Evolución y actualización del concepto de
sistema productivo local para el contexto cubano (2015-2025): una revisión
teórica / Evolution and updating
of the local production system concept for the Cuban context
(2015-2025): a theoretical review
1Ana Gloria Madruga
Torres, https://orcid.org/0000-0003-2821-293X amadruga2017@gmail.com
1
Universidad de Holguín, Cuba.
Resumen
Se realiza una revisión teórica de la literatura sobre sistemas
productivos locales (SPL) publicada entre 2015 y 2025, con el objetivo de
actualizar su definición para el contexto cubano, partiendo de la tesis
doctoral de la autora (Madruga-Torres, 2015). Mediante un análisis de contenido
de 32 fuentes indexadas en Scopus, SciELO, Latindex, DOAJ y Google Scholar, se
identificaron seis aportes novedosos: diferenciación entre arreglo productivo
local (APL)/sistema productivo local (SPL), gobernanza híbrida, digitalización
estructural, enfoque de sistemas locales de innovación y producción (LIPS),
visión multiescalar en red y papel activo de las fuerzas sociales. Se propone
una definición actualizada que integra estos elementos manteniendo el núcleo
conceptual original. El artículo ofrece una base teórica para futuros índices
de articulación productiva y políticas de desarrollo territorial en Cuba.
Palabras clave: Sistema
productivo local, desarrollo territorial, gobernanza híbrida, digitalización,
Cuba
Abstract
A
theoretical review of the literature on Local Production Systems (LPS)
published between 2015 and 2025 was carried out to update its definition for
the Cuban context, based on the author’s doctoral thesis (Madruga-Torres,
2015) and her 2014 article. Through content analysis of 32 sources indexed in
Scopus, SciELO, Latindex, DOAJ
and Google Scholar, six novel contributions were identified: Local Production
Arrangement (LPA)/Local Production System (LPS) differentiation, hybrid
governance, structural digitalization, LIPS approach, multi-scalar network
vision, and the active role of social forces. An updated definition integrating
these elements while preserving the original conceptual core is proposed. The
article provides a theoretical basis for future productive articulation indices
and territorial development policies in Cuba.
Keywords: Local
production system, territorial development, hybrid governance, digitalization,
Cuba
Introducción
El interés por los sistemas productivos
locales (SPL) como mecanismo de desarrollo territorial ha crecido
significativamente en las últimas dos décadas, tanto en América Latina como en
Cuba (González Fontes, 2011; Herrera Díaz, 2014). En
un trabajo anterior (Madruga-Torres, 2014) se estableció una primera
aproximación al concepto de SPL para el contexto cubano, basada en cinco
dimensiones: territorio, diversidad de actividades, innovación, conocimiento
tácito y coordinación. Posteriormente, en la tesis doctoral de la autora
(Madruga-Torres, 2015), se profundizó en una definición operativa que reconocía
al SPL como un espacio de interacción con estructura de cadena de valor
territorial controlada.
Sin embargo, la literatura
publicada entre 2015 y 2025 ha introducido nuevos enfoques, como, la
diferenciación explícita entre los conceptos APL y SPL como estadios
evolutivos, la gobernanza híbrida, la digitalización estructural, los sistemas
locales de innovación y producción (LIPS), y el papel activo de las fuerzas
sociales; que no estaban presentes en aquellas definiciones iniciales. Esta
evolución teórica, sumada a los cambios en el modelo económico cubano (Política
para Impulsar el Desarrollo Territorial, 2020; Política para la Transformación
Digital, 2024; Decreto 140/2025), hace necesario actualizar el concepto de SPL.
El objetivo del presente
artículo es realizar una revisión teórica de los aportes más relevantes sobre
SPL publicados en el período de 2015 a 2025 e integrarlos en una definición
actualizada y operativa para Cuba.
Materiales y métodos
Se desarrolla una revisión
teórica de alcance con enfoque cualitativo para identificar y sistematizar los
aportes conceptuales más relevantes sobre sistemas productivos locales para su
actualización en el contexto cubano publicados entre 2015 y 2025. La búsqueda
se efectuó en Scopus, SciELO, Latindex,
DOAJ y Google Scholar, utilizando descriptores en
español, inglés y portugués vinculados con local production
systems, local productive systems,
arreglo productivo local, sistema productivo local, governance,
digitalization y territorial development.
