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Ciencias Holguín,                   Revista trimestral,               Año XIX, abril-junio  2013

La competencia pedagógica del docente para la promoción de  comportamientos saludables / The role of teacher’s training in the promotion of healthy behaviors

MSc. Hernán Berenguer-Silega. hernan@ps.sc.rimed.cu  *

Dr.C. María Caridad Díaz-Hernández. mariadiaz@ucp.sc.rimed.cu **

Institución de los autores
* Dirección Municipal de Educación Palma Soriano. Santiago de Cuba. Cuba.
** Universidad de Ciencias Pedagógicas “Frank País García” Santiago de Cuba. Cuba.

PAÍS: Cuba

         
RESUMEN
En Cuba se lleva a cabo una profunda revolución educacional orientada hacia el desarrollo de una cultura general integral del pueblo y en la que tiene gran importancia la apropiación de la cultura en salud, de acuerdo a la necesidad del desarrollo integral y pleno del ciudadano que necesita la sociedad. En este proceso formativo se considera al maestro como sujeto del cambio que se desea lograr. Ello requiere  asumir la formación en materia de salud desde la perspectiva del desarrollo de la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables como garantía de la intervención educativa del personal docente en esta dirección.
PALABRAS CLAVES: FORMACIÓN; COMPETENCIA  PARA LA PROMOCIÓN DE COMPORTAMIENTOS SALUDABLES.

ABSTRACT
A deep educational revolution is carried out in Cuba for the development of a general culture of the people, being the appropriation of the culture in health of paramount importance, according to the need of an integral and utter development of the citizen that society needs. Teachers are considered key subjects in this changing process. It demands to assume the formation on the subject of health from the perspective of the development of the pedagogic competitiveness for the promotion of healthy behaviors as a guaranty of the educational intervention of the teaching staff in this matter.
KEY WORDS: FORMATION; COMPETITION FOR THE PROMOTION OF HEALTHY BEHAVIORS.

INTRODUCCIÓN
La sociedad moderna, altamente impactada por las consecuencias de la globalización neoliberal y sus episodios en los problemas existenciales y medioambientales resultantes del desarrollo científico-técnico, traen consigo cada vez más, la reflexión sobre las propias demandas sociales y el replanteo de exigencias más complejas a la escuela, para asegurar la formación multifacética de las nuevas generaciones, como hombres de su tiempo, con un pleno y adecuado desarrollo.

Tales retos y realidades se constituyen en una alta responsabilidad para los sistemas educativos, lo que justifica la implementación de las múltiples transformaciones que promuevan la formación cada vez más sólida e integral de la personalidad de los individuos- al decir de Carlos Marx(1974:544) “producir hombres plenamente desarrollados”

Bajo estas condiciones se reconoce el desafío de fomentar una cultura de la educación y en particular de la cultura en salud, para toda la vida, que sea flexible, de calidad y de acuerdo a las necesidades individuales y sociales, que aseguren a sus miembros para vivir en una sociedad más plena, auténtica y democrática; lo que demanda de la acción unida y coherente de todos los factores pedagógicos que desarrollan el trabajo educativo en correspondencia con las transformaciones que se producen en los diferentes niveles de educación.

En tal sentido, promover comportamientos saludables es parte de la acción formativa presente en todo proceso educativo de calidad que fortalece las prácticas cotidianas para la conservación integral de la salud de las personas, al tiempo que contribuye al desarrollo de los factores que las preparan para prevenir situaciones y comportamientos de riesgo.

Ello implica un proceso permanente de aprendizajes significativos orientados al desarrollo integral, el bienestar y el respeto de los derechos de las personas.
Para la transformación favorable de los comportamientos en salud se necesita de un aprendizaje consciente, consecuente y de aplicación de lo aprendido, que logre un efecto perdurable, principalmente cuando lo cognitivo emerge, desde su función reguladora y facilitadora, como un mecanismo de control que se construye de acuerdo con los intereses y las motivaciones del individuo que aprende.

