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Ciencias Holguín,                   Revista trimestral,               Año XX, enero-marzo 2014

La competitividad territorial en las condiciones de la economía cubana / Territorial competitiveness in the conditions of the Cuban economy

Yunier Sarmiento-Ramírez ysarmiento@fe.uho.edu.cu

Yadira Pérez--Cutiño  yayap@fe.uho.edu.cu

Leticia Ferrando-Alonso ferrando@fe.uho.edu.cu

Institución de los autores
Universidad de Holguín “Oscar Lucero Moya”.

PAÍS: Cuba

RESUMEN
La exposición a una economía tan dinámica como la de estos tiempos, hace que cualquier iniciativa económica local deba afrontarse con una perspectiva amplia del futuro, del entorno y de la competencia. Este agente de cambio, que es capaz de determinar el equilibrio dinámico de los territorios1 y su capacidad de supervivencia y de éxito, es la competitividad. Por tanto, el objetivo es resumir las limitaciones en el orden conceptual, teórico, metodológico y práctico del análisis de la competitividad para las condiciones de la economía cubana; y de esta forma fundamentar la necesidad de un instrumento para su análisis.
PALABRAS CLAVE : competitividad; teoría económica;  economía

ABSTRACT
Exposure to such a dynamic economy as today’s, causes any local economic initiative to be addressed with a broad perspective of the future, the environment and competition. This agent of change which is capable of determining the dynamic balance of territories and their ability to survive and succeed, is competitiveness. Therefore, the objective is to summarize the limitations in conceptual, theoretical, methodological and practical analysis of the competitiveness for the conditions of the Cuban economy, and thus support the need for a tool for analysis.
KEY WORDS: competitiveness; economic theory; economics

INTRODUCCIÓN
Actualmente el proceso de apertura al exterior y la prioridad dada por el gobierno cubano a la generación de ingresos en divisas, ha adquirido un significado muy especial; reflejándose en la política económica planteada en el VI Congreso de Partido  donde se propone dos tipos de soluciones:

Soluciones a corto plazo, encaminadas a eliminar el déficit de la balanza de pago, que potencien la generación de ingresos externos y la sustitución de importaciones y, a su vez den respuesta a los problemas de mayor impacto en la eficiencia económica, motivación por el trabajo y la distribución de ingreso, y creen las necesarias condiciones infraestructurales y productivas que permitan el tránsito a una etapa superior del desarrollo.

Soluciones del desarrollo sostenible, a más largo plazo, que conduzcan a una autosuficiencia alimentaria y energética altas, un uso eficiente del potencial humano, una elevada competitividad en las producciones tradicionales, así como el desarrollo de nuevas producciones de bienes y servicios de alto valor agregado.   
Como se muestra, el éxito de la política económica de Cuba se centra en lo fundamental en la generación de ingresos externos y el éxito de este desafío depende, entre otros factores, de la competitividad. Pero, su análisis debe realizase a través de la interrelación de los diferentes factores presentes en los territorios y no en su sistema empresarial solamente; ya que en los estudios de competitividad se ha puesto de manifiesto el papel determinante del entorno para el logro de la misma. Lo anterior adquiere más relevancia en los momentos actuales donde se le ha asignado la importancia que los territorios deben jugar en el desarrollo del país y hace especial énfasis en el desarrollo de proyectos locales2.

Ahora bien, la primera cuestión importante a destacar en el actual diseño es que parte de exigir de todos los actores económicos una acelerada actualización sobre la gerencia moderna internacional y su aplicación al máximo posible en nuestro contexto, teniendo como marcos y límites la pertenencia de estas empresas a una sociedad socialista con plan central. Ubicados en las experiencias internacionales, se pretende una empresa flexible y basados en un aparato estatal moderno y eficiente se pueda dar margen a la creación de estrategias y al logro de la competitividad, concepto que por vez primera aparece no solo dentro de los objetivos empresariales sino nacionales.

Esta concepción nace en un momento donde la reestructuración de las instituciones estatales, las leyes y la apertura de la economía se hacen patentes y donde el gobierno ha realizado análisis muy profundos sobre los cambios. Está claro que construimos una empresa socialista en un entorno que funciona sobre la base de un plan que usa palancas de mercado y donde por mucho que se desee emplear técnicas y conceptos modernos de dirección, esto pasa por las concepciones de un modelo socialista donde muchas aristas se están definiendo en medio de una crisis económica profunda y una batalla ideológica sin precedentes. Pero la misma causa que explica la mesura de cuestiones que tienen que ver con el mercado, por los peligros a que se exponen nuestros objetivos, explican la necesidad de encontrar la forma de emplear todo lo que puede aportar el mercado a la velocidad que implica tener que recuperar nuestra economía y que no siga abriéndose la brecha que nos distancia del desarrollo y la competitividad internacional. Si no se logra esto tampoco construiremos el socialismo, el cual supone como se conoce distribución justa de la "riqueza" y elevación de la calidad de vida de la población.

Sin embargo no hay un paradigma de validez universal acerca de los caminos a seguir para adquirir competitividad y aumentar la presencia en los mercados externos; pero varios autores destacan la importancia de que exista un acuerdo en la definición del concepto de competitividad como requisito para la generación de un adecuado marco teórico sobre el mismo. Este artículo pretende resumir los elementos esenciales para el estudio de la competitividad adecuado a las condiciones de la economía cubana porque aún cuando esta constituye un objetivo dentro de la política económica y social del país no se aprecia en la literatura nacional un adecuado marco teórico-práctico que oriente el tratamiento en una economía planificada debe asignársele a esta categoría.