Se incluyeron artículos de
revista, capítulos de libro, tesis doctorales y documentos institucionales con
valor conceptual o normativo directo para el objeto de estudio; se excluyeron
textos descriptivos sin aporte teórico, editoriales y notas de opinión. Tras la
depuración de duplicados y el cribado por título y resumen, se identificaron 98
registros iniciales, de los cuales 32 fueron analizados en texto completo.
El análisis se efectuó
mediante codificación temática y síntesis interpretativa. Para cada fuente se
extrajeron elementos relativos a definición conceptual, dimensiones analíticas,
escalas territoriales, actores involucrados y contribuciones emergentes al
debate sobre SPL, lo que permitió agrupar los hallazgos en seis núcleos:
diferenciación APL-SPL, gobernanza híbrida, digitalización estructural,
sistemas locales de innovación y producción, red multiescalar y fuerzas
sociales. Finalmente, estos resultados se contrastaron con la definición
propuesta por la autora en 2015 para identificar continuidades, reformulaciones
e incorporaciones conceptuales.
Resultados
1. Seis aportes novedosos de
la literatura 2015-2025
El análisis de los 32
documentos permitió identificar seis contribuciones principales, resumidas en
la Tabla 1.
Tabla 1. Aportes novedosos sobre SPL (2015-2025)
Aporte
|
Autores clave (año)
|
Descripción sintética
|
Diferenciación explícita entre los conceptos APL y SPL como estadios
evolutivos
|
Cassiolato & Lastres (2017); Amorim. (2015);
Seva-Larrosa (2019);
Ayala-Durán et al. (2020); Cruz‑Cabrera et al. (2020); Vecino‑Rondón et al. (2019)
|
Distinción entre Arreglo Productivo Local (aglomeración
incipiente) y SPL (gobernanza consolidada). Existencia de una masa crítica de
PYMES y densidad relacional
|
Gobernanza híbrida
(top‑down + bottom‑up)
|
Patias et al. (2017); Coello
& Villela (2025), MEP (2020); MINAL (2025); Decreto 140/2025
|
Combinación de
planificación central con participación local
|
Digitalización como factor estructural
|
Rodríguez-Valle (2024); Salmon-Cuspinera
(2025); Ministerio de Comunicaciones (2024)
|
Industria 4.0, plataformas colaborativas, inteligencia
territorial
|
Enfoque de Sistemas Locales de Innovación y Producción (LIPS)
|
Cassiolato & Lastres (2017), RedeSist (2022)
Alcázar-Quiñones (2017)
|
Énfasis en capacidades
tecnológicas endógenas e interacciones para la innovación
|
Red multiescalar de SPL
|
Brito-Montero & González-Sousa (2023); Nova-González
et al. (2020)
|
Visión de sistema de sistemas, con flujos que trascienden
límites geográficos
|
Papel explícito de las fuerzas sociales
|
Balduzzi (2022); MEP (2020)
|
Sindicatos, consejos
populares, asociaciones de consumidores como actores con agencia
|
Fuente: elaboración propia
2. Definición actualizada de
SPL para Cuba
Integrando los seis aportes
anteriores con el núcleo conceptual de la tesis de 2015 (Madruga-Torres, 2015),
se propone la siguiente definición extensa:
Sistema Productivo Local:
estadio superior de organización territorial de la producción, resultante de la
evolución de un arreglo productivo local (APL) cuando se consolida una
gobernanza híbrida que articula mecanismos participativos (ascendente-participativo)
con direccionamiento estratégico (descendente-jerárquico). Se caracteriza por
la concentración geográfica de diversas actividades interrelacionadas en torno
a cadenas de valor, donde la digitalización y los principios de la Industria
4.0 actúan como infraestructura para la coordinación y el aprendizaje
interactivo. El SPL opera como nodo de una red multiescalar (regional/nacional)
y se rige por una gobernanza que asigna roles diferenciados a actores
económicos, fuerzas sociales e instituciones político‑administrativas locales, en un marco de
complementación orientado a fortalecer la capacidad de conocer, aprender e
innovar.