Visto así, la prevención de comportamientos de riesgo y la promoción de estilos de vida saludable en el desarrollo de la salud no pueden determinarse por la diversidad de situaciones que abordan sobre una sola disciplina y un solo sector. La gran variedad de razones que dan cuenta de comportamientos nocivos hacen que, para prevenirlas, cambiarlas y recomponer maneras para actuar y vivir sanamente, haya que recurrir a experiencias que desborden circunscripciones sectoriales y disciplinarias estrechas.

Tal significación es el punto de motivación principal para estas páginas, en la que se desarrollan algunas ideas y se esbozan otras, no desde la sosegada e imparcial propuesta, sino a partir del compromiso pedagógico que gana sustancia desde el abordaje científico del proceso de promoción y educación para la salud en el contexto escolar.

A partir de ello el objetivo de este trabajo se orienta a caracterizar la estructura de la competencia pedagógica que deben poseer los docentes del nivel medio para asumir la promoción de comportamientos saludables.

MATERIALES Y MÉTODOS
El análisis teórico referencial se sustentó en el empleo de métodos científicos del nivel teórico como el análisis-síntesis, la inducción-deducción y la hermenéutica dialéctica lo que unido a la observación empírica y el consenso de expertos posibilitó establecer los rasgos y cualidades que caracterizan el desempeño del personal docente en la promoción de comportamientos saludables. Es por ello que insistimos en considerar el estudio de la categoría competencia como criterio metodológico para determinar el papel del  maestro en esta actividad.

RESULTADOS DEL TRABAJO
Las cuestiones relacionadas con el desarrollo de la salud desde el contexto escolar, ha encontrado numerosos investigadores que han emitido sus consideraciones epistemológicas y metodológicas que sientan una plataforma teórica en torno al ejercicio de la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, tales son los casos de los trabajos presentados internacionalmente por Irigoin (2002); Caballero(2002); Sagástume (2004); Vega(2006); Villanueva(2006); y en Cuba, Montalvo(2003); Muñoz(2004); Rodes (2004); Carvajal y cols.(1995,1997, 2003, 2005); Vásquez (2003); Castillo Estenoz (2006); Ochoa (2008); Portuondo (2009),  entre otros, que aunque con diferencias en sus enfoques, establecen relaciones epistémicas relacionadas con la preparación pedagógica del docente en materia de salud al vincular conceptos esenciales, características y funciones profesionales, han hecho énfasis en las vías imprescindibles para alcanzar un adecuado desempeño del personal docente en la concreción de la atención a la salud de los escolares desde el ámbito escolar.

Sin embargo, es notorio en todas estas propuestas, que no centran su atención en la posibilidad de vincular el proceso de formación del docente en materia de salud desde una perspectiva de integración entre los contenidos de la cultura en salud, las necesidades del contexto donde se realiza y desarrolla el personal docente y las necesidades profesionales del docente en la promoción de comportamientos saludables, por lo que el tratamiento teórico aún incompleto, dificulta su direccionamiento.

Siguiendo la idea anterior, estas situaciones se contrastan si se considera la ausencia de un proceder explícito para la formación del docente en materia de salud en estrecho vínculo con los rasgos que demanda la escuela actual, a los cambios sociales acelerados en la actualización y formación profesional en esta dirección, en tanto existen argumentos insuficientes si se toma en cuenta que el modelo profesional del docente del nivel medio es una respuesta novedosa y revolucionaria de las transformaciones educacionales en Cuba y que no se cuenta con experiencias en otros sistemas de formación profesional pedagógica en materia de salud a nivel internacional.
Para ordenar las reflexiones, es pertinente plantear las cuestiones siguientes: ¿Qué papel juegan las instituciones educativas en la promoción de comportamientos saludables? ¿Cuál es el rol del personal docente? ¿Dónde aparecen las rupturas? Entonces ¿Hacia dónde dirigir su preparación en esta dirección?