MATERIALES Y MÉTODOS
Para el desarrollo de la investigación se aplicaron diferentes métodos del nivel teórico tales como:
-Dialéctico-Materialista: Empleado como método general, que se concreta en los demás métodos empleados, así como para la solución de la contradicción identificada en la investigación, generando cambios de carácter cualitativos y cuantitativos.
-Histórico-lógico: Para la comprensión del objeto y campo de la investigación en su desarrollo histórico lo que permitirá definir períodos históricos y las regularidades del mismo.
-Análisis-síntesis: Con énfasis en el procesamiento de la información para la caracterización del objeto y campo de acción de la investigación, así como en la elaboración de las conclusiones.
-Hipotético-deductivo: En la elaboración del instrumento. Su formulación científica se explica y conforma a partir de la concepción teórica asumida.
-Modelación: Para la concepción del instrumento para el análisis de la competitividad territorial desde un enfoque dialéctico, flexible e integrado, revelando sus relaciones esenciales y que su aplicación posibilite una sistemática información del objeto transformado.
-Enfoque sistémico-estructural: En la modelación de la concepción teórica, mediante la determinación de sus componentes y relaciones esenciales, y la elaboración del instrumento.
Análisis conceptual de la competitividad

La categoría competitividad tiene sus antecedentes en el modo de producción capitalista nacida propiamente de la competencia. La competencia es la relación entre productores aislados que trabajan para un mercado común. La aparición del mecanismo espontáneo de mercado tiene sus antecedentes en el surgimiento y desarrollo de las relaciones monetarias mercantiles y la producción mercantil que como procesos anteceden al surgimiento mismo del capitalismo, sin embargo su establecimiento solo tiene lugar con la transformación del capital en relación de producción dominante. Con la transformación del capital en modo de producción es posible el desarrollo desplegado de la competencia “… la dominación del capital es la premisa de la libre competencia”3. Con la formación de un mercado único se conforma en sistema de regulación espontánea macroeconómico de organización de las fuerzas productivas, donde la competencia acusa ser “el modo de organización de la economía a la capitalista”4. La competencia va a ser el mecanismo que permite la realización de las leyes del capitalismo de forma relativamente espontánea y que une a los capitalistas en un sistema social único. (S. Hewitt y Piña; 2008).Por tanto, el mercado, la competencia y la competitividad forman parte de una misma realidad. No obstante el término competitividad5 se comienza a definir con gran énfasis a partir de la segunda mitad del siglo XX, dado los cambios de carácter técnico productivo y socio-económico que el progreso científico técnico provoca y el carácter transnacional del capital, haciéndose cada vez más difícil penetrar los mercados en la capacidad comparada para la competencia.

Una visión integradora de los distintos criterios adoptados para definir la competitividad conduce a agruparlos en dos categorías básicas. Por una parte, los criterios que están relacionados con la empresa o el sector y permiten describir la competitividad en el nivel micro, mientras que aquellos relacionados con el entorno nacional hacen referencia al nivel macro de la competitividad. Por tanto, la competitividad de un país está sujeta a cambios tanto en el nivel micro como en el nivel macro, pudiendo ser considerada como un fenómeno esencialmente del nivel micro, influido por determinados parámetros del nivel macro.

Entre las definiciones vinculadas al ámbito microeconómico se pueden señalar en cuanto al análisis de la competitividad en el sector industrial (European Management Fórum, 1980, 2000; Haguenauer, 1989; Markusen, 1992; Lucángeli, 2003) que las definiciones expuestas convergen explícitamente en que la competitividad industrial es el resultado, de la capacidad comparada de producir bienes y servicios, resaltando siempre características de diferenciación competitiva fundamentalmente el precio y la calidad. 

Mientras que en el nivel empresa6, según (Michalet, 1981; Informe de la Comisión Especial de la Cámara de los Lores sobre Comercio Internacional, 1985; García, 1995; Alic, 1987; Mathis et al, 1988; Porter, 1990; Sharples y Milhan, 1990; Van Duren, et al., 1991; Cook y Bredhal, 1991; Durán, 1994; Bueno, 1995; Muller, 1993,1995; Sallenave, 1995; Pérez, 1996; Álvarez, 1998; Altenburg et al., 1998; Hertford, 1998; Mathews, 2009) el criterio último se considera a la que es capaz de ofrecer continuamente productos y servicios con atributos valorados por sus clientes. Es decir que está asociada con rentabilidad, productividad, costos, valor agregado, participación de mercado, exportaciones, innovación tecnológica, calidad de los productos, entre otros (McFetridge, 1995). Pero fundamentalmente los conceptos se sustentan en cuatro elementos fundamentales: productividad, calidad, flexibilidad e innovación y en sentido general se manifiesta en la necesidad de contar con una posición que los diferencie de la competencia y permita mantener o incrementar su cuota de mercado.

Los conceptos desde el punto de vista macroeconómico se pueden agrupar básicamente en tres enfoques de definiciones:

El primer enfoque relaciona la competitividad con los resultados que registra una economía en su comercio exterior (Chesnais, 1981; Scott y Lodge, 1985; Tamanes, 1988; Feenstra, 1989; Di Filippo, 1991; Pérez Infante, 1994; TheEconomist, 1994; Ten Kate, 1995; Harvard BussinessSchool, 1998). Básicamente este enfoque se refiere a la competitividad como la capacidad de un país de enfrentar la competencia a nivel mundial, contempla además la capacidad de producir hacia mercados externos, expresando los resultados generados cuantitativamente a través de su rendimiento comercial, balanza de pagos, comportamientos de la tasa de cambio, etc.

