Indicadores socioeconómicos del GAD municipal de Machala y su incidencia en el desarrollo local. Período 2018 – 2023 / Socioeconomic Indicators of the Municipal GAD of Machala and Their Impact on Local Development. Period 2018–2023

 

Fiorela N. Ramirez Tigrero, https://ORCID: 0009-0009-0655-880, framirez@utmachala.edu.ec

Camilly Juleysi Lapo Lapo, https://ORCID: 0009-0001-4679-4286, clapo2@utmachala.edu.ec

Holger F. Bejarano Copo, https://ORCID: 0000-0001-6406-1476, hbejarano@utmachala.edu.ec

1Universidad Técnica de Machala

2Universidad Técnica de Machala

3Universidad Técnica de Machala

Resumen

La presente investigación analiza los indicadores socioeconómicos gestionados por el Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) Municipal de Machala y su incidencia en el desarrollo local durante el periodo 2018–2023. El estudio adopta un enfoque mixto, de tipo descriptivo, que combina análisis documental, encuestas al sector productivo y revisión estadística. Los resultados muestran avances significativos en cobertura de servicios básicos, formalización económica, ejecución presupuestaria y crecimiento comercial. No obstante, persisten desafíos estructurales en materia de seguridad, equidad territorial, condiciones laborales y acceso a oportunidades de expansión. La evidencia empírica revela que los indicadores evaluados constituyen herramientas clave para diagnosticar, monitorear y orientar la planificación local, permitiendo identificar brechas y diseñar políticas más efectivas y participativas. Se concluye que la mejora de estos indicadores es determinante para fortalecer el desarrollo sostenible, inclusivo y resiliente del cantón.

Palabras clave: Indicadores socioeconómicos, desarrollo económico, desarrollo local, gestión pública, seguridad ciudadana.

 

Abstract

This research analyzes the socioeconomic indicators managed by the Decentralized Autonomous Government (GAD) of Machala and their impact on local development during the period 2018–2023. The study uses a mixed, descriptive approach, combining document analysis, surveys of the productive sector, and statistical review. The results show significant progress in basic service coverage, economic formalization, budget execution, and commercial growth. However, structural challenges remain in security, territorial equity, labor conditions, and access to expansion opportunities. Empirical evidence confirms that the evaluated indicators are essential tools for diagnosing, monitoring, and guiding local planning, enabling the identification of gaps and the design of more effective and participatory policies. It concludes that improving these indicators is crucial for strengthening the sustainable, inclusive, and resilient development of the canton.

Keywords: Socioeconomic indicators, economic development, local development, public management, citizen security.

 

 

 

1. Introducción

Los indicadores socioeconómicos constituyen herramientas fundamentales para analizar el desarrollo de una región, ya que permiten evaluar las condiciones de vida de la población, identificar brechas sociales y económicas, y medir el impacto de las políticas públicas implementadas. De acuerdo con Díaz et al (2021) los indicadores socioeconómicos pueden definirse como variables que miden las características económicas y sociales de una población en un territorio específico, como la renta per cápita, la tasa de hogares, el nivel educativo, el acceso a servicios básicos o la mortalidad por enfermedades.

Para Santana et al (2023) estos indicadores son esenciales no solo para diagnosticar el estado actual de una sociedad, sino también para identificar desigualdades sociales, económicas y territoriales. Su uso es clave en la planificación de políticas públicas y la toma de decisiones estratégicas que buscan mejorar las condiciones de vida, promover el desarrollo sostenible y reducir las brechas de desigualdad. Al proporcionar una base sólida de información, los indicadores socioeconómicos permiten a gobiernos, instituciones y organismos internacionales priorizar recursos, diseñar programas efectivos y realizar un seguimiento del impacto de las intervenciones implementadas.

De esta manera se puede determinar los indicadores socioeconómicos cumplen un doble propósito, son herramientas de medición y diagnóstico y también instrumentos clave para la planificación, ejecución y evaluación de políticas públicas orientadas al desarrollo equitativo. Su importancia trasciende el ámbito técnico, convirtiéndose en una base esencial para garantizar la sostenibilidad y el bienestar social. Al cuantificar las diversas variables, estos indicadores proporcionan un panorama detallado de las realidades sociales y económicas, permitiendo una evaluación comparativa entre territorios y poblaciones. Este diagnóstico inicial es esencial para establecer líneas base y diseñar estrategias que aborden problemáticas específicas.

En el caso del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) municipal de Machala, los indicadores socioeconómicos son esenciales para evaluar las condiciones de desarrollo local y su incidencia en la calidad de vida de los habitantes del cantón. Estos indicadores pueden ofrecer una visión cuantitativa y cualitativa de diversos aspectos económicos, sociales y culturales, lo que permite comprender las dinámicas del territorio y diseñar políticas públicas efectivas. Su importancia radica en que se constituirán en herramientas clave para la planificación, el monitoreo y la toma de decisiones basadas en datos objetivos, fundamentales en un contexto de crecimiento urbano y desafíos socioeconómicos.

De tal manera que el objetivo general de la presente investigación es: Elaborar indicadores socioeconómicos para Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) municipal de Machala mediante la recopilación, análisis y sistematización de información estadística y cualitativa relevante correspondientes al período 2018-2023, con el propósito de evaluar su incidencia en el desarrollo.

 

2. Desarrollo

2.1. Indicadores Socioeconómicos

Los indicadores son herramientas clave para la toma de decisiones, ya que proporcionan información científica y técnica que facilita su transformación en acciones concretas. Esto los convierte en elementos esenciales para analizar y anticipar tendencias relacionadas con la situación económica y social de una región o localidad. Además, son útiles para evaluar el grado de cumplimiento de las metas y objetivos establecidos en las políticas gubernamentales. Por esta razón, desempeñan un papel activo en la mejora de los procesos de formulación, rediseño, seguimiento y monitoreo de las políticas públicas (López & Gentile, 2020).

También son herramientas utilizadas para medir y analizar las condiciones económicas y sociales de los hogares. Por un lado, los indicadores unidimensionales se centran en una sola dimensión, como la capacidad de pago de los hogares, utilizando métricas como el Índice de Capacidad de Pago Corriente (ICPc), que se basa en el gasto per cápita considerando el ingreso menos los gastos básicos de subsistencia, y el Índice de Capacidad de Pago Priorizada (ICPp), que introduce un enfoque jerárquico, en el cual las necesidades básicas deben satisfacerse antes de considerar otros gastos (Acosta et al, 2014).