3. Correspondencia con la
definición original (2015)
La Tabla 2 muestra cómo la
definición actualizada conserva los cinco elementos originales e incorpora los
nuevos.
Tabla 2. Comparación entre definición original (2015) y actualizada
(2025)
Elemento original (Madruga‑Torres, 2015)
|
Incorporación en la definición actualizada
|
Dimensión territorial
|
Se mantiene como base geográfica, pero ahora como nodo de
una red multiescalar
|
Diversidad de actividades interrelacionadas
|
Se complementa mediante la
diferenciación APL-SPL, la evaluación de la densidad relacional entre los
actores del sistema multiescalar
|
Innovación
|
Se amplía mediante el enfoque LIPS (sistemas locales de
innovación y producción)
|
Conocimiento tácito
|
Se complementa y expande
con la digitalización, las plataformas colaborativas y la inteligencia
territorial
|
Coordinación del sistema
|
Se precisa como gobernanza híbrida (descendente -
jerárquico + ascendente -participativo) e incorporación de fuerzas sociales
|
Fuente:
elaboración propia
Discusión
La literatura especializada
ha establecido una distinción fundamental entre arreglo productivo local (APL)
y sistema productivo local (SPL) basada en el grado de consolidación de los
vínculos y la gobernanza territorial. Desde una perspectiva latinoamericana, Amorim (2015) y Cassiolato &
Lastres (2017) diferencian ambos conceptos por la robustez de las relaciones
entre actores: el APL constituye una aglomeración con vínculos aún débiles e
incipientes, mientras que el SPL representa un estadio superior donde dichos
vínculos se han consolidado en una integración sistémica.
En el contexto cubano, esta
diferenciación adquiere particular relevancia. Madruga‑Torres (2015) utiliza la denominación más genérica de
aglomeración productiva (AP), como estructura organizativa de base en el
territorio a partir de la cual identificar los posibles encadenamientos
productivos que paulatinamente puedan ir transformándola en SPL, en función del
nivel de organización desarrollado y los vínculos consolidados en el
territorio, así como las cadenas de valores establecidas, en contraste con los
APL como fase incipiente. Según Madruga-Torres (2015), una AP puede ser susceptible a convertirse en
SPL, si presenta tres dimensiones básicas: a) ubicación territorial concreta en
un municipio (dimensión territorial); b) confluencia de un conjunto de
organizaciones, cuyo desempeño está estrechamente vinculado a una actividad
económica o sistema de valor especializado (dimensión sectorial), y c) se mantienen relaciones de
articulación o encadenamientos productivos entre en el conjunto de actores (dimensión de articulación
productiva).
La articulación productiva
es clave para diagnosticar la organización espacial de la producción y detectar
obstáculos en la gestión de los encadenamientos productivos de la AP. En el
municipio cubano actual, el principal freno es la insuficiente articulación
intra e intersectorial, que genera vacíos relacionales entre organizaciones
(Madruga-Torres, 2015). La autora introduce el concepto de vacío relacional.
Este surge por diversas causas que impiden los encadenamientos, limitando las
ventajas que podría aportar la AP al territorio. Por ello, identificar las
causas y factores asociados a los vacíos relacionales se convierte en punto de
partida para evaluar la articulación productiva y fortalecer el desempeño de la
AP para su transformación en SPL, es decir, no solo se centra en la
conceptualización teórica, sino que la operacionaliza en indicadores operativos como herramienta para la toma de decisiones
y lograr que las AP se transformen en SPL como un mecanismo eficaz de la
gestión del desarrollo local.
Mientras que, Ayala-Durán et
al. (2020) diferencian los APL de los SPL señalando que los primeros presentan
vínculos débiles, informalidad y menor cohesión, mientras que los segundos
constituyen aglomeraciones más estructuradas y sistemáticas. Sin embargo,
critican la ausencia de indicadores claros para distinguir empíricamente un APL
(vínculos débiles) de un SPL (articulación sistemática e innovación),
argumentando que esta falta de indicadores medibles impide diagnosticar con
precisión el nivel de desarrollo de una aglomeración y, por tanto, dificulta el
diseño de políticas públicas diferenciadas (fomento básico vs. escalamiento
competitivo), pudiendo llevar a sobrediagnósticos o subestimaciones.