En el segundo enfoque se encuentran los conceptos que relacionan la competitividad con la contribución del comercio exterior al crecimiento y bienestar general, según (Scott, 1985; President'sCommissionon Industrial Competitiveness, 1985; Jones y Teece, 1988; Fagerberg, 1988; CEPAL/ONUDI, 1989; Landau, 1992; Porter, 1990; Consejo de Competitividad de los Estados Unidos,1992; OCDE, 1996; Ivancevich, 1996; Foro Económico Mundial, Informe de Competitividad Mundial, 1996; Coriat, 1997; TheSixthPeriodicReportontheRegions, 1999; Informe Europeo sobre Competitividad, Comisión Europea, 2000; Anuario de Competitividad Mundial (IMD), 2003) En este enfoque es factible destacar que no es el crecimiento en sí lo que trata de captar la competitividad, sino la contribución del comercio exterior a objetivos últimos de crecimiento y bienestar general de la sociedad, medidos cuantitativamente a través del PIB per cápita y otros indicadores que expresen el incremento del nivel de vida.

Mientras que en el tercer enfoque se incluyen las definiciones que relacionan la competitividad con los niveles de eficiencia y productividad de una economía (Cohen, Teece, Tyson y Zysman, 1984; Fajnzylber, 1988; Tavares de Araujo Jr et al., 1989; Grupo Consultivo sobre la Competitividad (Grupo Ciampi), 1995; Comisión Europea, 2003; Global Competitiveness Report, 2010). Este enfoque considera elementos de productividad, eficiencia y rentabilidad como medio para el alcance de mejores niveles de vida y un mayor bienestar social.

Adicionalmente en la bibliografía se encuentran recogidos conceptos que relacionan la competitividad empresarial y nacional (Foro Económico Mundial, 1994;International Institute for Management Development (IMD), 1996; Comisión Europea, 1999; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), 2000); esta noción de competitividad que equipara el comportamiento de las naciones con el de las empresas, ha sido objeto de profunda crítica por parte de aquellos autores que opinan que la rivalidad entre las empresas en los mercados internacionales nada tiene que ver con la rivalidad entre las naciones.

Todas estas definiciones recogidas en la bibliografía internacional, no son más que el reflejo de las formas externas de manifestarse las complejas relaciones sociales que ocurren en el contexto dinámico del mercado.

Se aprecia, entonces, que los diferentes conceptos relativos a la competitividad y sus determinantes dependen, más bien, del enfoque que se le dé al estudio o de la unidad económica a la cual se haga referencia tanto a nivel de país como empresarial. Sin embargo; en la gran mayoría de ellas se destaca la coincidencia de que la competitividad es la capacidad para la competencia en el mercado, esto es lo común en ellos; al igual que su objetivo, que es el mismo en una generalidad de ellos: conquistar, mantener y ampliar la participación en el mercado (Arias; 2004: 68) y lo que varia es el sujeto económico al cual se remite: empresa, sector, país, región.

Entonces, el concepto de competitividad de una nación puramente economicistas comienza a mezclarse con otros de orden no económico, tales como cultura, política, consciencia ambiental, calidad del recurso humano y ubicación espacial, evolucionando hacia una definición más relacionada con el entorno local, siendo sus determinantes los factores endógenos de la economía nacional que se investiga7.

Por esta razón se hecho habitual la elaboración de índices de competitividad para cuantificarla, los cuales basados en este enfoque del concepto utilizan en su análisis varias dimensiones relacionadas con el desarrollo. Pero según las investigaciones más recientes que buscan cuantificar la competitividad (como es el caso también de esta investigación) no la asumen como la capacidad8 para competir sino como resultado de la interrelación de las distintas dimensiones que la componen y así lo conceptualizan como por ejemplo el Global Competitiveness Report (2010) a nivel mundial y a nivel de país el Programa nacional de competitividad del Perú (2008).

De modo que, en las actuales condiciones, teniendo en cuenta las valoraciones antes referidas y con el fin de ofrecer un soporte conceptual a la investigación este autor considera que la competitividad territorial es el resultado de la interrelación de los factores que integran las dimensiones empresarial, gubernamental, científico-tecnológica, medioambiental, social y de infraestructura que explican la actuación económica del municipio, influyendo en el desempeño económico del sistema territorial en su conjunto.

Teoría económica sobre la competitividad y sus determinantes
La teoría económica sobre la competitividad internacional está muy relacionada con el comercio, de hecho se representa sobre dos pilares fundamentales: la teoría económica tradicional y la teoría económica moderna. Dentro de la primera se incluyen los principales modelos propuestos sobre el comercio internacional y por otro lado, el modelo más dinamizador en la teoría económica moderna ha sido propuesto por Michael Porter en su libro "Las Ventajas Competitivas de las Naciones", definido como el diamante de la ventaja nacional.