En estudios recientes, como el de Gutiérrez et al. (2023), se destaca que estos indicadores permiten identificar factores que inciden directamente en el acceso a la educación, la salud, el empleo formal y la seguridad social, siendo elementos clave para el diseño de intervenciones sociales focalizadas. Otro aporte relevante es el de Gordón (2025), quienes sostienen que los indicadores socioeconómicos deben superar las métricas económicas tradicionales, como el Producto Interno Bruto, e incorporar variables relacionadas con el bienestar humano, la equidad social y la sostenibilidad ambiental, lo que posibilita una comprensión más integral del desarrollo.

Por su parte, Torisina et al (2025) señalan que en el contexto ecuatoriano, indicadores como el acceso a servicios básicos, el nivel educativo alcanzado y la estabilidad laboral tienen un impacto directo en la medición de la pobreza multidimensional, siendo esenciales para reducir privaciones estructurales. Asimismo, investigaciones como la de González (2023) incorporan el análisis espacial de estos indicadores en entornos urbanos, evidenciando patrones de segregación socioeconómica que requieren políticas urbanas más inclusivas. Finalmente, Portocarrero et al (2024) enfatizan la necesidad de aplicar una metodología rigurosa y sistematizada en la medición de variables demográficas y económicas, para garantizar la validez de los diagnósticos y la eficacia de las políticas derivadas.

2.1.1. Clasificación de los indicadores socioeconómicos

Se clasifican según su temática (económicos, sociales y demográficos), su naturaleza (cualitativos o cuantitativos) y su alcance geográfico y temporal (nacional, regional, internacional, estáticos o dinámicos). Los indicadores económicos miden aspectos financieros como el PIB o las tasas de empleo; los sociales evalúan condiciones de vida, como alfabetización y acceso a servicios; y los demográficos analizan la dinámica poblacional (Sen, 2001). Su relevancia radica en su adaptabilidad y capacidad para ofrecer datos confiables, promoviendo un enfoque integral que no solo considere el crecimiento económico, sino también las libertades y capacidades humanas.

Asimismo, ciertos indicadores son de naturaleza estática, reflejando condiciones en un momento específico, mientras que otros son dinámicos, mostrando tendencias a lo largo del tiempo. Esta distinción permite evaluar tanto la situación actual como los cambios en las condiciones socioeconómicas. La relevancia y aplicabilidad de los indicadores socioeconómicos dependen en gran medida de su capacidad para adaptarse a contextos específicos y proporcionar datos confiables.

Según Sen (2001), los indicadores deben enfocarse no solo en el crecimiento económico, sino también en la expansión de las libertades y capacidades humanas. De igual manera, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha destacado la importancia de indicadores como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que combina dimensiones económicas, educativas y de salud para proporcionar una visión más integral del desarrollo.

2.2. Condición socioeconómica

El concepto de condición económica se encuentra relacionado con aspectos económicos visibles que afectan la posición social subjetiva y objetiva de los individuos. Se encuentra influenciada por indicadores como la pobreza, la indigencia y las desigualdades económicas, que pueden observarse en fenómenos como el acceso a recursos básicos y la distribución de ingresos en una sociedad​ (Marqués & Rodríguez, 2024).

En términos objetivos, la condición económica está estrechamente vinculada a indicadores como la pobreza, definida como la carencia de recursos para cubrir necesidades básicas, de acuerdo con Rodríguez (2023) la pobreza no solo se reduce a la falta de ingresos, sino que también incluye la incapacidad de acceder a libertades y capacidades necesarias para llevar una vida digna. En este sentido, la pobreza implica la falta de opciones reales para transformar recursos en bienestar y para alcanzar metas personales y sociales que los individuos valoran​.

También con la indigencia, que representa un nivel aún más extremo de privación al no poder garantizar siquiera la alimentación adecuada; de acuerdo con Bastias y Barreiro (2023) la indigencia se describe como la carencia de acceso a una variedad de alimentos en cantidades adecuadas para cubrir las necesidades energéticas y proteicas de los integrantes de un hogar. A esto se suma también las desigualdades económicas, que reflejan disparidades en la distribución de ingresos y riqueza entre diferentes grupos sociales. Estos factores no solo afectan la calidad de vida de los individuos, sino también su capacidad para acceder a servicios esenciales como educación, salud y vivienda.

2.3. Medidas de pobreza

Los obstáculos al desarrollo económico y la permanencia de la pobreza en ciertas regiones representan problemas complejos que requieren un enfoque analítico multidimensional. Este enfoque debe considerar una diversidad de factores interrelacionados, incluyendo las dimensiones económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales, para comprender las raíces profundas de estos fenómenos. La pobreza no es solo una consecuencia de la insuficiencia de recursos económicos, sino también de dinámicas estructurales, como desigualdades en la distribución de ingresos, acceso limitado a servicios básicos, inequidades educativas, brechas de género, falta de infraestructura adecuada y contextos políticos inestables.

Las medidas de pobreza se utilizan para evaluar y cuantificar las condiciones de privación y vulnerabilidad de las personas y los hogares en una sociedad. De acuerdo con Gallegos et al (2024) las medidas de pobreza se pueden clasificar en dos enfoques principales:

 

·         Medidas de Pobreza Monetaria. Este enfoque mide la pobreza basándose en los ingresos económicos de los hogares. Se define un umbral mínimo, conocido como línea de pobreza, y quienes tienen ingresos inferiores a este límite son clasificados como pobres. Dentro de este enfoque también se encuentra la pobreza extrema o indigencia, que se centra en la incapacidad de cubrir necesidades alimentarias básicas. Aunque es el método tradicional y más utilizado por su simplicidad, es unidimensional y no captura otras formas de privación que afectan el bienestar de las personas.

 

·         Medidas de Pobreza Multidimensional. Estas medidas consideran varias dimensiones del bienestar, como educación, salud, vivienda, empleo y acceso a servicios básicos. Una de las herramientas más utilizadas es el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), desarrollado por Alkire y Foster, que evalúa privaciones simultáneas en múltiples aspectos esenciales para la calidad de vida. Este enfoque permite una comprensión más integral de la pobreza y es particularmente útil para identificar brechas específicas en regiones o grupos poblacionales, lo que facilita diseñar intervenciones más efectivas​.