En su concreción, las instituciones educativas se convierten en el espacio idóneo para la gestión formativa de comportamientos saludables, entendido como proceso de trabajo cuya esencia está dada por la acción consciente que ejercen unos individuos sobre otros, con el propósito de obtener resultados relevantes para la propia institución y la sociedad, hecho que se evidencia en la medida en que se desarrollan las capacidades, los conocimientos, las actitudes y valores que contribuyen a preparar a las personas para la reflexión y el juicio crítico en torno al autoconocimiento, el autocuidado, la autoestima, la percepción del mundo y la trascendencia del vínculo familiar y el desarrollo de relaciones de intercambio y afecto, armonizando sus propios derechos con los derechos de los demás, lo que asegura alcanzar cada vez mejores niveles de bienestar.

Para atender esa responsabilidad y jugar un papel sustantivo en el desarrollo de la salud, el personal docente tendrá que adecuarse para asumir la promoción de salud como estrategia fundamental y no como actividad marginal, y que sienta sus intenciones con miras al logro de la trascendencia, la consecutividad y la elongación del ejercicio de la profesión de educar en salud, máxime si se considera que el contexto pedagógico donde se realiza el docente ha de estar a tono con los cambios ya apuntados anteriormente.

El rol pedagógico del personal docente en ese proceso es el de orientador, animador y organizador de la participación ciudadana y de los esfuerzos multisectoriales en cruzadas sociales por el bienestar y, en consecuencia, por la salud.

Asimismo, el carácter orientador de las acciones educativas dirigidas al individuo y a la comunidad en relación con necesidades específicas y los requerimientos socio-culturales, constituyen una potencialidad para la modificación de comportamientos conducentes a estilos de vida saludables; de modo que una formación pedagógica profesional de calidad en materia de salud propicia preparar las condiciones para la construcción de entornos sociales saludables, desarrollar en los individuos habilidades y actitudes para la vida inspiradas en valores universales, entre otros, y promueve el desarrollo humano sostenible y los comportamientos saludables.

Como ya hemos declarado, el personal docente se considera como el principal agente promotor de comportamientos saludables, sin embargo, es significativo que aún se perciban limitaciones en la praxis de los docentes en relación con la función orientadora en materia de salud, en correspondencia con el proceso de apropiación de la cultura en salud y que se evidencia en:

No siempre se aprovechan las potencialidades de las diferentes asignaturas para dar salida a los contenidos y objetivos del Programa Director de Promoción y Educación para la Salud previstos por los Ministerios de Educación y Salud,

No siempre se tiene en cuenta los requisitos higiénicos ambientales a cumplir para asegurar la calidad del aprendizaje,
No siempre se evidencia en las actividades curriculares y extracurriculares la motivación de los estudiantes para adoptar comportamientos saludables,
Se evidencian insuficiencias en el comportamiento responsable de los escolares y docentes que conducen a problemas y situaciones de salud;

Estas manifestaciones dan cuenta de una deficiente nivel de atención a los problemas de salud desde el contexto pedagógico, así como carencias de acciones creativas para la atenuación de los factores que conducen a comportamientos deletéreos a la salud en los escolares y que influyen negativamente en el carácter interactivo del modelo biosicosocial salubrista.

Estas reclamaciones adquieren mayor significación en las condiciones del actual proceso de transformaciones educacionales, que exige, por un lado, la formación de un escolar cada vez más preparado, dotado de estrategias y orientaciones valorativas que le permitan, mediante el análisis reflexivo y crítico de su realidad, profundizar en la identificación, comprensión y búsqueda de solución a los problemas de la práctica social para lograr una concepción científica del mundo, y por el otro una  profunda preparación del personal docente que posibilite cumplir con estas exigencias sociales.

El análisis de estas razones exige la búsqueda de alternativas que vinculen con mayor pertinencia la concepción del proceso de formación del docente en materia de salud; proceso que debe estar intencionalmente orientado a lograr profesionales competentes, que reúnan las cualidades que la sociedad actual demanda: sujetos altamente comprometidos con su contexto histórico cultural, profundamente reflexivos, esencialmente humanos, con capacidad plena para el análisis y la argumentación, preparados para asumir los desempeños laborales y profesionales que la sociedad requiere, con todas las posibilidades para insertarse en el vertiginoso avance de la ciencia, la tecnología y la sociedad y dispuestos a crecer, tanto en el orden de la preparación técnica y profesional, como en sus condiciones personales y espirituales.