El modelo ha establecido un cambio significativo en la evolución de la teoría económica sobre la competitividad internacional, desarrollado al margen de los modelos anteriormente propuestos de la teoría clásica de la ventaja comparativa, y adopta como suposición básica que son las empresas y no las naciones, las principales actores de la ventaja competitiva nacional. Es factible destacar que el modelo propuesto por Porter establece principios de análisis de la economía moderna, inicialmente con el estudio del propio modelo y de forma posterior con los otros que surgieron como evoluciones del mismo pero no como una nueva teoría de la competitividad.

El diamante de competitividad ha sido reconocido como el principal aporte a la teoría moderna, el cual ha sido aplicado en varias economías del mundo y a pesar de recibir innumerables críticas sigue siendo una teoría fundamentada, reconocida y utilizada para medir los factores determinantes de la competitividad de las naciones.

Este modelo se encuadra dentro de la teoría de la competitividad estructural de los territorios9, pues considera que su competitividad es un fenómeno complejo en el que interaccionan gran cantidad de factores -gobiernos, empresas, agentes sociales, etc.-, configurándose como el paradigma más completo para explicar el fenómeno de la competitividad internacional (Canals, 1991:45), sobre todo cuando lo hacemos desde un enfoque territorial. Para ello crea un modelo explicativo en el que se recogen, de una forma agrupada y ordenada, los principales factores que posibilitan el éxito de los territorios y, por tanto, de sus empresas, en determinados subsectores económicos. En este sentido, esta teoría pretende ser lo más amplia posible e integrar muchas variables en lugar de centrarse solamente en unas pocas de las más importantes (Porter, 1990, 1991: 58). Dichas variables son agrupadas en cuatro grandes grupos (condiciones de los factores, condiciones de la demanda, sectores conexos y auxiliares, estrategia, estructura y rivalidad de las empresas) que se interrelacionan formando un sistema autoreforzante, denominado “diamante”. A estos cuatro grupos de variables se les unen otros dos más, el gobierno y la causalidad.

Desde este enfoque de competitividad estructural, los territorios, mediante las actuaciones de sus agentes políticos, sociales y económicos, van a tener un mayor protagonismo en el diseño de las estrategias competitivas y, por tanto, en el éxito competitivo de los mismos en determinadas actividades económicas.
Así pues, el planteamiento de la teoría de la competencia estructural parte, de las siguientes consideraciones:

  • Las empresas no sólo compiten en precios sino que también lo hacen en aspectos tales como la calidad de los productos, los servicios post ventas y, en general, utilizando diversos mecanismos para la diferenciación de sus productos y servicios.

  • Esta teoría pretende incluir los procesos de creación, difusión y adaptación tecnológica, considerando de gran importancia las innovaciones tecnológicas, tanto radicales como incrementales.

  • Para esta teoría la competitividad de una nación o territorio no es el resultado únicamente de la competitividad de sus empresas, tal y como se supone desde el enfoque empresarial, sino que factores organizativos, institucionales y supraempresariales (configuración del aparato productivo nacional, interconexiones entre sectores y actividades económicas, la calidad de las relaciones entre agentes, la infraestructura física y tecnológica, etc.), también influyen de forma significativa.

Para nuestro país, considero que de acuerdo con los momentos actuales y los retos planteados en la política económica y social del Partido y la Revolución esta teoría constituye un punto de partida para el estudio de la competitividad, sobre todo cuando se dado especial prioridad al desarrollo del sector externo, ampliando las facultades de las empresas y facilitando las iniciativas de los territorios para potenciar su desarrollo económico de manera sostenible. Además, el diamante como referente teórico puede ser adaptado a nuestras condiciones; puesto que cada nación adapta sus empresas y crea su propia combinación específica. Los elementos que lo conforman y las valoraciones que sobre el mismo se han realizado no son ajenas a la realidad de nuestra economía, ni tampoco desconocidas, la validez teórica del modelo puede resultar provechoso10.

Sin embargo un aspecto que es necesario resaltar y que constituye una insuficiencia desde el punto de vista teórico para el análisis de la competitividad en Cuba, y en particular para aquellos países, que conciben y llevan a cabo acciones colectivas y políticas públicas para potenciar el desarrollo es considerar la acción gubernamental como exógena. Desde el modelo, la acción gubernamental puede incidir (para bien o para mal) en la competitividad, pero no puede explicarla; en nuestro caso no debe asumirse de esta forma.

La figura del Anexo 1a criterio de este autor y según lo planteado recoge la forma en que debe describirse el proceso y la estructura de la competitividad territorial en la economía cubana. Debido a las características y situación actual de la economía confluyen para el logro de la competitividad otros factores que es necesario destacar. Este esquema es una adaptación del modelo de Porter en la economía cubana, elaborado sobre la base de lo anterior y algunos señalamientos críticos referentes al modelo.

En la figura aparecen los cuatro vértices del diamante y se mantiene exógeno a este los factores casuales, sin embargo por las características de nuestro país de decide ubicar al gobierno en el centro de este e incorporar dentro del diamante un primer nivel compuesto por cuatro factores que se considera esencial para el logro de la competitividad, conjuntamente con otros que también se refieren pero se representan fuera de este.

Es necesario destacar que esta propuesta se basa fundamentalmente en la idea de mostrar los elementos fundamentales o sobre los que se bebe trabajar para alcanzar la competitividad que hoy no se tiene y se proyecta al mediano y largo plazo. Según los lineamientos de la política económica y social (LPES), se conoce que en este contexto existen cuestiones que se están definiendo; muy relacionadas con el tema que se trata. Además sobre la base de los problemas identificados que hoy limitan el desempeño de la economía el Ministerio de Economía y Planificación realizó una proyección de la economía hasta el 2015 para dar respuesta a estos problemas.