Por otro lado, Cruz‑Cabrera et al. (2020) describen un APL como una forma
de gestión eficiente para la mejora del desempeño de los agentes articulados,
donde la universidad, las empresas y el gobierno juegan papeles diferenciados.
Vecino‑Rondón et al. (2019)
profundizan en la aplicación del concepto al sector agropecuario cubano,
evidenciando que la teoría de los SPL es un referente válido, pero que en la
práctica cubana es más preciso hablar de APL como estadio intermedio.
En Cuba, esta distinción
permite diseñar políticas territoriales diferenciadas. Por ejemplo, el sector
del cacao en la región oriental (Guantánamo, Santiago de Cuba y Holguín) ha
transitado desde un APL con productores aislados hacia un SPL incipiente gracias
al Proyecto de Desarrollo Local de Cacao (2018-2023), que articuló
cooperativas, centros de investigación (Instituto de Investigaciones
Agroforestales) y empresas transformadoras (Alcázar-Quiñones et al. 2020). En
contraste, el APL turístico de Pinar del Río se encuentra en un estadio
intermedio, con encadenamientos selectivos donde coexisten actores estatales,
cooperativas y trabajadores por cuenta propia, pero la articulación no es aún
sistémica (Vecino-Rondón et al., 2019; Gómez-Prieto et al., 2020). Esta
gradación evolutiva implica que las políticas de fomento deben ser distintas:
para APL se requieren intervenciones de “primera generación” (creación de
confianza, facilitación de contactos, fortalecimiento de capacidades básicas);
para SPL, políticas de “segunda generación” (escalamiento, innovación,
articulación multinivel). Por ello, el SPL debe interpretarse como un resultado
evolutivo y no como una simple categoría descriptiva.
Uno de los aportes más
consistentes de la revisión es la centralidad de la gobernanza híbrida. Patias et al. (2017) en su estudio de caso del APL de la
Leche de Santana do Livramento (Brasil), demuestran que la gobernanza efectiva
de un APL es híbrida, combinando lógicas descendente -jerárquico (soporte
estatal, recursos públicos) y ascendente-participativo (iniciativa de
cooperativas, productores y asociaciones). Esta articulación multilateral horizontal,
basada en confianza y activos específicos, minimiza incertidumbres y
oportunismo, mostrando que el éxito territorial no depende de un modelo puro
sino de la codirección público-privada. Así, los APL exitosos no dependen
exclusivamente de la autoorganización local ni de la intervención estatal
unilateral, sino de una gobernanza mixta que integra ambas lógicas en un
proceso de codirección territorial. Los autores operacionalizan la gobernanza a
partir de cuatro factores: tipo de coordinación, relaciones de poder
(distribuidas uniformemente o concentradas), especificidad de activos (físicos,
humanos, de la localidad) y frecuencia de interacciones formales (reuniones
mensuales, seminarios anuales, planificación estratégica). Estos criterios,
especialmente la regularidad de la cooperación, la inversión en activos
específicos y la existencia de instancias formales de coordinación, podrían
constituir la base de un instrumento de diagnóstico para determinar si una
aglomeración se encuentra en un estadio incipiente (APL, con vínculos débiles)
o más evolucionado (SPL con articulación sistemática e innovación).
En este mismo sentido,
Coello & Villela (2025) argumentan que, en economías en transición o con
planificación central con tendencia a la descentralizada, la gobernanza
efectiva de los SPL requiere una articulación dialéctica entre iniciativas
locales y políticas sectoriales nacionales. El modelo de gobernanza híbrida es
especialmente pertinente para el contexto cubano, teniendo en cuenta que, la
Política para Impulsar el Desarrollo Territorial (MEP, 2020) establece que el
desarrollo local se concibe como un proceso endógeno, participativo, innovador
y de articulación de intereses entre actores, territorios y escalas, en
correspondencia con el Lineamiento 17 y el Artículo 168 de la Constitución
cubana.