¿Hacia dónde dirigir el proceso formativo del docente en materia de salud?  

Desde esta mirada, el proceso formativo del docente en materia de salud, según nuestro criterio debe estar orientado hacia construcción personalizada de la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables, asumida en nuestro estudio como “un constructo sociocultural de rasgos o cualidades profesionales que se expresan en el desempeño eficiente del docente como promotor de comportamientos saludables en situaciones variables y que le posibilitan analizar, reflexionar, identificar, diseñar intervenciones educativas encontrando soluciones novedosas para transformar los problemas relacionados con el comportamiento de los demás mediante el empleo de recursos educativos”(Berenguer, H.,2007)

Esta puede convertirse en una alternativa viable para el logro de un adecuado desempeño del docente en la promoción de comportamientos saludables, cuya singularidad teórica procedimental intenta restablecer la conexión entre la escuela y la vida, la teoría y la práctica, la formación y el desempeño social, en tanto posibilita la orientación de un proceso formativo donde se integran el saber, hacer con saber, el saber ser  y saber convivir del docente, como un eje que atraviese la formación de un profesional con potencialidades para reconstruir e insertarse activamente en una multiplicidad de ámbitos y situaciones sociales de salud, a partir de su comportamiento en contextos sociales, laborales y profesionales, que marquen una lógica de su formación contextualizada reveladora de la esencia y la garantía de la actuación profesional del docente.

En su interior se revela la presencia de sub-competencias o competencias de menor grado de generalidad (habilidades, conocimientos valores y actitudes) que le permiten planificar, organizar, dirigir, coordinar y controlar el desarrollo y transformación de los comportamientos en salud desde el proceso pedagógico.
De modo que sus componentes complican los siguientes saberes:

  • Saber: sistema de conocimientos relacionados con los contenidos de salud y la comunicación en salud previstos en el Programa Director de Promoción y Educación para la Salud en el MINED.
  • Hacer con saber: Habilidades para comunicar, emponderar, motivar y liderar acciones preventivas y promocionales en materia de salud.
  • Saber ser: Actitudes y valores que connotan la responsabilidad, compromiso, autoestima, autocrítica, reflexividad, flexibilidad, perseverancia, optimismo.
  • Saber convivir: Actitudes y valores que implican el respeto, el autocontrol, la solidaridad, la honestidad, la empatía, persuasividad, la credibilidad y la apertura.

La integración de estos saberes expresa, en calidad de síntesis, la concepción holística de la profesión y del profesional, a la vez que expresan las cualidades del sujeto para desempeñarse con más eficiencia en la consecución de este proceso. 
Los conocimientos relacionados con la competencia para la promoción de comportamientos saludables, se pueden agrupar de la manera siguiente:

Conocimientos relacionados con los ejes temáticos del Programa Director de Promoción y Educación para la Salud
: higiene personal y colectiva, la educación sexual, la educación nutricional e higiene de los alimentos, la educación antitabáquica, antialcohólica y antidrogas, la prevención de accidentes y la educación vial y el empleo de la medicina natural y tradicional, la comunicación y la convivencia.

Conocimientos relacionados con el área de la comunicación en salud
 entre los que están: planificación del proceso de comunicación en salud a través del proceso educativo y sus componentes, la definición y determinación de los problemas de salud, procesos de obtención de información e investigación de comportamientos y creencias de salud, manejo de recursos humanos, entre otros.

Las habilidades que forman parte de la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables, son:

Comunicar:
 es la habilidad de escuchar, hacer preguntas, colocarse en el lugar del interlocutor, expresar conceptos e ideas de forma efectiva y exponer aspectos positivos. Es la habilidad de saber cuándo y a quién preguntar para llevar adelante un propósito.

