídico

Para hablar acerca de la negociación empresarial desde el punto de vista jurídico se torna imprescindible definir el concepto de contrato. De modo que la voz contrato proviene del latín contractus que a su vez, es participio del verbo contrahere, el cual significaba "lo contraído"; por tanto, no era más que la situación que daba origen a un vinculum iuris de carácter especial, este es la obligatio. Para que esta existiera era preciso que los actos que dieran lugar a ella tuvieran un connotado carácter ritual y solemne. No obstante, el ordenamiento jurídico no daba fuerza obligatoria más que a un numerus clausus de contratos; no se concebía el contrato como una categoría general.1

Sin embargo, en la actualidad el contrato, se considera como: un negocio jurídico esencialmente bilateral, mediante el cual dos o más personas, ya sean naturales, jurídicas o entre ambas, crean, modifican o extinguen una relación jurídica obligacional, que consiste en la prestación de dar, hacer o no hacer alguna cosa, lo que trae consigo los efectos que le atribuye la ley.

Este concepto aparece reflejado en la regulación positiva cubana. Así, el artículo 309 del Código expresa que mediante el contrato se constituye una relación jurídica o se modifica o extingue la existente. Aunque el legislador cubano no hace referencia expresa al término obligación, es obvio que es a este tipo de relación jurídica a la que se refiere, toda vez que el contrato es la fuente principal de las obligaciones y está presente en varias ramas del ordenamiento jurídico.

Tanto es así, que se aduce que a pesar de los contratos ser una institución jurídica del Derecho Civil,  también lo es de otras ramas del Derecho, por eso es considerado una institución mixta, reconociendo diferentes tipos de contratos, tales como: los laborales, económicos, internacionales, mercantiles y civiles. Ahora bien: las principales diferencias que existen entre estos son:

En cuanto a la rama del Derecho que se circunscriben en lo laboral: el contrato laboral, en lo económico: el contrato económico, en el Derecho Internacional Privado o Público: internacionales, en el Derecho Mercantil: el contrato mercantil y en el Derecho Civil: el contrato civil. De manera que se aplicarán las normas jurídicas dispuestas por cada rama.
Referente a la jurisdicción para cada uno de ellos, según la materia en que se desarrollen, ante cualquier incumplimiento ya sea parcial, total o ante la posibilidad de que se vulnere un derecho, se puede interponer el asunto ante determinado tribunal y esta es otra diferencia. Para ello la actual Ley de Procedimiento Civil, Administrativo, Laboral y Económico regula la competencia que presentan los tribunales para conocer de determinados asuntos. En el caso de los asuntos económicos y mercantiles se ventilarán en las Salas de lo Económico de los Tribunales Provinciales Populares y la del Tribunal Supremo Popular. En los administrativos en las Salas de lo Civil y de lo Administrativo de los Tribunales Provinciales Populares y la del Tribunal Supremo Popular. En lo Civil en las Secciones de lo Civil de los Tribunales Municipales, las Salas de lo Civil y de lo Administrativo de los Tribunales Provinciales Populares y la Sala de lo Civil y de lo Administrativo del Tribunal Supremo Popular. En lo laboral en las Salas de lo Laboral de los Tribunales Provinciales Populares como la del Tribunal Supremo Popular y por último, cuando existe un elemento extranjero en dependencia de la materia se instará a los tribunales que hemos visto supra.

Es posible distinguir el contrato civil del mercantil o económico si se parte de la caracterización del acto de comercio, se puede afirmar que es obligación mercantil la que se derive de un acto de comercio, y civil la que se deriva de un acto civil, para eso, resulta necesario saber que es el acto de comercio, que no son más que los ejecutados por comerciantes regido por las leyes mercantiles.                 

Otra de las diferencias que se puede señalar es respecto a los sujetos que intervienen en la negociación, en los contratos administrativos entre la administración y el administrado, en los contratos laborales entre la entidad empleadora y el trabajador, en el Derecho Mercantil entre personas jurídicas con la presencia de un elemento extranjero, o sea a partir de las sociedades, lo que no indica que no existan sociedades civiles, como tampoco que no existan contrataciones civiles con la intervención de un extranjero.