Un ejemplo paradigmático es
el encadenamiento productivo de Prodal (Empresa de Productos Lácteos de Villa
Clara) con cooperativas y productores privados de leche. Según el Ministerio de
la Industria Alimentaria (MINAL, 2025), este encadenamiento combina la
planificación central (directrices del MINAL, contratos formales que garantizan
estándares de calidad) con la participación local (productores deciden sus
niveles de entrega, cooperativas negocian condiciones). Otro ejemplo es el
Programa de Apoyo a Proyectos Municipales impulsado por la Asociación Cubana de
Producción Animal (ACPA) y el Fondo de Inversiones para el Desarrollo Agrícola
(FIDA), que combina fondos centrales con decisiones de inversión a nivel municipal,
reconocido por la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba
(ANEC) como buena práctica de gobernanza multinivel. Estas experiencias
demuestran la viabilidad de la gobernanza híbrida en la práctica cubana.
En el libro coordinado por Alcázar-Quiñones
et al. (2020), se evidencia este enfoque de gobernanza híbrida a través de la
articulación entre el Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL) y la red
Gestión Universitaria del Conocimiento y la Innovación para el Desarrollo
(GUCID). Según los coordinadores, ambas redes “comparten sensibilidades
epistemológicas, conceptuales, sociales y políticas, lo que explica su
creciente acercamiento. Hoy se puede decir, con satisfacción, que están
integradas en el trabajo cotidiano”. Esta integración constituye una expresión
concreta de gobernanza híbrida, donde confluyen iniciativas de base (PIAL, con
enfoque participativo) y direccionamiento estratégico desde la educación
superior (GUCID, liderada por el MES).
Para el contexto cubano, la
gobernanza híbrida es especialmente útil porque permite comprender la
articulación entre políticas públicas, actores territoriales y procesos de
descentralización como componentes de un mismo sistema de gestión del
desarrollo.
3. Digitalización e
Industria 4.0 como factor estructural
La revisión también confirma
que la digitalización dejó de ser un complemento para convertirse en un
elemento estructural de los SPL contemporáneos. Oluwaseun-Olomu
et al. (2023), analizan cómo la adopción de innovaciones tecnológicas basadas
en Internet constituye un factor estructural en los SPL, especialmente en los
que producen bienes de consumo masivo en Nigeria. Señalan que la
digitalización, en el marco de la Industria 4.0, transforma las relaciones
entre empresas, clientes y mercados, generando un cambio de paradigma en la
competitividad territorial (pp. 164–165).
Mientras que,
Fernández-Escobedo & Cuevas-Vargas (2023) introducen el concepto de Digital
Industrial Cluster (DIC) como un modelo teórico que
busca conciliar las fuerzas de aglomeración territorial y digitalización en la
era post-pandemia. Señalan que la Industria 4.0
constituye el núcleo estructural de este modelo, ya que posibilita la
integración de personas, procesos e información en entornos virtuales,
transformando los sistemas productivos locales en plataformas digitales
interconectadas (pp. 1132–1134). En este mismo sentido, Rodríguez-Valle (2024),
argumenta que la digitalización no debe ser tratada como externalidad, sino
como componente estructural de los sistemas productivos contemporáneos. En
conjunto, muestran cómo la digitalización no solo moderniza procesos internos,
sino que redefine la organización territorial y la gobernanza de los sistemas
productivos locales.
En Cuba, la Política para la
Transformación Digital (Ministerio de Comunicaciones, 2024) busca asegurar la
soberanía tecnológica y la eficiencia en la gestión pública, con ocho ejes
estratégicos. Salmon-Cuspinera (2025) documenta los
retos para la agricultura de precisión en Santiago de Cuba, destacando el uso
de sensores, drones y sistema de información geográfico. La plataforma “Venta
Online de Productos Agrícolas” (GELMA-ETECSA) y la aplicación “Conecta Agro”,
desarrollada por la Universidad de Ciencias Informáticas y el Grupo Empresarial
de la Agricultura, que permite registrar volúmenes de producción, acceder a
precios y establecer contactos con compradores. Estas experiencias, aunque
incipientes, muestran el potencial de la digitalización como factor estructural
para los SPL.