Medición de la competitividad mundial y regional

La competitividad se viene utilizando de manera sistemática en el mundo económico actual para determinar el ranking de países y regiones en el mundo, en la búsqueda del mero crecimiento económico; pero lo expuesto hasta el momento muestra lo difícil que resulta medir la competitividad y lleva a los autores a considerar para la construcción de las formas de medición el ensamble de diferentes variables, todas ellas esenciales para determinar el grado de competitividad en un mundo globalizado y de rápido cambio.

Los dos estudios más importantes a escala mundial que miden los determinantes de la competitividad de las naciones son el Informe de competitividad mundial y el Anuario de competitividad mundial, el primero desarrollado por el Foro Económico Mundial(WEF) y el segundo por el Instituto Internacional para el Desarrollo de la Capacidad de Gestión (IMD). Ambos se publican cada año sobre la base de información procedente de datos estadísticos y encuestas realizadas en cada país partícipe de la publicación. Instituciones asociadas se encargan de la recopilación de información y ejecución de la encuesta. En los dos estudios se utilizan factores de competitividad similares, obtenidos de la literatura y de análisis empíricos.

Los índices de competitividad regional implementados en América Latina se derivan principalmente de las investigaciones desarrolladas por Michael Porter y el Foro, al igual que del Anuario de competitividad mundial del IMD. Entre los índices latinoamericanos destacan el índice de competitividad regional de Chile, Perú, el escalafón de la competitividad de los Departamentos en Colombia, el sistema de indicadores de competitividad provincial de Ecuador y el índice de competitividad para las ciudades mexicanas.

El análisis de la estructura de construcción del los índices de competitividad regionales demuestra que no hay uniformidad en las dimensiones utilizadas y mucho menos en los indicadores que se agrupan en estas. Pues no hay consenso en torno al concepto de competitividad que se asume y cada estudio lo operacionaliza dando por resultado estas diferencias.

Además según Tello (2004), de acuerdo a estas experiencias internacionales no existe un conjunto de determinantes de la competitividad que se derive de un consenso explícito; por el contrario, la identificación de los determinantes de la competitividad se comporta, en la práctica, como un proceso de elección, que responde a distintos criterios. Los criterios pueden referirse a disponibilidad, frecuencia y concordancia con el concepto (JoyWay, 2004); o bien a i) consistencia con la definición y marco conceptual, ii) soporte estadístico, en el sentido que el factor esté relacionado estadísticamente con los indicadores de desempeño de una economía, iii) que el factor pueda ser sujeto de alguna medida (cualitativa o cuantitativa) y ser fácilmente identificable respecto del resto de los factores.
Este proceso de elección de factores es un común denominador de los índices de competitividad, especialmente de los índices regionales. En el proceso se aplican diferentes metodologías, desde el desarrollo de talleres o entrevistas con expertos hasta la aplicación de modelos propios.

La forma del cálculo de los índices de competitividad puede ser variada, pero en general se centran en un enfoque estructural. Enfoque que entiende la competitividad como un fenómeno más amplio, en cuya determinación está presente un complejo conjunto de aspectos, no necesariamente ligados a los precios y los costes. Se agrupan diferentes indicadores que miden el efecto o consecuencia e incorporan otros que pudieran explicar las causas. Los indicadores de resultados, muestran la situación de una economía en términos de competitividad a través de variables asociadas a sus consecuencias, e indicadores de factores causales, que apuntan hacia los elementos inductores o determinantes de dicha competitividad.

En el cálculo de los índice se enfrentan dos tipos de problemas comunes: ¿cómo “uniformizar” criterios diferentes?, y ¿cómo integrar los criterios “uniformizados” en el índice? Ambos problemas pueden sintetizarse en una sola pregunta: ¿cómo transformar las variables para que puedan ser integradas en un solo índice? Con respecto al primer problema, existen  tres opciones que son las más aceptadas en la estadística para  la “uniformización” de criterios y que derivan de variables o indicadores disímiles: conversión de escala, rango percentil, y resultado estándar. Una vez que todos los datos han sido “uniformizados”, se enfrenta el problema de “integrarlos” o “sintetizarlos” en un solo índice. Para ello, son nuevamente tres los métodos más utilizados: promedio simple, promedio ponderado, análisis de componentes principales.

Sin embargo, a pesar de estas dificultades y de no existir consenso, las experiencias de estos índices regionales en América demuestran su valides como instrumentos para los agentes tomadores de decisión en el ámbito regional, tanto pública como privada, que permite complementar visiones de sus características globales, por tanto la importancia de su medición radica en la identificación de las potencialidades y limitaciones de los territorios. En sentido general, muestran el panorama regional, a través de un análisis comparativo entre las regiones para un período dado, y se sustenta en lo más resaltante o de mayor impacto, de modo que no es sólo una referencia del potencial regional, sino ofrece una idea de posición de la región, es decir de un ordenamiento comparado a las demás regiones. Pero, al menos en la bibliografía revisada, no se aprecia que estos estudios muestren una estructura metodológica que oriente como aplicarlos.

Para el caso de Cuba no se cuenta con una herramienta para medir la competitividad territorial y en la bibliografía consultada por este autor no se reflejan estudios desde esta perspectiva. Nuestro país tampoco ha sido objeto de un proceso de evaluación desde este punto de vista y no aparece reflejado en los rankings11 de competitividad publicados, no así varios países de América, que si aparecen y desde hace varios años participan y desarrollan este tipo de estudio.