Por su parte, en los civiles la relación se establece entre personas naturales o entre una persona jurídica y una natural a diferencia de los económicos se efectúa entre las personas jurídicas o entre una persona jurídica y una natural, pero que constituya un sujeto económico reconocido por la ley. Ejemplo de ello se puede señalar a un pequeño agricultor con cualquier entidad.2 No obstante, es menester acotar que existen los contratos mixtos donde se relacionan un sujeto civil y un sujeto económico. En ocasiones al celebrarse un acto que no es intrínsecamente mercantil, una de las partes es comerciante y la otra es un civil o particular. En este caso, los elementos personales de la obligación, tienen diversa categoría: uno es comerciante y el otro civil.

La obligación mixta es pues, la que se deriva de una relación surgida entre dos o más personas, en la cual una de ellas realiza una conducta de aprovechamiento personal del objeto de la misma relación, y la otra verifica una conducta de intermediación en el cambio. En esta manera resulta lo que puede llamarse una obligación mixta civil-mercantil.
De manera que dentro de esta gama de contratos, en este trabajo se abordarán aquellas negociaciones que se establecen ante la concertación de determinado contrato económico. Momento en que las partes se enfrentan, exteriorizan sus intereses y dan paso al nacimiento del vínculo contractual, teniendo en cuenta los principios de buena fe, seguridad, autonomía de la voluntad y justo equilibrio de las prestaciones.

En consecuencia, es menester conocer las fases que se reconocen para las negociaciones empresariales. Doctrinalmente3 se han señalado tres fases o etapas principales en la vida del contrato: la generación o gestación, la perfección y la consumación. La fase de generación aglutina los diferentes actos que anteceden el consentimiento para la celebración del contrato. Por su parte, la perfección se produce con el acuerdo de voluntades hasta entonces divergentes, y ahora coincidente. Finalmente, en la última etapa las partes deben ejecutar las prestaciones prometidas; la consumación del contrato implica el cumplimiento de las obligaciones nacidas con la perfección del mismo.3

Muchos son los autores que han abordado la perfección y consumación del contrato, a diferencia de la formación de este, no se ha escudriñado como se necesita, lo cual no indica que no tenga importancia ni connotación, pues el estudio profundo de este período encierra una multitud de cuestiones y controversias interesantes, muchas de ellas aún en la actualidad carecen de una respuesta clara que permita resolver los numerosos problemas prácticos que esta etapa trae aparejada. Es una parte del  iter-contractus que no puede ser olvidada; en tal sentido apunta Faustino Méndez Pidal, quien es citado por Hilserand en su obra "... el jurista, no debe olvidar el período pre-contractual, como no ignora el período pre-delictual, y en la misma manera que hay delitos en grado de tentativa y de frustración, también hay tentativas de contratos y contratos frustrados, cuyos efectos jurídicos en la realidad de la vida económica en el mundo de los valores, no cabe olvidar..."4
Sin embargo, en la actualidad se ha hecho alusión a distintos procedimientos de formación del contrato desde el ámbito doctrinal como legislativo en algunos casos, considerándose dentro de ellos: los tratos preliminares y la responsabilidad precontractual; concurrencia de la oferta y de la aceptación; la subasta y el concurso público; la figura del precontrato y los contratos por adhesión.5
Otra cuestión medular para la negociación empresarial son los requisitos para la concertación de contratos. "En tres grupos se dividen comúnmente los requisitos generales de los contratos: esenciales, naturales, y accidentales, según sean indispensables para la existencia de la convención jurídica creada; los lleve consigo el contrato, sin ofrecerse como precisos ni imprescindibles, pudiéndose prescindir por consecuencia lógica de los mismos; o no se reputen de esencia para la celebración de la relación jurídica contractual".6
Esta clasificación, ha sido hoy en día, abandonada por muchos civilistas y romanistas, alegándose que es demasiado cerrada y que, en muchos casos, es ambigua en sus definiciones, así como que encierran conceptos muy diversos, muestra de ello, es la posición adoptada por la doctrina cubana7, señalando la presencia de elementos esenciales y accidentales, no así los elementos naturales, pues se considera que estos últimos están implícitos en cada uno de los contratos legalmente estipulados.

Desde el punto de vista doctrinal, se plantea que son elementos esenciales aquellos sin los cuales el contrato no puede existir, aquellos que no pueden faltar nunca porque si alguno no concurre, el contrato carece de efectividad y ni siquiera la voluntad de las partes puede remediar tal defecto. Son pues imprescindibles y necesarios para la existencia del negocio.