La incorporación de
plataformas colaborativas, trazabilidad, conectividad y herramientas de
información transforma la organización territorial de la producción, amplía la
circulación del conocimiento y modifica la forma en que se coordina la
actividad económica. Desde esta perspectiva, la capacidad digital del
territorio pasa a ser una condición relevante de competitividad y aprendizaje.
Otro hallazgo importante es
la utilidad del enfoque de sistemas locales de innovación y producción para
ampliar la mirada sobre el SPL. Cassiolato &
Lastres (2017) y la Red de Arreglos y Sistemas
Productivos e Innovativos Locales (2022) introdujeron el marco de sistemas
locales de innovación y producción (reconocidos en la literatura como LIPS por
sus siglas en inglés) como refinamiento operativo de los conceptos de APL y
SPL, enfatizando las capacidades tecnológicas endógenas y las interacciones
ciencia-empresa.
En este contexto, Alcázar-Quiñones
et al. (2020) definen el concepto de arreglos y sistemas productivos e
innovativos locales (ASPIL) como un “cuadro de referencias teóricas y
metodológicas desde el cual se busca comprender los procesos de generación,
difusión y utilización de conocimientos, y de la dinámica productiva e
innovadora” (p. 12). Su foco abarca:
“conjuntos de actores
económicos, políticos y sociales y sus interacciones, incluyendo empresas
productoras de bienes y servicios finales; proveedores de materias primas,
equipos y otros suministros; distribuidoras y comercializadoras; trabajadores y
consumidores; organizaciones involucradas en la formación y entrenamiento de
recursos humanos, en la información, investigación, desarrollo e ingeniería, el
apoyo, la regulación y el fomento; cooperativas, asociaciones, sindicatos y
demás órganos representativos” (p.12).
Esta definición se alinea
directamente con el enfoque LIPS, al enfatizar la interacción entre actores
heterogéneos para la innovación y el aprendizaje colectivo. Consiguientemente,
abordan que, en Cuba, la aplicación de este enfoque puede observarse en el Polo
Científico del Oeste de La Habana, que articula el CIGB, el CIM y BioCen con empresas productivas como LABIOFAM y MEDSOL,
generando innovaciones en vacunas y anticuerpos monoclonales. A menor escala,
la articulación entre la Filial Universitaria Municipal (FUM) de San José de
las Lajas y las cooperativas agropecuarias de Mayabeque, junto con la Estación
Experimental de Frutales Tropicales (EEFT) y el Instituto de Investigaciones de
Sanidad Vegetal (INISAV), ha implementado un programa de capacitación en buenas
prácticas agrícolas y manejo integrado de plagas, generando un flujo
bidireccional de conocimiento. Además, la creación de Centros de Innovación
Territorial en municipios como Artemisa, Mayabeque y Villa Clara, impulsada por
el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio ambiente (CITMA), funciona como
nodos que articulan a productores, investigadores y decisores públicos en torno
a desafíos productivos específicos (café, cacao, leche, miel), con
financiamiento del Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (FONCYT).
Este enfoque desplaza el
análisis desde la simple concentración productiva hacia la interacción entre
ciencia, empresa, formación y territorio. En consecuencia, la innovación
aparece no como un resultado accesorio, sino como una propiedad relacional del
sistema, vinculada a la calidad de sus interacciones internas y a su capacidad
para producir aprendizaje colectivo.
5. Red de sistemas productivos locales (visión
multiescalar)
La dimensión multiescalar
también redefine el objeto de estudio. La revisión muestra que varias cadenas
productivas no se organizan en un solo espacio local cerrado, sino como redes
que articulan municipios, provincias, regiones y circuitos nacionales o
internacionales. A cerca de esto, Brito-Montero & González-Sousa (2023)
señalan que, “la contigüidad de lo territorial se concibe como un valor exógeno
que puede dinamizar la proyección y planificación a diferentes escalas”. Nova-González
et al. (2020) definen el encadenamiento productivo‑valor como una relación establecida a largo plazo
entre unidades empresariales con el propósito de obtener beneficios conjuntos,
que suele lograrse a partir de la inter-cooperación
territorial y extenderse hasta cadenas globales de valor.