 

De acuerdo con lo expuesto, se puede determinar que los enfoques de pobreza monetaria y pobreza multidimensional ofrecen perspectivas diferentes y complementarias sobre las privaciones que enfrentan las personas y los hogares.

 

2.3.1. Coeficiente de GINI

De acuerdo con Restrepo et al (2024) el coeficiente de Gini es una medida que cuantifica la desigualdad en la distribución de los ingresos dentro de una población. Se calcula como el área entre la línea de igualdad perfecta (donde todos tienen los mismos ingresos) y la curva de Lorenz (que representa la distribución real de los ingresos), dividido por el área total debajo de la línea de igualdad perfecta. El valor del coeficiente varía entre 0 y 1, donde:

 

·         0 indica igualdad perfecta (todos los individuos tienen exactamente los mismos ingresos).

·         1 indica desigualdad máxima (una sola persona concentra todos los ingresos y el resto no tiene nada).

 

En términos matemáticos, el coeficiente de Gini utiliza una fórmula basada en proporciones acumulativas de ingresos y población para reflejar las desigualdades en una sociedad.

En contexto con lo mencionado Favila et al (2021) menciona que, si bien el coeficiente de Gini es una herramienta estadística ampliamente empleada para medir la desigualdad en la distribución del ingreso, también se ha adaptado para evaluar desigualdades en otras áreas, como la distribución de la escolaridad. Proporciona una evaluación de la desigualdad con mayor precisión en comparación con las medidas tradicionales de dispersión y tendencia central.

 

2.4. Desarrollo Local

El desarrollo local se ha consolidado como una estrategia clave para fomentar el avance de territorios subnacionales, especialmente en el contexto de superar problemas fundamentales que afectan a las instituciones públicas locales (Bravo & Sánchez, 2021).  Para Sandoval et al (2021) el desarrollo local se entiende como un proceso que busca mejorar la calidad de vida de las comunidades subnacionales mediante estrategias integrales que toman en cuenta las condiciones sociales, económicas, ambientales e institucionales específicas de cada territorio.

Este concepto implica una gestión colaborativa entre autoridades, sociedad civil y actores clave del territorio, fomentando la participación de todos los sectores para definir objetivos comunes y desarrollar estrategias adaptadas a las necesidades y potencialidades locales. En este enfoque, se establecen metas claras que consideran tanto el corto como el largo plazo, empleando indicadores multidimensionales que abarcan aspectos de sostenibilidad ambiental, inclusión social, participación comunitaria, desarrollo económico y resiliencia frente a desafíos globales como el cambio climático.

 

El desarrollo local también se fundamenta en la capacidad de las comunidades para innovar y autogestionarse, fomentando el emprendimiento social, la cohesión territorial y el fortalecimiento de las instituciones públicas y privadas. Esto incluye la implementación de soluciones creativas y sostenibles frente a problemas como los desastres naturales, las desigualdades económicas y sociales, y la corrupción institucional, promoviendo al mismo tiempo un entorno de confianza, transparencia y corresponsabilidad. Además, el desarrollo local reconoce la importancia de fortalecer las redes de colaboración intersectoriales y de construir capacidades para mejorar la gobernanza y empoderar a las comunidades en la toma de decisiones que afectan directamente su calidad de vida y bienestar.

2.5. Relación entre Indicadores Socioeconómicos y Desarrollo Local

La relación entre los indicadores socioeconómicos y el desarrollo local se fundamenta en la capacidad de estos indicadores para medir y reflejar el progreso de las comunidades en diversas dimensiones, como la económica, social y ambiental. Estos indicadores permiten evaluar las condiciones de vida, las desigualdades territoriales y los niveles de bienestar en las distintas regiones o cantones de un país (Vélez et al, 2021).

En este sentido, la relación entre los indicadores socioeconómicos y el desarrollo local radica en su desempeño como herramientas para medir, analizar y promover el progreso integral de los territorios. Los indicadores socioeconómicos, como la tasa de alfabetización, el acceso a servicios básicos, los niveles de empleo e ingresos, la esperanza de vida y la calidad de la infraestructura, reflejan las condiciones de vida de las comunidades y sirven como base para evaluar el nivel de desarrollo alcanzado por cada región.

En el ámbito del desarrollo local, estos indicadores permiten identificar desigualdades y disparidades entre territorios, lo que resulta fundamental para comprender las dinámicas socioeconómicas de cada región. A través de estos datos, es posible resaltar aquellas áreas con mayor rezago, caracterizadas por problemas como pobreza elevada, falta de acceso a servicios básicos, bajos niveles educativos, insuficiente infraestructura y desigualdades en el mercado laboral. Por otro lado, también se destacan las áreas con un progreso notable, que suelen beneficiarse de mejores condiciones económicas, mayores niveles de inversión pública y privada, acceso a tecnologías modernas, infraestructura eficiente y una población con mayores oportunidades educativas y laborales.

Metodología

El presente trabajo de investigación es de naturaleza descriptiva, lo que significa que su propósito principal radica en analizar, observar y detallar fenómenos específicos sin intervenir directamente en ellos, sino más bien identificando sus características y patrones. De acuerdo con Inga et al (2022) la investigación descriptiva presenta hechos, situaciones o características relacionadas con un tema específico, también es posible utilizar modelos guía, aunque no se explican las razones detrás de los hechos observados.

Según Hernández et al (2014), los estudios descriptivos son ampliamente empleados en la investigación científica y se enfocan en describir y caracterizar fenómenos o situaciones tal como se presentan, sin alterar variables ni buscar relaciones causales. Su propósito principal es proporcionar información clara y detallada sobre un tema o problema específico.

La metodología de la presente investigación también se base en el diseño de una investigación mixta, para Arias (2023) la característica principal de la investigación mixta es la aplicación, dentro de un mismo estudio, de métodos provenientes de distintos enfoques. Los enfoques aplicados dentro de la investigación es el de campo y el bibliográfico. La combinación del enfoque de campo y bibliográfico permite obtener una visión integral.