El estudio de la competitividad en Cuba debe construirse sobre la base de nuestras condiciones, sin negar las experiencias internacionales y sobre todo sus procedimientos y formas de cálculos, pero utilizando indicadores propios que expliquen esta categoría desde nuestra perspectiva. Además, el análisis de las experiencias empíricas internacionales para el estudio de la competitividad ha demostrado que no se adecúan del todo a las condiciones de la economía cubana, ya que la información que se utilizan es amplia, variada y en su mayoría no se registra en la base de información que brinda la Oficina Nacional de Estadística.

De esta forma se concluye y queda demostrado como insuficiencia, en el orden práctico y metodológico, la carencia de un instrumento para el análisis de la competitividad territorial que en definitiva permita describir y medir la competitividad en las condiciones de la economía cubana, y a su vez permita identificar las fortalezas y debilidades competitivas que favorezcan el proceso de planificación a escala local.   

RESULTADOS DEL TRABAJO
El análisis anterior en apretada síntesis expone los fundamentos para el análisis de la competitividad y permite apreciar las limitaciones teórico-conceptuales, metodológicas y prácticas que ha continuación se describen:

  • Incapacidad del concepto para explicar a través de un grupo de factores universalmente aplicables la competitividad de las naciones, territorios; pues se ha demostrado la multiplicidad de factores de los que puede depender, comportándose como un proceso de elección de acuerdo al nivel de importancia según el criterio del autor, los objetivos de la investigación o el país de referencia, pero no en una generalización de ellos. 

  • El modelo de M. Porter considera la acción gubernamental como exógena, lo cual constituye una insuficiencia desde el punto de vista teórico para el análisis de la competitividad en Cuba.

  • No existe un conjunto de determinantes de la competitividad que se derive de un consenso explícito, esto determina la no uniformidad en las dimensiones e indicadores de la estructura de los instrumentos de medición, evidenciándose una insuficiencia en el orden práctico provocado por la propia insuficiencia conceptual.  

  •  En la bibliografía revisada, no se aprecia que estos estudios muestren una estructura metodológica que oriente cómo aplicarlos y culminan a nivel de planteamiento de las potencialidades y limitaciones competitivas, sin proponer cómo integrarlos para orientar la estrategia.  

  • En la bibliografía nacional revisada no se aprecian estudios de competitividad territorial y los de referencia internacional a nivel de país y/o territorio no son aplicables en la economía cubana, pues los indicadores que utilizan en su mayoría no se registra en la base de información nacional. 

Instrumento metodológico para el análisis de la competitividad territorial. Bases teóricas y metodológicas.
El tratamiento de esta temática en las condiciones de la economía cubana tiene un significado especial, partiendo de que en el modelo económico socialista primará la planificación y no el mercado, aunque se propone un proceso de planificación que tendrá en cuenta las tendencias del mercado. Por cuanto, la competitividad en Cuba no debe analizarse de la misma forma que en las economías capitalistas de mercado, se deben tener en cuenta factores propios de nuestro sistema socialista. Esto no quiere decir que las propuestas de medición analizadas y las referencias de los autores principalmente M. Porter, no son consideradas como fuentes teóricas; al contrario, salvando las insuficiencias identificadas para nuestra economía aportan elementos importantes para los estudios pioneros de esta categoría en el país. El diseño de la propuesta para el análisis de la competitividad territorial se fundamenta en lo planteado en el párrafo anterior; pero se asume como soporte conceptual del instrumento el propuesto por el autor anteriormente.

En el diseño de esta propuesta se eslabonan etapas y pasos, que deben desarrollarse en la investigación, así como las técnicas y herramientas a utilizar para el logro de los objetivos específicos de cada etapa y paso. El instrumento utiliza una de las formas tradicionales de cálculo de los estudios de competitividad analizados (a fin de asegurar la simplicidad de cálculo y de garantizar la objetividad del procedimiento, se decidió utilizar la estandarización y el método del promedio simple para la obtención del índice de competitividad) y considera el enfoque teórico estructural (se agrupan diferentes indicadores que miden el efecto o consecuencia e incorporan otros que pudieran explicar las causas). Esta forma de cálculo se integra en el instrumento con técnicas de análisis regional y métodos de planificación. De esta manera se aporta un análisis más integral del territorio con una orientación estratégica, que asume un marco metodológico sustentado en los principios del modelo de planificación situacional estratégica corporativa.

Es preciso destacar que el índice de competitividad pertenece a la categoría de los indicadores sociales, generalmente vinculados a la investigación social y al diseño y gestión de proyectos sociales. Como indicador social, es una medida estadística de resumen, referida a la cantidad o magnitud de un conjunto de parámetros o atributos de una sociedad.

Esta investigación, al igual que en la mayoría de las existentes para el análisis de la competitividad,  concibe la misma como un fenómeno multidimensional. Los diferentes factores o indicadores se agrupan por dimensiones o categorías de análisis que permiten visualizar los distintos aspectos que guardan directa o indirectamente relación con la competitividad territorial. 

En la estructura de este estudio se distinguen dos tipos de índices, uno de resultado, que integra indicadores que revelan la competitividad, y otro causal, que integra los correspondientes factores estructurales determinantes de la competitividad en el tiempo y se consideran entonces como los factores internos claves de éxito de los territorios, es decir, fortalezas y debilidades.