En este mismo sentido,
Alcázar-Quiñones et al. (2020) documentan múltiples experiencias que reflejan
esta visión de red. El PIAL es descrito como “una formidable red, de las
mejores existentes en Cuba, en lo que respecta a la gestión de la innovación
para el desarrollo local con un enfoque de participación social, sistémico e
incluyente”. A su vez, se destaca que GUCID “se empeña en potenciar el papel de
la educación superior en el desarrollo local”. La articulación entre ambas
redes, así como con la Red de Arreglos y Sistemas
Productivos e Innovativos Locales (REDESIST) de Brasil, evidencia la
naturaleza multiescalar de los ASPIL en Cuba, que trascienden el ámbito local
para insertarse en redes nacionales e internacionales de colaboración académica
e investigativa.
Los autores proponen que, la
cadena de valor del tabaco en Cuba ejemplifica una red multiescalar que
trasciende los límites de cada SPL individual. Articula productores de Vuelta
Abajo (Pinar del Río), centros de investigación (Instituto de Investigaciones
del Tabaco), empresas transformadoras (Empresa de Acopio y Beneficio del
Tabaco, Briones Montoto), comercializadoras (Habanos S.A.) y mercados
internacionales. Esta red no puede ser comprendida como un único SPL aislado,
sino como una red de SPL interconectados a diferentes escalas: municipal (San
Juan y Martínez, San Luis), provincial (Pinar del Río) y nacional (La Habana
para la comercialización y exportación). Esta visión multiescalar implica que
las estrategias de desarrollo municipales deben considerar no solo las
dinámicas internas del municipio, sino también sus articulaciones con otros
municipios, provincias y cadenas de valor nacionales e internacionales. Esto
significa que el SPL no debe leerse como una unidad aislada, sino como parte de
una arquitectura territorial más amplia, donde las escalas se complementan y se
condicionan mutuamente.
6. Papel explícito de las
“fuerzas sociales” y la cohesión comunitaria
Finalmente, la revisión
incorpora un elemento que antes aparecía subestimado: el papel de las fuerzas
sociales. Balduzzi (2022) especifica el papel activo
de las fuerzas sociales en la gobernanza del SPL, no solo como contexto sino
como actores con agencia.
En Cuba, tal como enfatiza
la Política para el Desarrollo Territorial (MEP, 2020), los Consejos Populares
(órganos del Poder Popular) juegan un papel creciente en la identificación de
necesidades y prioridades locales. Además, los sindicatos (CTC) han participado
en mesas de trabajo tripartitas (gobierno-empresa-trabajadores) en sectores
como la construcción, el turismo y la agricultura, discutiendo condiciones
laborales, productividad y distribución de utilidades. En el encadenamiento de
Prodal, existen contratos formales que garantizan condiciones laborales y
mecanismos de compensación (MINAL, 2025). Además, en municipios como Matanzas y
Cienfuegos se han constituido comités de consumidores que participan en la
definición de estándares de calidad y en la evaluación de productos, creando un
canal de retroalimentación.
La participación sindical,
comunitaria y asociativa no solo contribuye a la legitimidad del sistema, sino
que también sostiene la cohesión social, regula conflictos y fortalece la
gobernanza territorial. En el contexto cubano, esta dimensión resulta clave
para entender la sostenibilidad de los SPL en términos de equidad, estabilidad
laboral y participación. La incorporación de estas fuerzas sociales como
actores con agencia, no como beneficiarios pasivos, es una de las novedades más
relevantes de la definición actualizada.
Síntesis integradora
Los seis aportes transforman
la concepción del SPL desde una estructura local cerrada hacia un sistema
abierto, adaptativo y sostenible. La definición actualizada presentada mantiene
el núcleo conceptual de 2015 (territorio, diversidad de actividades,
innovación, conocimiento tácito y coordinación), pero lo enriquece con la
diferenciación evolutiva, la gobernanza híbrida, la digitalización estructural,
el enfoque LIPS, la visión multiescalar y el papel de las fuerzas sociales. En
conjunto, estos elementos ofrecen una base teórica con mayor alcance y
adaptabilidad practica para futuras investigaciones, así como para el diseño de
políticas de desarrollo territorial diferenciadas y la evaluación de la
potencial implementación o traducción de las especificidades del entrono cubano
a otros contextos. La definición resultante no sustituye la formulación previa,
sino que la amplía y la ajusta a las transformaciones institucionales y
tecnológicas del período 2015-2025.