Por un lado, los datos de campo ofrecen una perspectiva directa y actualizada de la realidad local; por otro, los estudios bibliográficos proporcionan un marco teórico y comparativo que facilita interpretar los hallazgos en un contexto más amplio. Este enfoque mixto asegura un análisis completo de la incidencia de los indicadores socioeconómicos en el desarrollo local de Machala durante el período estudiado.

Por otra parte, la investigación que usa fuentes mixtas busca combinar, integrar y sintetizar información de diversas fuentes para obtener un entendimiento más completo de un tema o problema de investigación. Este enfoque se centra en identificar las relaciones, patrones y conexiones entre diferentes elementos o componentes para obtener una visión global.

En el marco de la investigación a realizar, se recopilan datos relevantes de la población del cantón Machala, con el objetivo de analizar su estructura y dinámica. Para este propósito, se realiza un muestreo no probabilístico de conveniencia. De acuerdo con Hernández (2021) en este tipo de muestreo, la selección de la muestra se realiza según la facilidad y conveniencia del investigador, permitiéndole decidir de forma arbitraria la cantidad de participantes que formarán parte del estudio.

En este caso, la investigación se centra en la parroquia urbana de Machala, seleccionada debido a su relevancia como centro económico, social y administrativo del cantón. La elección de esta parroquia responde a su importancia estratégica y a su influencia en el desarrollo local. A través del análisis de esta muestra específica, se espera identificar patrones significativos sobre la composición poblacional, distribución geográfica y características socioeconómicas, lo que contribuirá a evaluar el impacto de los indicadores socioeconómicos en el desarrollo local durante el período 2018-2023.

Específicamente, las encuestas serán aplicadas al sector productivo, conformado por comerciantes, microempresarios y empresarios locales. Este grupo aporta información clave sobre cómo las políticas municipales han influido en la actividad económica, la formalización de negocios, el acceso a servicios básicos y las oportunidades de inversión. La elección de este sector obedece a su rol directo en la generación de empleo, dinamismo comercial y crecimiento económico local.

En este caso, la investigación se centra en la parroquia urbana de Machala, seleccionada debido a su relevancia como centro económico, social y administrativo del cantón. La elección de esta parroquia responde a su importancia estratégica y a su influencia en el desarrollo local. A través del análisis de esta muestra específica, se espera identificar patrones significativos sobre la composición poblacional, distribución geográfica y características socioeconómicas, lo que contribuirá a evaluar el impacto de los indicadores socioeconómicos en el desarrollo local durante el período 2018-2023.

En cuanto a las técnicas e instrumentos de investigación, las técnicas de investigación aplicadas son:

·         Revisión documental. Consiste en recopilar y analizar documentos oficiales y académicos relacionados con los indicadores socioeconómicos.

·         Encuestas. Aplicación de cuestionarios estructurados para recopilar información de los ciudadanos sobre su percepción de los aspectos sociales y económicos del cantón Machala.

Por otra parte, los instrumentos de recolección de datos son los siguientes:

·         Cuestionarios. Instrumentos estructurados con preguntas cerradas y escalas de valoración para recopilar datos cuantitativos de la población. Los cuestionarios son diseñados para abordar temas como empleo, ingreso, acceso a servicios básicos y percepción del desarrollo local.

En cuanto a los análisis de los datos, se utiliza un software estadístico para procesar y analizar los datos cuantitativos obtenidos a través de encuestas. Esto incluye cálculos de promedios, tendencias y distribución de indicadores clave.

Cuadro 1. Variables de la investigación

Variable

Tipo

Dimensión

Indicadores

Indicadores socioeconómicos del GAD Municipal de Machala

Independiente

Infraestructura y servicios públicos

·         Acceso a servicios básicos.

·         Mejora de infraestructura

·         Cobertura de obras públicas

Apoyo a la actividad económica

·         Programas de incentivos.

·         Simplificación de trámites.

·         Acceso a información.

Seguridad y orden público

·         Percepción de seguridad.

·         Presencia de vigilancia

·         Prevención del delito.

Participación y gestión institucional

·         Espacios de participación.

·         Planificación urbana

·         Ejecución presupuestaria

Desarrollo local del cantón Machala

Dependiente

Dinamismo económico

·         Crecimiento comercial.

·         Ampliación de mercado

·         Mejora de ingresos

Generación de empleo

·         Contratación de personal.

·         Condiciones laborales

Sostenibilidad y permanencia

·         Continuidad del negocio

·         Oportunidades de expansión.

Resultados

De acuerdo con información publicada por el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial Cantón Machala 2019 – 2030 en la provincia de El Oro se encuentran 108 empresas activas. Su actividad económica se concentra principalmente en los monocultivos y producciones en cautiverio, destacándose el banano y el camarón. En Machala, el sector manufacturero aportó el 6,4 % del Valor Agregado Bruto en 2019, destacando la fabricación de productos de plástico con $13,6 millones, seguida por la panadería, productos metálicos estructurales y la conservación de frutas y hortalizas. La economía local está fuertemente marcada por el comercio, que representa el 56 % de los establecimientos económicos del cantón (ligeramente por debajo del 58 % provincial), con un total de 6.099 locales, de los cuales el 94 % son negocios sin sucursales.

En cuanto a los resultados obtenidos en las dimensiones estudiadas y durante el periodo analizado se reportan los siguientes resultados:

Dimensión 1. Infraestructura y Servicios Públicos

Figura 1. Acceso a servicios básicos Machala vs. Promedio nacional (2022)

Fuente: Censo de Población y Vivienda 2022

 

La Figura 1 compara los niveles de cobertura de servicios básicos en el cantón Machala con los promedios nacionales, utilizando datos del Censo de Población y Vivienda 2022. Se incluyen cuatro indicadores fundamentales: acceso a agua potable, energía eléctrica, alcantarillado y recolección de basura.

 

En primer lugar, se observa que Machala presenta una cobertura significativamente superior al promedio nacional en todos los servicios analizados. El acceso al agua potable alcanza el 92,5% en Machala frente al 84,17% a nivel nacional, lo cual evidencia un esfuerzo sostenido en infraestructura hídrica urbana. La cobertura de energía eléctrica es incluso más alta, con un 99,1%, superando el 97,48% nacional, lo que sugiere una red eléctrica consolidada y de amplia penetración en el territorio cantonal.