De manera que se establecen varias clasificaciones acerca de los elementos esenciales dosificándolos en comunes, especiales y especialísimos, no obstante, según la opinión de Valdez Díaz, a la cual nos afiliamos, se pueden dividir en elementos esenciales comunes subjetivo, que dentro de ellos está el consentimiento y los elementos esenciales comunes objetivos, donde se encuentran el objeto, la causa y la forma.

Respecto al consentimiento según Peral Collado8 es el primer elemento esencial común de los contratos, requisito sine qua non para la existencia y validez de los mismos. Ahora bien: "todo consentimiento, en ese sentido, resultará obligatorio aunque no todo contrato reconocerá como base de su eficacia el mero consentimiento".9

Por otro lado, el objeto del contrato se reconoce como la representación común de las partes acerca de un sector de la realidad social (materia) que acotan con relación al contrato determinado que celebran entre sí, sobre el cual recae el consentimiento.
En cuanto a la causa, se ha planteado que es la finalidad que se persigue con el contrato y por último, la forma que es el medio de expresión del consentimiento de las partes. Ya sea por que lo exija la ley, o las partes, y que debe reflejarse para su validez, su eficacia, o para otra finalidad distinta. Por lo que, a toda exteriorización de la voluntad le corresponde una determinada forma, la cual se da a conocer a través de las palabras, los signos o la actuación que realiza la persona.  Los artículos que manifiestan la forma de los actos jurídicos 12 de manera general en el Código Civil cubano son el 50 10, el 51 11, 191 13, 313 14,108 y para cada contrato económico se estará conforme a lo dispuesto al Decreto Ley 15 15, todavía vigente, así como por la Resolución 2253 del 2005 del Ministerio de Economía y Planificación.16

En tal sentido, la ley impone en ocasiones una determinada forma para que el negocio produzca efectos contra terceros. Es por ello que el consultor, asesor jurídico, comercial debe saber las particularidades que existen legalmente acerca de la forma del contrato a concertar, que esta puede hacerse expresamente de manera verbal o por escrito, o tácitamente a partir de la realización de determinados actos que evidencien su anuencia. Además se debe tener en cuenta que entre empresas deben realizarse por escrito, no obstante, según la resolución 2253 del 2005 plantea que excepcionalmente cuando la contratación se haga verbalmente se acudirá a los otros medios de prueba que son reconocidos por nuestro ordenamiento jurídico, adoptando a nuestro juicio la forma ad probationem.

Otro aspecto medular es si debe constar en documento público o privado, asimismo será en los supuestos en que se exija la autorización de un órgano, funcionario, etc. tendrán que prestar atención a lo establecido para cada contrato en particular. Cabe aclarar que estas formalidades que no pueden dejar de cumplirse si la ley las dispone pues aquí si adquieren la forma ad solemnitatem.

Cuestión que merece especial atención es el tiempo en que se concertan los contratos económicos, pues generalmente se pactan por un año como dispone el Decreto- Ley 15 y estos deben ser renovados cada año con las entidades que prestan los servicios. Además como es lógico, cada entidad exigirá un grupo de documentos para la realización de la contratación que caractericen a esta como persona jurídica, así como el otorgamiento de facultades a directores para firmar cheques, etc.

Como puede observarse, desde el punto de vista legal existen un grupo de consideraciones que se deben tener en cuenta para la negociación empresarial, no obstante, desde el ámbito psicológico existen otras cuestiones importantes que se abordarán a continuación.

1.2 Desde el punto de vista psicológico
Cuando se habla de la formación y preparación que debe tener un jurista para establecer contratos con exitoso desempeño, nos centramos en la idea de constatar sus conocimientos en cuanto a regulaciones y doctrinas del Derecho de Contratos vigente en Cuba, tal como se ha explicado supra.

Ahora bien: cada vez que dos personas interactúan establecen una comunicación, aún antes de expresar ninguna palabra. Las características de la comunicación y la relación que se debe establecer con el cliente en muchas ocasiones se da por sobreentendida dentro de las normas generales de educación formal y los principios éticos que debe reunir un profesional de las ciencias jurídicas. Sin embargo de tanto énfasis que se pone en los elementos teóricos e instrumentales para el establecimiento de relaciones contractuales, en ocasiones se descuida la calidad de la relación interpersonal que se debe establecer entre el cliente y el profesional que le brinda sus servicios. Esta relación puede ser  un elemento clave para la satisfacción del cliente por el  servicio brindado.
Entre los recursos psicológicos de los que puede apropiarse el profesional es el dominio de la comunicación extraverbal y la observación.