La investigación agrupa cuarenta y ocho indicadores y se puede apreciar que el 54.9 % de los analizados son cuantitativos (28) ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadística e Información y el 45.1% son cualitativos (23) y se  obtuvieron a través de encuestas a los principales directivos de las empresas de los territorios.

La propuesta diseñada y elaborada desde una perspectiva sistémica, permite a los directivos del Consejo de Administración Municipal (CAM) y la Dirección Municipal de Economía y Planificación (DMEP), enriquecer y complementar a través de un análisis más amplio de las dimensiones del territorio, el proceso de diagnóstico para la elaboración de los escenarios municipales. Específicamente, en el apartado 1.7. Balance de la situación actual, en el acápite 1.7.1, se indica que se determinarán los principales problemas detectados de orden económico y social en el municipio (…), más no se especifica metodológicamente cómo se determinarán, en paralelo, se aprecia que esta definición de problemas se limita a los de orden social y económico.
Adicionalmente, se especifica en el punto 2.0 que “(…) Para cada aspecto analizado deben identificarse y evaluarse las tendencias actuales (…) y ofrecer una visión integral de los problemas y su jerarquización (…)” (MEP, 2004), sin embargo, no se define la estructuración lógica, herramientas y métodos que permitan desplegar este proceso en el marco del municipio, lo cual se considera una carencia en el orden metodológico que el instrumento de competitividad propuesto  propone resolver.

Los elementos planteados y la propia existencia de un problema científico identificado desde el punto de vista teórico, metodológico y práctico, inducen a la necesidad de realizar la propuesta de un instrumento para el análisis de la competitividad territorial, su secuencia lógica se representa de forma gráfica en el ANEXO 2. El mismo tiene como objetivo general servir de guía para el análisis de la competitividad territorial como fuente para identificar fortalezas y debilidades competitivas que favorezca el proceso de planificación a escala local.

CONCLUSIONES
A partir de lo expuesto en el presente artículo se pueden extraer un conjunto de conclusiones, entre las que se destacan, las siguientes:

  •  No existe uniformidad de criterios en los autores para definir la competitividad y el análisis de los diferentes conceptos ha mostrado lo controvertido que ha resultado su definición, pero se puede apreciar que el concepto de competitividad de una nación ha ido evolucionando hacia una definición más relacionada con el entorno local, siendo sus determinantes los factores endógenos de la economía nacional que se investiga.

  • La teoría económica de la competitividad es muy amplia y cada autor trató de explicarla desde su perspectiva y atendiendo al momento y las características de su época. Fue Michael Porter con su teoría de la ventaja competitiva quien propuso un marco de referencia internacional fundamentado, reconocido y utilizado para medir los factores determinantes de la competitividad de las naciones en los tiempos actuales. Sin embargo, esta teoría aunque se reconoce su relevancia para la economía cubana, presenta limitaciones. 

  • El estudio de competitividad territorial deviene en un instrumento para la planificación territorial, pues indica la situación de los territorios, los problemas que limitan su estructura económica y además se confirma que la misma en nuestro país es diferente a la del resto del mundo por el fin que persigue, donde la política económica, columna vertebral del sistema económico es quien la regula.

  • El instrumento propuesto aporta una forma de análisis de la competitividad territorial adecuado a las condiciones de la economía cubana. En su estructura orienta metodológicamente el análisis, e integra en él, las técnicas de análisis regional, el cálculo de un índice de competitividad territorial y métodos de planificación prospectiva estratégica. Además permiten identificar las actividades económicas potencialmente competitivas, potencialidades y limitaciones de los territorios y orientar los elementos más importantes que desde la competitividad debe considerarse en la planificación del desarrollo local.

  • La propuesta diseñada permite a los directivos del Consejo de Administración Municipal (CAM) y la Dirección Municipal de Economía y Planificación (DMEP), enriquecer y complementar a través de un análisis más amplio de las dimensiones del territorio el proceso de diagnóstico para la elaboración de los escenarios municipales. Además muestra la heterogeneidad de las condiciones de los municipios para mejorar su competitividad y a través de ella, aportar al desarrollo del territorio.

 RECOMENDACIONES

  • Continuar la divulgación de las experiencias y resultados obtenidos en el trabajo de investigación a través de publicaciones en revistas y eventos científicos nacionales e internacionales, así como actividades de capacitación sobre la temática, todo lo cual contribuirá a la generalización de los resultados.

  • Continuar trabajando en el perfeccionamiento del instrumento en lo referido a su tratamiento en la economía cubana, sin obviar la posibilidad de incluir o tratar cualquier cuestión o temática no abordada que resulte de interés.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

1 Algunos autores (Perón, 2000; Boisier, 2007; González, 2007) coinciden en considerarlo un sistema complejo, que funciona bajo un entramado de relaciones económicas, sociales y culturales, no como un simple soporte físico donde se desarrolla la actividad humana. La nueva concepción del territorio que acompaña a todas esta teorías es la de un espacio, que aunque no se encuentra perfectamente delineado desde el punto de vista físico espacial, alberga un conjunto de relaciones económicas, políticas, sociales, históricas y naturales que le ofrecen una coherencia tal que se constituyen en un elemento tangible, capaz de influir y ser tratado como un actor más del desarrollo. Clasifican dentro de esta concepción las provincias y los municipios. En lo adelante cada vez que se refleje este término se está siendo referencia al municipio.