El servicio de alcantarillado, aunque también muestra un desempeño favorable en Machala (88,1%) comparado con el promedio nacional (65,79%), representa el área de menor cobertura dentro de los cuatro servicios básicos evaluados. Este dato es relevante, ya que indica que, si bien se ha avanzado notablemente, aún existen sectores, particularmente en zonas periféricas o de expansión informal, donde la falta de este servicio podría generar riesgos sanitarios y ambientales.

Finalmente, el servicio de recolección de basura destaca con una cobertura total del 100% en Machala, frente a un 88,71% a nivel nacional. Esta cifra sugiere un sistema logístico eficiente en la gestión de residuos sólidos urbanos, lo cual contribuye no solo a la higiene pública, sino también a la imagen y calidad de vida del cantón.

Apoyo a la actividad económica

Entre 2018 y 2023, según información del portal de rendición de cuentas del GAD, más de 6.500 personas participaron en capacitaciones, ferias productivas y actividades de promoción económica local, lo que generó un impacto directo en el aumento del autoempleo y en la consolidación de unidades económicas populares. En este periodo, se promovieron cerca de 2.300 emprendimientos registrados en actividades de comercialización, servicios y agroproducción.

Uno de los avances más significativos ha sido la reducción de la informalidad laboral, que en Machala descendió del 52% en 2020 al 47,3% en 2023, según datos del INEC, lo cual coincide con el periodo de mayor inversión en programas de promoción económica impulsados por el GAD. Este efecto positivo ha estado respaldado por una estrategia institucional centrada en la simplificación de trámites, mediante el fortalecimiento de procesos digitales y la creación de plataformas como el Sistema Integrado de Atención Ciudadana, que permite gestionar registros de actividad económica, licencias de funcionamiento, uso de suelo y permisos municipales de forma electrónica. Como resultado, el tiempo promedio para la obtención de una patente municipal en Machala se redujo de 20 días hábiles en 2018 a 7 días en 2023.

Además, se desarrollaron campañas informativas y de sensibilización que alcanzaron a más de 10.000 ciudadanos anualmente a través de redes sociales, ferias barriales y medios comunitarios, permitiendo mejorar el acceso a información pública sobre beneficios tributarios, incentivos para la formalización y programas de financiamiento local. Estas medidas han fortalecido el tejido económico local y han promovido una mayor interacción entre el GAD y la ciudadanía, contribuyendo a un entorno de gobernanza participativa y corresponsabilidad institucional en la promoción del desarrollo económico cantonal.

 

Figura 2.  Evolución de la informalidad laboral en Machala (2018-2023)

Nota: Elaboración propia con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU), años 2018 a 2023, y reportes institucionales del GAD Municipal de Machala.

 

La Figura 2 evidencia la evolución del porcentaje de informalidad laboral en el cantón Machala durante el periodo 2018–2023. Se observa una tendencia general a la baja, pasando del 52,0% en 2018 al 47,3% en 2023, con descensos graduales a lo largo de los años, a excepción de 2020, donde se presenta una leve estabilización atribuible al impacto de la pandemia por COVID-19, que alteró las dinámicas del empleo formal e informal a nivel nacional.

 

La disminución del nivel de informalidad laboral en Machala entre 2018 y 2023 podría tener múltiples causas, entre ellas el impacto de políticas locales como programas de formalización, incentivos a la economía popular y solidaria, y digitalización de trámites. Sin embargo, es fundamental considerar un factor metodológico clave, los cambios en la forma en que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) calcula la informalidad laboral en Ecuador.

 

A partir de noviembre de 2022, el INEC introdujo un nuevo enfoque metodológico en la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU), con el objetivo de alinear las estadísticas laborales con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Uno de los principales ajustes fue la redefinición del empleo informal, incorporando no solo el criterio de registro patronal y acceso a la seguridad social, sino también otros elementos como el tamaño del establecimiento, la naturaleza de la unidad económica y el tipo de vínculo laboral.

 

Este cambio metodológico impactó directamente en las tasas de informalidad reportadas a partir de 2022. Por ejemplo, en algunas ciudades y regiones del país se observó una aparente reducción estadística de la informalidad, no necesariamente explicada por mejoras reales en el mercado laboral, sino por la reclasificación de ciertas formas de empleo que antes se consideraban informales y ahora no lo son bajo la nueva definición.

En el caso de Machala, si bien la tendencia decreciente de la informalidad ya era visible desde 2018, es probable que el descenso más pronunciado entre 2021 y 2023 haya sido influenciado parcialmente por este ajuste metodológico. Por tanto, al interpretar la reducción del 52% al 47,3%, es importante considerar que no todo ese cambio puede atribuirse exclusivamente a la acción de políticas públicas o a la dinámica económica local, sino también al efecto técnico del nuevo marco estadístico implementado por el INEC.

Seguridad y Orden Público

La seguridad ciudadana en Machala ha sido una de las principales inquietudes durante el periodo 2018–2023, debido al incremento de hechos delictivos y la percepción generalizada de inseguridad entre la población. Según datos del Observatorio de Seguridad Ciudadana del Ecuador y de reportes publicados por el Ministerio del Interior, en el año 2022 Machala registró una tasa de muertes violentas de 42,3 por cada 100.000 habitantes, cifra que duplicó los registros del año 2021, cuando la tasa era de 20,5 por cada 100.000. Esta tendencia se mantuvo al alza durante el 2023, posicionando a la ciudad entre las cinco jurisdicciones con mayor número de homicidios a nivel nacional.

 

La percepción de seguridad, medida a través de encuestas ciudadanas levantadas por instituciones locales y medios de comunicación, ha reflejado una creciente sensación de vulnerabilidad. En una encuesta realizada por el GAD Municipal en 2023 como parte del proceso de rendición de cuentas, el 68% de los encuestados manifestó sentirse inseguro o muy inseguro al transitar por su barrio durante la noche, y un 55% señaló haber sido víctima o conocer a alguien cercano que fue víctima de algún delito durante ese año. Estos datos reflejan un entorno donde la criminalidad incide de forma directa en la calidad de vida, el dinamismo económico local y la confianza institucional.