Emponderar:
 es la habilidad para preparar a los individuos para establecer objetivos claros de desempeño o disposición para la ejecución de una acción en correspondencia con las responsabilidades personales. Implica aprovechar la diversidad de los contextos socioeducativos y sus miembros para lograr un valor añadido superior en el comportamiento de las personas.

Motivar
: Se refiere a la habilidad o cualidad de incentivar, interesar a otros, estimular al cambio o a la ejecución de acciones destinadas al logro de objetivos claves en la transformación comportamental de los otros.

Liderar
: es la habilidad para orientar la acción de los grupos humanos en una dirección determinada, inspirando valores de acción y anticipando escenarios de desarrollo de la acción de ese grupo.

Los valores, actitudes y cualidades correspondientes al saber ser, comprendidos en la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables, son los siguientes:

Responsabilidad
: Cualidad relacionada con una actuación consciente, intencionada y electiva, por lo cual sus actos y sus consecuencias son comprendidas como una resultante de la decisión propia y del esfuerzo del profesional.

Compromiso
: Se refiere a la identificación del docente con su profesión, su entidad laboral y su quehacer profesional, de manera tal que se sienta involucrado con lo que hace, lo cual le servirá de incentivo permanente para actuar no solo en beneficio propio, sino en especial para la sociedad.

Autoestima
: Se entiende como actitud o conjunto de actitudes referidas a la autoaceptación y la satisfacción del docente hacia su labor, sus conocimientos, su capacidad para dar respuestas a su rol como gestor sociocultural de comportamientos saludables.

Autocrítica
: Se refiere a la cualidad del profesional que favorece el análisis reflexivo, valorativo y crítico sobre su ser y su quehacer como promotor de comportamientos saludables y que estimula su perfeccionamiento permanente en función de lograr mayor eficacia y eficiencia en su desempeño.

Reflexividad
: Se refiere al poder de discernimiento y de análisis del profesional, de especial interés para la toma de decisiones válidas y adecuadamente argumentadas en su desempeño profesional en materia de promoción de la salud.

Flexibilidad
: Actitud dinámica, cambiante, de adaptabilidad a las circunstancias, al entorno de trabajo, que facilita la toma de decisiones atemperadas al contexto, sus demandas y necesidades.

Perseverancia
: Es la persistencia en los esfuerzos, en aras de conseguir resultados o metas señaladas como objetivo, a tenor de los obstáculos o barreras que interfieren su alcance.

Optimismo
: Se refiere a la actitud positiva manifestada en el ámbito laboral, que permite una representación satisfactoria de la realidad, del alcance de los objetivos propuestos y la solución de los conflictos existentes.
Los valores, actitudes y cualidades correspondientes al saber convivir comprendidos en la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables, son los siguientes:

Respeto
: consiste en el reconocimiento de los intereses y sentimientos del otro en las relaciones interpersonales y entre el grupo de personas y no la simple consideración o deferencia, sino que implica una actitud considerada y un verdadero interés no egoísta por el otro más allá de las obligaciones explícitas que puedan existir. 

Autocontrol
: es el dominio de sí mismo. Es mantener controlada las propias emociones y evitar reacciones negativas ante provocaciones, oposición u hostilidad de otros o cuando se trabaja en condiciones de estrés. Asimismo, implica la resistencia a condiciones sostenidas de estrés.

Solidaridad
: Significa adhesión circunstancial a los problemas y necesidades de otros, no es más que un acto social, una acción que le permite al docente mantener y mantenerse en su naturaleza de ser social.

Honestidad:
 Significa sinceridad, ausencia de contradicciones y discrepancias entre los pensamientos, palabras o acciones. Ser honesto con el verdadero ser y con el propósito de cumplir una tarea. En su manifestación el docente gana la confianza de los demás e inspira fe en ellos. 

Empatía
: Es la cualidad referida a colocarse en el lugar del otro y entender su postura, sentimientos e ideas, aun cuando no se compartan. Se relaciona con la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otros.

Persuasividad:
 Es la cualidad relativa a convencer a alguien para que actúe de determinada manera. Ello requiere que el mensaje cumpla dos funciones: informar y mover a la acción, mediante el aporte de datos comprobables y convincentes de la conveniencia de lo propuesto, por cuanto se ajusta a lo que el receptor desea.