La comunicación extraverbal es todo aquello que trasmitimos con la expresión facial, movimientos, miradas y tacto. Un dominio de los mismos en función de lo que se quiere trasmitir puede ser muy provechoso para el proceso interactivo. Dionisio Zaldívar (2003) propone algunas posturas que facilitan el proceso de comunicación y que serían: mirar al cliente con toda franqueza, adoptar una postura que indique participación; inclinarse hacia el sujeto. Inclinándose hacia otra persona frecuentemente se comunica que "yo estoy con usted e interesado en lo que tiene usted que decir justamente ahora. Inclinándose hacia atrás o bajando la cabeza puede comunicar" "yo no estoy interesado y hasta siento aburrimiento". Tampoco se aconseja que se acerque demasiado pues tiende a ocasionar ansiedad en el sujeto. Lo mejor es "moverse hacia detrás y hacia delante natural y flexiblemente, de acuerdo a lo que está sucediendo en la actividad; mantener un buen contacto visual:" "un alto grado de contacto visual (que no sea llamativo e intenso para el cliente) comunica el interés apropiado" no se recomienda un contacto visual estable e intenso porque el cliente se puede  sentir analizado, tampoco se debe mirar de manera muy frecuente a lo lejos, pues puede que este sienta que no se le atiende; tratar de estar relativamente relajado mientras realiza la actividad, mostrando confianza y agrado; propiciar ocasionalmente contacto físico con el cliente acorde a las costumbres culturales, como saludar dando la mano o en determinados momentos colocarla sobre el hombro; recibir en la puerta al cliente o irlo a buscar y despedirlo en la puerta y no mirar el reloj ni mantener movimientos rítmicos con el cuerpo que denoten ansiedad o apuro.

Otro instrumento a tener en cuenta es la observación, cuando nos llega un cliente más allá de lo que trasmite verbalmente desde su forma de vestir, hablar, expresarse o mirar nos da información sobre su procedencia, sus inseguridades y necesidad de ayuda, elementos en los que se puede apoyar el profesional para hacer más eficiente su trabajo. No solo es importante estar constantemente observando al cliente para confirmar la información que nos da verbalmente o como única vía para obtener información. La autoobservación es una práctica que muchas veces se descuida y es de vital importancia también para el proceso.

El profesional debe lograr una constante mirada hacia sí mismo pues cada persona reacciona ante otra de manera peculiar y despierta afectos que deben ser comprendidos para que puedan ser estructurados adecuadamente y lograr que las acciones profesionales tengan la eficacia deseada. En ocasiones el cliente puede evocar el recuerdo de un hijo, padre u otro ser querido significativo y esto despertar emociones que perturben la conducta del profesional pues puede asumir una posición que suplante al cliente al verlo como un hijo a quien se debe decir lo que hacer o un padre que te domina y este hecho puede modificar inconscientemente la manera de relacionarnos. Sin embargo, cuando el profesional logra identificar los sentimientos, malestares, inseguridades o ansiedades que una persona o situación le provoca, puede racionalmente elaborarlos para así tener control sobre ellos.
Las respuestas verbales son parte de los recursos técnicos que se deben dominar, para que estas sean efectivas se debe:

  • Hablar con sencillez y adaptando su lenguaje al del interlocutor.
  • Llamar al cliente por su nombre, esto propicia cercanía y seguridad.
  • Dar información apropiada en dependencia de las necesidades del cliente.
  • No hacer juicios sobre el cliente o sus conductas.

Según el manual de Protección al Consumidor y de Calidad de los Servicios de la Corporación CIMEX, existe una tipología de clientes que te permite tener una referencia de las formas más adecuadas en que se pueda tratar a cada uno. Tener en cuenta estos elementos propiciará fluidez en la relación y un modelo que guíe el comportamiento del profesional en cada caso en específico.