En cuanto a la presencia de vigilancia, el déficit estructural de personal policial es evidente: en 2022, el promedio de agentes de policía por cada 10.000 habitantes en Machala fue de apenas 16, inferior al promedio nacional estimado en 21. Esto ha limitado la capacidad de respuesta en barrios periféricos, donde se concentran problemáticas de delincuencia organizada, microtráfico y robos a personas. Pese a los esfuerzos institucionales, como la dotación de motocicletas y la rehabilitación de Unidades de Policía Comunitaria, el despliegue operativo sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda de patrullaje preventivo de forma continua.

En materia de prevención del delito, se han desarrollado múltiples acciones comunitarias, en 2023 se instalaron más de 900 luminarias en sectores estratégicos, lo cual ha contribuido a la reducción de delitos oportunistas en áreas intervenidas, especialmente en zonas comerciales y accesos a instituciones educativas. Asimismo, el GAD ha impulsado la implementación de cámaras de videovigilancia y botones de alerta conectados con el ECU 911, aunque la cobertura tecnológica aún no alcanza a todas las zonas críticas del cantón. Si bien estas estrategias han mostrado resultados parciales, los indicadores globales de seguridad exigen un rediseño integral de políticas urbanas que combinen prevención social, inversión en infraestructura segura y fortalecimiento institucional en el ámbito de justicia y control.

Participación y gestión institucional

Durante el periodo 2018–2023, el GAD Municipal de Machala ha consolidado diversos mecanismos institucionales para fomentar la participación ciudadana, la planificación territorial y la gestión eficiente de los recursos públicos. En materia de participación, el modelo de presupuestos participativos ha sido una herramienta fundamental. Según los informes de rendición de cuentas del GAD, cada año entre 8.000 y 10.000 ciudadanos participaron en las asambleas parroquiales y barriales, donde se priorizan obras y servicios con base en las necesidades expresadas por la comunidad. En 2023, por ejemplo, se reportaron 69 asambleas ciudadanas realizadas en las parroquias urbanas y rurales del cantón, con un total de 9.263 participantes, lo cual evidencia una estructura de gobernanza activa y descentralizada.

En el ámbito de la planificación urbana, el GAD elaboró y actualizó instrumentos como el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT) 2019–2023 y el Plan de Uso y Gestión de Suelo (PUGS), alineados con el Plan Nacional de Desarrollo 2021–2025. Estos planes se construyeron sobre diagnósticos técnicos y procesos participativos que incluyeron la consulta a organizaciones sociales, universidades, gremios productivos y actores comunitarios. El PDOT establece líneas estratégicas para la expansión ordenada del suelo urbano, la mejora de la conectividad vial, la sostenibilidad ambiental y la provisión de servicios básicos, priorizando sectores vulnerables con baja cobertura y riesgo social. Un avance significativo ha sido la delimitación de 108 unidades de planificación urbana, de las cuales 64 ya cuentan con perfiles de intervención técnica y social definidos al cierre de 2023.

Respecto a la ejecución presupuestaria, los informes de inversión pública revelan un incremento en la eficiencia del gasto municipal. En 2018 la ejecución del presupuesto anual fue del 72,3%, mientras que en 2023 se alcanzó un nivel del 91,7%, lo que representa un aumento de casi 20 puntos porcentuales. Esta mejora se atribuye a la modernización de los sistemas internos de planificación, seguimiento y control presupuestario, así como a la descentralización operativa de algunos proyectos de obra pública y atención social. Durante este período, los recursos destinados a inversión crecieron proporcionalmente frente al gasto corriente, pasando del 38% del total presupuestado en 2018 al 51% en 2023, lo que indica una reorientación de las finanzas públicas hacia proyectos productivos, infraestructura urbana, educación comunitaria y programas sociales.

Figura 3. Ejecución Presupuestaria del GAD Municipal de Machala (2018–2023)

Fuente: GAD Municipal de Machala

La Figura 4 muestra la evolución del porcentaje de ejecución presupuestaria del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) Municipal de Machala durante el periodo 2018–2023. Se aprecia una tendencia claramente ascendente, que refleja una mejora significativa en la capacidad de gestión y ejecución del presupuesto institucional. En 2018, la ejecución alcanzaba el 72,3%, mientras que para 2023 se registró un 91,7%, lo que representa un aumento de 19,4 puntos porcentuales en seis años.

La consistencia del crecimiento desde 2020 coincide con la implementación de herramientas digitales para el control financiero y con la descentralización operativa en la ejecución de proyectos de infraestructura y programas sociales. El aumento en los niveles de ejecución es especialmente relevante en contextos locales, donde los presupuestos no ejecutados pueden significar la postergación de obras prioritarias como pavimentación, equipamiento comunitario o inversiones en salud y educación.

En términos de impacto, el crecimiento en la ejecución presupuestaria también ha estado acompañado por un cambio en la estructura del gasto municipal: mientras en 2018 el 38% del presupuesto se destinaba a inversión, para 2023 esta proporción alcanzó el 51%, lo que evidencia una mayor orientación hacia el desarrollo productivo, la infraestructura urbana y la inclusión social.

Dinamismo económico

Entre 2018 y 2023, Machala experimentó una expansión comercial significativa. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el número de establecimientos económicos en el cantón aumentó de 17.985 en 2018 a 21.412 en 2022, lo que representa un crecimiento del 19%. Este crecimiento se vio impulsado por proyectos de regeneración urbana y reubicación de comerciantes informales.

Solo en 2023, el GAD destinó $6,2 millones para infraestructura comercial, incluyendo el mercado de Puerto Bolívar, beneficiando directamente a más de 1.000 comerciantes. Además, los ingresos tributarios municipales por licencias y patentes comerciales crecieron un 23% entre 2019 y 2023, lo que refleja una mayor actividad empresarial y formalización de negocios. El aumento de ferias productivas, ruedas de negocios y eventos impulsados por la Dirección de Desarrollo Económico también promovió la ampliación de mercados locales.

Figura 4. Crecimiento de establecimientos económicos en Machala

Fuente: GAD Municipal de Machala

La Figura 5 muestra una tendencia positiva sostenida en la dinámica comercial del cantón. En el año 2018 se registraban 17.985 establecimientos, cifra que se incrementó progresivamente hasta alcanzar los 21.412 en 2022, lo que representa un crecimiento acumulado del 19%. Este comportamiento refleja no solo una reactivación económica posterior a la pandemia, sino también el efecto de políticas locales orientadas al fomento del emprendimiento, la formalización de negocios y la regeneración de espacios comerciales impulsadas por el GAD Municipal de Machala.