Credibilidad
: Es la cualidad de ser creído por los demás. La credibilidad se compone de dos dimensiones principales: cualidad para generar confianza y grado de conocimiento, donde ambas poseen componentes objetivos y subjetivos.

Apertura
: es una actitud favorable a la innovación, al cambio, a la diversidad y su tolerancia, a la escucha de opiniones aunque disten de la propia.

Contextualizado así se concibe la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables como la integración de cualidades profesionales y personales que aseguran la manifestación de estados de desempeños del docente a partir de la estructuración y ordenamiento de los conocimientos, las habilidades, actitudes y valores, cuyo desplazamiento se manifiesta desde formas de desempeños pocos estructurados y generalmente reproductivos hasta manifestaciones más eficientes y creativas en su desempeño profesional que lo hacen aptos para afrontar con racionalidad científica la promoción de comportamientos saludables dentro del entorno sociocultural en que se desarrolla.

CONCLUSIONES
En sentido general la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables del docente del nivel medio declarada como competencia básica:
- Se relacionan con el objeto de la promoción de salud (proceso de formación de la cultura en salud) y las cualidades que sobre la misma debe poseer el docente en su desempeño profesional.
- Por sí sola identifican el desempeño profesional del docente en materia de salud. Abarcan los comportamientos más generales del docente en las soluciones novedosas para transformar los problemas relacionados con el comportamiento de los demás; ellas son expresión de las capacidades que sintetizan el saber, el hacer con saber, el saber ser y saber convivir del docente al desempeñarse en el objeto de la promoción de la salud con eficiencia, eficacia y efectividad. 
 El recorrido que conduce al planteamiento teórico de la necesidad del proceso formativo del docente en materia de salud desde un enfoque de competencia permite mostrar el valor instrumental del concepto de competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables. Su asunción implica la instrumentación de acciones de superación a partir de criterios contextuales, individuales y grupales para el empoderamiento de los conocimientos y saberes necesarios que aseguran el desempeño competente de los docentes en la promoción de comportamientos saludables. 
Ello es la clave del desempeño profesional, personal y espiritual del docente, asunto, a veces no explorados en la cultura profesional pedagógica en general y que abre paso a la percepción de nuevas realidades en relación con la cultura como un  todo.
 
 BIBLIOGRAFÍA

  1. Berenguer, H.: La escuela: un centro rector para la promoción de comportamientos saludables. Ponencia presentada en Evento Internacional Pedagogía 2007. Palacio de las Convenciones. La Habana, Cuba, 2007.
  2. Berenguer, S. Hernán.: La formación de la competencia pedagógica para la promoción de comportamientos saludables en docentes del nivel medio. Tesis presentada en opción al Título académico de Master en Investigación Educativa. Instituto Central de Ciencias Pedagógica. La Habana, 2004.
  3. Carvajal, C.: Metodología para desarrollar la Promoción de la Salud en las secundarias Básicas cubanas. Tesis presentada en opción del grado científico de Doctora en Ciencias Pedagógicas. La Habana, Cuba, 2005.
  4. Marx, C.: Obras Escogidas. Tomo III. Editorial Progreso. Moscú, 1974. p. 547.
  5. Programa Director de Promoción y Educación para la Salud en el MINED.

 

Síntesis curricular de los Autores

MSc. Hernán Berenguer-Silega. hernan@ps.sc.rimed.cu  Profesor Auxiliar
Dirección Municipal de Educación Palma Soriano. Santiago de Cuba. Cuba.

Dr.C. María Caridad Díaz-Hernández. mariadiaz@ucp.sc.rimed.cu  Profesor Titular  Universidad de Ciencias Pedagógicas “Frank País García”  Santiago de Cuba. Cuba.
 

        
  

 


Fecha de Recepción: 31/10/2011

Fecha de Aprobación:
01/02/2012

Fecha de Publicación:
15/04/2013

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