En sentido general podemos concluir que es de vital importancia que un todo profesional cuyo desempeño laboral consiste en establecer relaciones de ayuda, no puede centrar su preparación solo en los aspectos instrumentales y metodológicos que rige su ciencia, sino que debe tener en cuenta las peculiaridades que él como personalidad le imprime a la relación profesional que debe establecer. En la medida que se sea capaz de desarrollar habilidades que favorezcan la comunicación, estas pueden constituir una vía para potenciar la calidad del desempeño o en caso contrario pueden deslucir lo que pudiera ser una actuación brillante.

RESULTADOS DEL TRABAJO
1.3 REGLAS PARA LA NEGOCIACIÓN EMPRESARIAL
Partiendo del criterio que: los mayores problemas que existen en el mundo es por falta de comunicación, y después de analizar algunas cuestiones referente a la negociación empresarial desde una perspectiva jurídica y psicológica, le proponemos algunas reglas para favorecer este tipo peculiar de negociación empresarial. Por lo que podemos señalar que:

  • Presentarse con toda la educación formal y el respeto ante los contratantes, así como ir vestido con presencia, que inspire confianza, seriedad y paciencia.
  • Estar bien preparado, pues el conocimiento es el arma más cortante y convincente del tema en cuestión que se aborde entre dos personas que desean negociar.
  • Saber lo que se quiere y no dar mucho rodeo a la hora de decir las cosas.
  • Conocer lo que en materia legislativa existe para no violar ninguna disposición normativa.
  • La visualización, que no es más que representarse psicológicamente determinadas situaciones tanto favorables como desfavorables que dada las circunstancias, facilite responder de la mejor forma y a nuestra conveniencia a todas las preguntas hechas.
  • Tener una percepción positiva, sobre los objetivos a lograr.
  • Crear un ambiente favorable.
  • Saber callar o hablar según el momento.
  • Escoger el momento propicio para la negociación. Hay que percatarse si es el mejor día para entablar la conversación con la persona que se quiere contratar.
  • Saber esperar. Si usted desea algo de verdad debe esperar a que lo atiendan cuando pueda la otra persona, piense que atenderlo a usted no es la única cosa que hace esa persona.
  • Identificar si es factible la negociación o no.
  • No dejar nada suelto o conversaciones inconclusas.
  • Leer toda la documentación antes de firmarla.
  • Si se ha contratado anteriormente con la entidad es necesario que se haya efectuado en término y en la forma prevista el pago o cumplimiento de las obligaciones concertadas, para que sea efectiva la nueva negociación, este es un aspecto favorecedor al negociante.
  • Obtener los medios para la comunicación posterior con la entidad que se contratará tales como: teléfonos, e-mail, fax, entre otros.
  • Poseer encima todos los documentos acreditativos de la empresa o entidad que se represente, como por ejemplo: Código de la empresa, cuenta bancaria en moneda nacional como en divisa, el objeto social, la resolución de nombramiento del director, el Código REUUP y/o el Registro mercantil, entre otros que se exijan o certifico por parte del asesor jurídico de la empresa de todos estos documentos dando fe de ellos.

CONCLUSIONES
Desde el punto de vista jurídico se considera al contrato como el negocio jurídico por excelencia, el cual se define como el negocio jurídico esencialmente bilateral, mediante el cual dos o más personas, ya sean naturales, jurídicas o entre ambas, crean, modifican o extinguen una relación jurídica obligacional, que consiste en la prestación de dar, hacer o no hacer alguna cosa, lo que trae consigo los efectos que le atribuye la ley.

Es por ello que para lograr la concertación de cualquier contrato y específicamente, el económico es menester establecer las negociaciones preliminares, como momento cumbre, las cuales deben efectuarse teniendo en cuenta algunos aspectos que la ley determina como requisitos sine qua nom, que ante su incumplimiento provoca la nulidad de estos.

Desde el punto de vista psicológico no podemos olvidar que durante el proceso de contratación se establece una relación interpersonal donde la calidad de esta relación puede ser un factor decisivo en el éxito y fracaso de la misma.  

Como reglas se proponen: presentarse con toda la educación formal y el respeto ante los contratantes, así como ir vestido con presencia, que inspire confianza, seriedad y paciencia; estar bien preparado; saber lo que se quiere y no dar mucho rodeo a la hora de decir las cosas; conocer lo que en materia legislativa existe para no violar ninguna disposición normativa; utilizar la visualización ;tener una percepción positiva; crear un ambiente favorable; saber callar o hablar según el momento; escoger el momento propicio para la negociación; saber esperar; identificar si procede o no la negociación; no dejar nada suelto o conversaciones inconclusas; leer toda la documentación antes de firmarla; si se ha contratado anteriormente con la entidad es necesario que se haya cumplido con lo pactado; obtener los medios para la posterior comunicación con la entidad y poseer encima todos los documentos acreditativos de la empresa o entidad que se represente.