2 Lineamientos 35,36 y 37 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, propuestos en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. La Habana, Cuba, 2011. 

3 C. Marx. Fundamentos de Economía Política. p 149

4 F. Engels. Principios del Comunismo Obras Citadas Tomo 1

5 En épocas anteriores, concretamente  la época mercantilista y a las teorías del comercio (teoría tradicional) no se hacia referencia al término competitividad sino competencia, explicando los factores que los países debían tener en cuenta para competir.

6 Muy relacionado con esta vertiente es el concepto de competitividad de un producto que estaría relacionado con la capacidad de este de satisfacer las necesidades de los consumidores, diferenciándose de los productos similares. Esta conceptualización tiene estrecha relación con la empresarial ya que la propia empresa la que genera los atributos del producto, base de su diferenciación.

7 Este criterio ha sido expresado por Porter (1995,1996), Moori-Koening y Yoguel (1998), Lever y Turok (1999), Begg (2002), o Sobrino (2002)

8 Las capacidades se diferencian de los recursos intangibles (tecnológicos, comerciales, organizativos, humanos)  porque aquéllas son formas del conocimiento tácito, mientras que éstos son formas de conocimiento explícito. Por tanto,  las capacidades deben entenderse como aptitudes idiosincráticas de una organización (en este caso territorio) que le permiten solucionar eficazmente determinadas categorías de problemas a las que debe de enfrentarse por razones de la mera competencia empresarial (Monfort, 2004:180). Las capacidades (difíciles de medir) hacen posible la creación de valor a partir de los recursos, elevando, por tanto, la productividad. Respecto a las competencias, éstas se entienden, siguiendo a Javidán (1998 en Monfort, [2004]), como el producto de la integración funcional y coordinada de las capacidades de la empresa, haciendo referencia a las habilidades y conocimientos tácitos y singulares que, acumulados por la empresa, le permiten explotar conjuntamente sus recursos y capacidades. En definitiva, las ventajas competitivas sostenibles se basan principalmente en los activos intangibles que atesore una empresa, y muy singularmente se fundamentan en las capacidades y en las competencias (Monfort, 2004: 181).

9 Como consecuencia de este paradigma de la competencia internacional son numerosas las investigaciones que, en las dos últimas décadas, han abordado el análisis de la competitividad de los territorios siguiendo esta teoría estructural, entre los cuales podemos destacar los trabajos de Lawrence (1984), Scott y Lodge (1985, en Alonso [1992] ), Fujita, Krugman y Venables (1999, en García y Melián [2003]), los Informes sobre la Competitividad de los países elaborados por el WorldEconomicForum desde 1983, los informes de la Comisión Europea sobre el Mercado Único Europeo en la competitividad sectorial, los trabajos de Dertouzos, Lester y Solow (1990), Porter (1990) y Esser et al (1996), entre otros. Mientras que a nivel nacional, podemos citar los trabajos de Rodríguez (1993), Martín (1993), Viñals (1993), Segura (1993), y Bravo y Gordo (2003). No obstante, el modelo de Porter (1990), concretado en su libro La ventaja competitiva de las naciones, es considerado como referente a la hora de analizar la competitividad de los territorios desde un enfoque estratégico y estructural hasta el punto de haberse convertido en el marco más aceptado actualmente para explicar la competitividad internacional (Camisón, 1997:77).

10 De acuerdo con esto, la idea básica del modelo de Porter es que la competitividad no se hereda, no depende de la coyuntura económica ni se puede importar como un paquete que lleve en mano. Lo que hace próspero a un país es la capacidad de los negocios para alcanzar elevados niveles de productividad, es decir, la capacidad para usar con eficiencia la mano de obra, los recursos naturales, el capital e innovando permanentemente. En el enfoque de Porter no importa tanto qué y cuántos recursos se posee, sino qué se hace con lo que se tiene. Además, los países más competitivos no sólo resultan ser aquellos que descubren el nuevo mercado o la tecnología más adecuada, sino los que implementan los mejores cambios en la forma más rápida posible.

11  En este caso se refiere al ranking por países que publica el WEF en el sitio web:  http://www.weforum.org.pe/


Síntesis curricular de los Autores

Yunier Sarmiento-Ramírez
: Licenciado en Economía y  Máster en Dirección. Profesor de Economía Internacional. Ha realizado varios trabajos de investigación  y tutorados trabajos de Diplomas y tesis de Maestría.
Ha participado en diversos eventos y publicado en revistas nacionales e internacionales de gran impacto.

Yadira Pérez-Cutiño:
Licenciada en Economía, Máster en Administración de Negocios. Profesora del Departamento de Economía perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Holguín
Ha realizado varios trabajos de investigación y tutorados trabajos de Diplomas y tesis de Maestría y ha participado en diversos eventos y publicado en revistas nacionales e internacionales de gran impacto. Ha participado en el Evento Municipal de Mujeres Economistas y Contadoras” desarrollado en la ANEC, en  Holguín

Leticia Ferrando-Alonso. Licenciada en Contabilidad y Finanzas. Máster en Finanzas. Profesora Auxiliar.

Institución de los autores.
Universidad de Holguín “Oscar Lucero Moya”.

 

Fecha de Recepción: 13 de mayo 2013

Fecha de Aprobación:
15 de diciembre 2013

Fecha de Publicación:
27 de enero 2014

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