La pendiente ascendente del gráfico evidencia un entorno favorable para la inversión local y el desarrollo del comercio, asociado a la mejora de infraestructura urbana, la habilitación de mercados formales y el fortalecimiento de la economía popular y solidaria. El repunte más marcado se observa entre 2021 y 2022, coincidiendo con la ejecución de proyectos como la construcción de áreas para comerciantes en Puerto Bolívar y la reubicación de actividades informales en zonas regeneradas, lo que permitió transformar actividades precarias en emprendimientos consolidados.

Este incremento en el número de establecimientos también se traduce en una mayor recaudación tributaria por concepto de patentes y licencias, ampliación del mercado interno, generación de empleo directo e indirecto y diversificación de la oferta comercial. En síntesis, el gráfico refleja que el dinamismo económico de Machala ha sido respaldado por un entorno institucional que ha facilitado el crecimiento del tejido empresarial local, siendo un indicador clave del desarrollo económico territorial

Generación de empleo

El impacto de estas políticas se refleja también en los indicadores de empleo. Según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU), la tasa de informalidad laboral en Machala pasó del 52% en 2020 al 47,3% en 2023. Este descenso ha sido relacionado con la implementación de programas de capacitación y fomento productivo orientados a jóvenes, mujeres y emprendedores del sector popular. Además, el GAD reportó que entre 2021 y 2023 se gestionaron más de 4.200 contratos temporales mediante obras municipales, que han dinamizado el mercado laboral local. En sectores como construcción, comercio y servicios generales, se registró una leve mejora en las condiciones laborales, con un aumento del 7,8% en los aportes al IESS de trabajadores del régimen voluntario y RIMPE.

Sostenibilidad y permanencia

La sostenibilidad de los negocios en Machala ha estado vinculada al acceso a infraestructura, incentivos tributarios y acompañamiento técnico. De acuerdo con la Dirección Municipal de Desarrollo Económico, más del 70% de los emprendimientos apoyados por el GAD entre 2020 y 2022 continuaron operando al menos 18 meses después de su creación, lo que supera el promedio nacional de sostenibilidad para microempresas. Además, se evidenció un crecimiento del 15% en el número de negocios que ampliaron su operación (por ejemplo, pasando de venta ambulante a local formal), con base en registros de otorgamiento de licencias y mejoras en los locales. La creación de zonas de reactivación comercial como la Plaza Ciudadana, el Malecón y los nuevos centros de abasto ha generado oportunidades de expansión para más de 1.500 negocios locales, promoviendo cadenas de valor y encadenamientos productivos.

Resultados de las encuestas

El análisis de los resultados obtenidos a partir de la encuesta aplicada a 80 representantes del sector productivo de Machala evidencia percepciones diversas, aunque mayoritariamente críticas, respecto a los indicadores socioeconómicos gestionados por el GAD Municipal y su impacto en el desarrollo local entre 2018 y 2023. En relación con el acceso a servicios básicos, el 40% de los encuestados lo calificó como “bueno” y el 30% como “regular”, lo que sugiere una cobertura aceptable, pero con falencias aún perceptibles, especialmente en sectores periféricos o de expansión urbana.

Un 65% indicó que la infraestructura ha mejorado en los últimos años, y un 40% señaló que las obras públicas han beneficiado directamente a su negocio, mientras que un 45% reconoció impactos parciales, lo cual sugiere que, aunque hay intervenciones visibles, su focalización no siempre está alineada con las necesidades del sector productivo.

En cuanto al apoyo a la actividad económica, apenas un 35% manifestó conocer programas de incentivos, lo que indica un déficit en difusión o alcance de estas iniciativas. En los trámites municipales, predominó la percepción de regularidad (40%), y el 30% calificó el proceso como lento o muy lento, lo que refleja la persistencia de trabas burocráticas a pesar de los esfuerzos de digitalización. El 45% señaló que el acceso a información es solo parcial, y el 30% lo consideró inexistente, lo que limita la articulación efectiva entre el GAD y el empresariado local.

En materia de seguridad, el 70% de los encuestados percibe su entorno como inseguro o muy inseguro, y el 70% señaló que no hay suficiente vigilancia en su zona. Además, un 80% desconoce o no ha participado en programas de prevención del delito, lo que evidencia una desvinculación entre las políticas de seguridad ciudadana y la participación del sector privado, a pesar de los esfuerzos institucionales. Este aspecto aparece como uno de los más críticos y afecta directamente la confianza y el clima para la inversión.

Respecto a la participación y la gestión institucional, solo el 35% afirmó haber sido convocado a espacios participativos del GAD, y un 45% señaló que la planificación urbana responde solo parcialmente a las necesidades del sector productivo. En cuanto a la ejecución presupuestaria, el 55% la califica como regular o deficiente, mientras un 25% indicó no tener información al respecto, lo que refleja una percepción de baja transparencia o escasa apropiación de los mecanismos de control ciudadano sobre el gasto público.

En las dimensiones del desarrollo local, el 55% de los encuestados indicó haber experimentado crecimiento comercial en los últimos cinco años, lo que representa una señal positiva, aunque contrarrestada por el 45% restante que no reportó avances. El 75% manifestó haber ampliado su mercado o parcialmente, y el 35% afirmó haber mejorado sus ingresos, mientras que un 40% reconoció mejoras parciales. En generación de empleo, la mitad de los encuestados contrató personal en el período analizado, pero las condiciones laborales fueron calificadas como regulares por el 40%, y malas por el 15%, lo que evidencia un entorno de trabajo todavía marcado por la informalidad y la precariedad.

Finalmente, en sostenibilidad y permanencia, el 70% de los negocios encuestados afirmaron haberse mantenido operativos de forma continua, lo cual es un dato positivo. No obstante, solo el 30% reconoció haber tenido oportunidades de expansión, lo que sugiere que, aunque existe estabilidad, hay limitaciones estructurales para el crecimiento empresarial, probablemente asociadas al acceso a financiamiento, a la inseguridad y a la limitada articulación institucional.