Conclusiones
- La revisión sistemática
de la literatura sobre SPL publicada entre 2015 y 2025 permitió
identificar seis aportes novedosos que no estaban presentes en las
definiciones originales de la autora (Madruga-Torres, 2014; 2015):
diferenciación conceptual entre APL y SPL, gobernanza híbrida,
digitalización estructural, enfoque LIPS, visión multiescalar en red y
papel activo de las fuerzas sociales.
- Se ha propuesto una
definición actualizada de SPL para el contexto cubano que integra estos
seis elementos, manteniendo el núcleo conceptual original (territorio,
diversidad de actividades, innovación, conocimiento tácito y
coordinación). La nueva definición es operativa y relevante para el actual
proceso de descentralización en Cuba, la transformación digital y la
Política para Impulsar el Desarrollo Territorial.
- Los seis aportes
constituyen dimensiones medibles que pueden operacionalizarse
en un futuro índice de articulación productiva. Especialmente relevantes
resultan la gobernanza territorial (con factores medibles como,
efectividad de mecanismos de coordinación, capital social y confianza,
claridad en relaciones de poder), y la transformación digital (con
factores medibles como, adopción de plataformas colaborativas, uso de
tecnologías 4.0, flexibilidad organizacional digital e inteligencia territorial).
- La definición
actualizada ofrece una base conceptual para el diseño de políticas
territoriales diferenciadas en Cuba: para APL se requieren intervenciones
de primera generación (creación de confianza, facilitación de contactos);
para SPL, políticas de segunda generación (escalamiento, innovación,
articulación multinivel).
- Futuras líneas de
investigación incluyen la construcción y validación de un índice de
articulación productiva, el diseño de procedimientos para la formación de
SPL con gobernanza híbrida y digitalización estructural, y la evaluación
de impacto de las plataformas digitales existentes en los encadenamientos
productivos cubanos.
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Recuperado de http://publicaciones.uci.cu
Síntesis
curricular de los autores
Ana
Gloria Madruga-Torres (amadruga2017@gmail.com, ORCID: 0000-0003-2821-293X).
Profesora Titular del Departamento de Ingeniería Industrial, Facultad de
Ingeniería Industrial, Universidad de Holguín, Cuba. Licenciada en Economía
Política por la Universidad Estatal de Kiev (1985), Master en Economía
Internacional por la Universidad de La Habana (2002), y Doctora en Ciencias
Económicas por la Universidad de Camagüey (2016). Profesora con 40 años de
experiencia en la docencia de pre y posgrado e investigación. Ha obtenido
varios premios CITMA (2003, 2016), Premio Provincial de Innovación Tecnología (2020,
2022), Premio del MES (2020) al resultado que refleja el avance científico
técnico de mayor transcendencia y originalidad, Premio del MES al Resultado
científico (2024), Premio Provincial de Economía Raúl León Torras (2020. 2021). Su
línea de investigación principal es la gestión del desarrollo local, los
sistemas productivos locales, cadenas de valor y encadenamientos productivos,
con varias publicaciones en revistas indexadas.
Declaración
de contribución de autoría
Ana
Gloria Madruga Torres: conceptualización, revisión de literatura, análisis de
datos, redacción del borrador original, revisión crítica y edición final.
Conflicto
de intereses
La
autora declara que no existen conflictos de intereses en relación con el
artículo presentado.
Como citar este artículo
Madruga Torres, A. G. (2026). Evolución y actualización del concepto de
sistema productivo local para el contexto cubano (2015-2025): una revisión
teórica. Ciencias Holguín,
32.(2)
1–13
Envío a revista: 24 de junio de
20206
Aprobado para publicar: 18 de julio de 2026