RECOMENDACIONES
A LA UNIÓN NACIONAL DE JURISTAS DE CUBA DE HOLGUÍN: que se exponga el contenido de esta investigación en la sesión del Capítulo de Derecho Económico.

A LA CARRERA DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE HOLGUÍN: que se incluya como bibliografía complementaria y que se publiquen los resultados en la Revista "Ciencias Holguín" y A LA CONSULTORÍA JURÍDICA DE HOLGUÍN: que socialice a todos los asesores y consultores jurídicos este trabajo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

1- Delgado Vergara, T. El negocio jurídico contractual. En Derecho de Contratos (t I), Teoría General del Contrato. La Habana: Editorial "Félix Varela", 2003. p.3. 

2- Boletín del Tribunal Supremo Popular del año 2002, Sentencia no. 331 de 27 de mayo del 2002 por la Sala de lo Civil y de los Administrativo del Tribunal Supremo Popular, en su primer CONSIDERANDO plantean que: (…) el claro tenor del apartado a) del artículo uno del decreto ley 121 de 30 de enero de 1991, no ofrece margen de interpretación diferente, a que dicho cuerpo legal está concernido exclusivamente al régimen de posesión, propiedad y herencia de la tierra y de los bienes agropecuarios que pertenezcan a cooperativas de producción agropecuaria o a agricultores pequeños, sin que en el resto de las previsiones del citado cuerpo legal se haga mención alguna, en lo que respecta a la autoridad que le venga atribuida la decisión de un diferendo que se genera por el ejercicio de la acción reivindicatoria por quien se atribuya titularidad sobre un bien de la clase en último orden expresada, sustentada precisamente en supuesta inscripción legal que le aparece en el correspondiente registro, creado de conformidad con lo establecido en el artículo 1 del Decreto 229 de 30 de enero de 1998, lo que pone de manifiesto que al respecto inequívocamente cobra vida la aplicación supletoria de las normas previstas en el Código Civil, conforme contempla en su artículo 8, y en tal virtud resulta evidente el desacierto de la sala a quo al declinar su jurisdicción para el conocimiento de la demandada antecedente de este recurso, incurriendo con tal proceder en la infracción que se acusa.
CONSIDERANDO: que por lo antes expresado, y sin que resulte necesario el examen del resto de los motivos de que el recurso consta, procede a acogerlo.
FALLAMOS: Declaramos CON LUGAR el presente recurso y consecuentemente casamos,…

3- Castán Tobeñas, José. Derecho Civil español, común y foral, tomo III, 16ª. Edición. España: Editorial Reus, 1992, pp. 700-711.

4- Toledano Cordero, Dagniselys. "Formación del contrato". En Ojeda Rodríguez, NC... (et. al) Derecho de Contratos. Teoría general del Contrato (T.I). La Habana: Editorial "Félix Varela", 2003.  p.140.

5- Hilserand, Arthur. Las obligaciones precontractuales, 1ª. edición, Editorial Góngora, s. d., p. 18.

6- Dagniselys Toledano Cordero: op. cit. pp. 142-143.

7- Moutón y Ocampo, Luis, Alier y Cassi, Lorenzo María, Oliver Rodríguez y Juan Torres Ballesté, Enciclopedia Jurídica Española, t VIII, (conc- cont). Barcelona: FRANCISCO SEIX EDITOR, 1910, p. 905.

8- Valdez Díaz, Caridad  del Carmen, "Requisitos del Contrato" en Derecho de Contratos, Teoría General de los Contratos, t I. Ojeda Rodríguez, Nancy de la C., La Habana: Editorial "Félix Varela", 2001, p. 85.

9- Peral Collado, Daniel A., Obligaciones y contratos civiles. La Habana: Ministerio de Educación Superior, 1980. p. 57.

10- Blanco, Alberto, Curso de obligaciones y contratos en el Derecho Civil español;
Doctrina General de los contratos, t II, 2da edición. La Habana: 1948, p. 48.