Discusión de los resultados

Desde la perspectiva de Sen (2001), los indicadores deben trascender el enfoque exclusivamente económico e incorporar dimensiones que reflejen el acceso a libertades y capacidades. En ese sentido, los resultados empíricos muestran que el GAD Municipal ha logrado avances importantes en ciertas áreas, como la cobertura de servicios básicos, el crecimiento de la actividad económica y la mejora en la ejecución presupuestaria, pero también persisten brechas estructurales que limitan la expansión integral del bienestar.

En cuanto a infraestructura y servicios públicos, los altos niveles de cobertura en agua potable, energía eléctrica y recolección de basura posicionan a Machala por encima del promedio nacional, lo que evidencia una planificación urbana con orientación a la provisión eficiente de servicios. Esto coincide con lo que señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre la importancia de servicios básicos como fundamento del Índice de Desarrollo Humano (IDH), y con lo planteado por López y Gentile (2020) sobre el rol de estos indicadores como condiciones habilitantes para el desarrollo económico y social. No obstante, la menor cobertura del sistema de alcantarillado refleja una desigualdad territorial interna que, como indica Marqués y Rodríguez (2024), compromete el acceso equitativo a los recursos y limita el desarrollo de capacidades en zonas vulnerables.

En la dimensión de apoyo a la actividad económica, se constata una gestión municipal activa en cuanto a programas de incentivos, capacitación y simplificación administrativa, lo cual ha impactado positivamente en la reducción del empleo informal. Sin embargo, según la teoría de indicadores multidimensionales de Alkire y Foster (Gallegos et al., 2024), el desarrollo económico debe evaluarse también en función de las oportunidades reales de expansión y sostenibilidad empresarial. La limitada difusión de estos programas y la percepción de lentitud en los trámites reflejan obstáculos institucionales que restringen la libertad económica de los actores productivos, afectando su capacidad de crecimiento autónomo.

 

La seguridad y el orden público representan una de las dimensiones más críticas del análisis. El incremento sostenido de las tasas de homicidios y la percepción generalizada de inseguridad muestran una contradicción entre el desarrollo económico y la calidad de vida, lo cual, de acuerdo con Sandoval et al. (2021), debilita las bases de un desarrollo local sostenible e inclusivo. La alta inseguridad afecta la inversión, el empleo y la cohesión social, factores esenciales según Bravo y Sánchez (2021) para consolidar territorios resilientes. Además, el déficit en presencia policial y el escaso conocimiento de los programas de prevención indican una desconexión entre las políticas de control y las estrategias comunitarias, evidenciando una falla en la gestión colaborativa territorial que promueve el enfoque de desarrollo local.

En participación y gestión institucional, el GAD ha mostrado mejoras significativas en ejecución presupuestaria y en la creación de espacios de deliberación ciudadana. La participación de más de 9.000 personas en asambleas barriales durante 2023 y el aumento en la proporción de inversión sobre el gasto corriente son señales de una gestión más transparente y orientada al desarrollo. Sin embargo, el bajo conocimiento de los planes urbanos por parte del sector productivo y la percepción de limitada alineación entre las obras públicas y sus necesidades revelan debilidades en la inclusión efectiva, lo que limita la construcción de ciudadanía activa y corresponsable, tal como lo plantea el modelo de desarrollo local propuesto por Sen (2001) y el PNUD.

Las dimensiones directamente asociadas al desarrollo local, dinamismo económico, generación de empleo y sostenibilidad, presentan resultados mixtos. El crecimiento del 19% en establecimientos económicos entre 2018 y 2022 y el aumento del 23% en ingresos por licencias y patentes evidencian una expansión comercial tangible, atribuible a inversiones en infraestructura, ferias productivas y apoyo a la formalización. En cuanto al empleo, si bien la reducción de la informalidad es un avance destacable, las condiciones laborales continúan siendo precarias, reflejadas en la alta proporción de empleos con calificación “regular” o “mala” y en la baja tasa de expansión empresarial, lo que coincide con las limitaciones estructurales identificadas por Rodríguez (2023) sobre la calidad del trabajo en contextos de alta desigualdad.

Finalmente, la sostenibilidad y permanencia de los negocios revela una tasa de continuidad del 70% en emprendimientos apoyados por el GAD, lo que supera el promedio nacional, según los datos disponibles. Esta resiliencia empresarial ha sido facilitada por la existencia de incentivos y la creación de espacios comerciales formales, sin embargo, el acceso desigual a oportunidades de expansión pone en evidencia la persistencia de barreras como la inseguridad, el limitado financiamiento y las capacidades técnicas reducidas, lo cual es coherente con los planteamientos de Bastias y Barreiro (2023) sobre la relación entre exclusión estructural y vulnerabilidad económica.

Conclusiones

El análisis de los indicadores socioeconómicos gestionados por el GAD Municipal de Machala entre 2018 y 2023 demuestra una incidencia significativa en el desarrollo local, evidenciando avances en infraestructura, actividad económica y calidad de vida. La cobertura de servicios básicos supera el promedio nacional, aunque persisten desigualdades territoriales, especialmente en alcantarillado. Las políticas de fomento económico han contribuido a reducir la informalidad y fortalecer la economía popular, aunque enfrentan desafíos en difusión y articulación institucional.

La inseguridad destaca como una barrera crítica para el desarrollo, con un aumento en la violencia y limitada capacidad de respuesta institucional. En el ámbito de la participación ciudadana, se evidencian mejoras en gobernanza y ejecución presupuestaria, aunque aún hay desconexión entre la planificación urbana y las demandas productivas. El entorno emprendedor muestra crecimiento en establecimientos y recaudación por licencias, pero persisten debilidades laborales estructurales.

La continuidad operativa del 70% de los negocios apoyados refleja resultados positivos, aunque existen restricciones para su expansión. En conjunto, los indicadores socioeconómicos no solo permiten evaluar el desempeño del GAD, sino que orientan políticas para reducir brechas estructurales mediante estrategias integrales, participativas y contextualizadas.

 

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Los autores declaran que no existen conflictos de intereses

 

Como citar este artículo:

 

Fecha de envío: 22 de abril de 2025

Aprobado para publicar: 26 de mayo de 2025

 

 

Ramírez Tigrero, F. N., Lapo Lapo, C. J., & Bejarano Copo, H. F. (2025). Indicadores socioeconómicos del GAD municipal de Machala y su incidencia en el desarrollo local. Período 2018. Ciencias Holguín, 31(2), 124–139.