11- En nuestra ley positiva civil se recoge de forma expresa la forma de los actos jurídicos no así la forma de los contratos como en otros países, sin embargo, partiendo de la posición de que el contrato es el acto jurídico por excelencia, se colige que se acogen estos artículos a la forma de cualquier contrato en general, sin dejar de observar las formalidades que se exigen para cada uno de ellos en particular.

12- Art. 50.1. Los actos jurídicos expresos pueden realizarse oralmente o por escrito.
2. Los actos jurídicos tácitos o los realizados por los que padezcan de alguna limitación que les impida expresar su voluntad oralmente o por escrito, pueden efectuarse de cualquier otro modo comprensible, directamente o mediante intérprete.

13- Art. 51 Deben constar por escrito:
a) los actos realizados por las personas jurídicas;
b) los actos cuyo objeto tiene un precio superior a quinientos pesos; y
c) los demás que disponga la ley.

14- Art. 191 Trasmisión de bienes que requieren autorización especial:1. La trasmisión de inmuebles rústicos o urbanos, de ganado mayor y de aquellos otros bienes en que se requiere autorización previa de la autoridad competente o el cumplimiento de formalidades particulares, se rige por disposiciones especiales.
2. Es nula la trasmisión que se realice sin la autorización o las formalidades a que se refiere el apartado anterior.

15- Art. 313. Si la ley exige el otorgamiento de escritura pública u otra forma especial para la celebración del acto, las partes pueden compelerse recíprocamente a cumplir esa formalidad siempre que exista constancia, por otro medio, de haber intervenido el consentimiento y demás requisitos necesarios para su validez.

16- El Decreto-Ley No. 15, "Normas Básicas para los Contratos Económicos", de 3 de julio de 1978.

17- Es importante manifestar que existe un Proyecto de Decreto Ley sobre la contratación económica y comercial.

BIBLIOGRAFÍA
1. Asamblea Nacional del Poder Popular. Ley No. 59 de 16 de abril de 1988 ó Código Civil de la República de Cuba, Divulgación del MINJUS. La Habana : [S.n.], 1987. 69 p.

2. CIMEX. Manual de Protección al consumidor y de calidad de los servicios. La Habana : Corporación CIMEX, 2005, 15 h.

3. Derecho Civil Parte General. / Caridad del Carmen. Valdés Díaz … (et al.). La Habana : Editorial “Félix Varela”, 2005. 300 p.

4. Derecho de Contratos : Teoría General del Contrato / N. C Ojeda Rodríguez, .. (et al.) La Habana : Editorial “Félix Varela”, 2003. t. 1,

5. Ministerio de Economía y Planificación. Decreto-Ley No. 15, “Normas Básicas para los Contratos Económicos”. La Habana: [s.n.], 1978. 78 p.

6. Ministerio de Economía y Planificación. Resolución 2253 del 2006. La Habana : [S.n.], 2005. 20 p.

7. Rapa Álvarez, Vicente, La Relación jurídica civil. Revista jurídica (La Habana) No. 19(2) p. 279 - 289, abril-junio, 1988.

8. Tribunal Supremo Popular. Boletín del Tribunal Supremo Popular. La Habana : Dirección de Información Científica, Divulgación y Colaboración Judicial, 2002. 300 p.

9. Valés Duque, P. Una aproximación al análisis de la responsabilidad precontractual o culpa in contrayendo. La Habana: en CD-ROOM “V Jornada Internacional de Derecho de Contratos”, 2006. 28 p.

10. Zaldívar, Dionisio. Las Relaciones interpersonales. Psicología, selección de textos. La Habana : Editorial “Félix Varela”, 2

 

Síntesis Curricular de los Autores

Lic. Lisbeth Infante-Ruiz. Profesora Auxiliar de Derecho de Contratos y Vicedecana de Investigación y Postgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Holguín.
E-mail: linfante@fh.uho.edu.cu

M.Sc. Yohandra María Hernández-García
Profesora Asistente de Derecho Mercantil de la Facultad de Derecho de la Universidad de Holguín. E-mail: yhernandez@fh.uho.edu.cu

M.Sc. Aída Torralbas-Fernández

Profesora Asistente del Departamento de Psicología de la Universidad de Holguín
E-mail: atorralbas@fh.uho.edu.cu



Fecha de Recepción: 24/05/2011

Fecha de Aprobación: 15/02/2012

Fecha de Publicación:
17/01/2013

 

 
 

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